Cuando el confidente de tu hijo es la IA: "Corren el riesgo de vivir en una realidad paralela"
Las redes sociales se están llenando de tutoriales que prometen solucionarte la vida con cuatro simples preguntas a una herramienta de Inteligencia Artificial...

Las redes sociales se están llenando de tutoriales que prometen solucionarte la vida con cuatro simples preguntas a una herramienta de Inteligencia Artificial (IA). "Manifiesta tu vida", "Crea una historia de mi futuro" o "Cómo sería el día a día de tu vida soñada", son solo algunos de los eslóganes que ya están por todo Internet y que atraen a miles de adolescentes. La IA se está convirtiendo en una especie de confidente para los jóvenes, que acuden a esta tecnología ante cualquier duda o inconveniente. El problema, según advierten psicólogos y expertos en la materia, es que, por su edad, y ante la ausencia de una alfabetización digital, los chavales corren el riesgo de "vivir en una realidad paralela" y perder las habilidades más características del ser humano: la capacidad de socializar y relacionarse con sus iguales.
Uno de cada tres menores de entre 14 y 17 años ya reconoce que acude a la IA para hablar sobre temas personales o decisiones importantes, según un informe publicado este miércoles por Empantallados y GAD3. Hasta algunas familias reconocen en la investigación que, si en algo puede llegar a sustituirles esta herramienta como padres y madres, es en dar consejos sobre decisiones personales. "Según va evolucionando la IA, dentro de poco va a estar plenamente integrada en los móviles, la van a tener en la mano, van a hablar con ella. Y para algunas cosas está muy bien, pero se puede personificar más y eso va a ser un problema", advierte a 20minutos la directora de la entidad Empantallados, Elena Martínez. La vía para prevenir eso, dice, pasa por "cultivar las habilidades humanas" y formar a los adolescentes en pensamiento crítico. "Que sepan hacerse preguntas y darse cuenta de que la IA no es un amigo, no es una persona... es una máquina", añade.
Según la investigación, el 85% de los adolescentes utiliza la IA al menos una vez a la semana, sin embargo, seis de cada diez alumnos y profesores ven insuficiente la formación que se da ahora sobre un uso adecuado de esta tecnología en los colegios. Hay una brecha evidente, en este sentido, que los expertos instan a abordar antes de que sea demasiado tarde, como sucedió con internet y las redes sociales. "Se nos puede ir de las manos, pero estamos a tiempo, y más con lo que hemos aprendido con las redes sociales. Se puede prevenir con mucha alfabetización digital, pero habría que empezar ya… si no, nos puede pasar lo mismo", señala Martínez.
Desarrollar la personalidad con una máquina
El hecho de delegar todas las decisiones en una máquina tiene también otro riesgo: que acaben oxidándose sus habilidades cognitivas y sociales o que se desarrollen, pero en base a otros estándares. "Tenemos que pensar que en la adolescencia es cuando se desarrolla la personalidad, y se hace en la familia, pero también con el grupo de iguales. Además, tiene que permitirse una labor de introspección, porque están madurando todos los circuitos cerebrales que permiten una memoria autobiográfica. Empiezan a cuestionarse quién soy, cómo soy, de dónde vengo… por lo tanto, es muy importante dejar esos espacios para que puedan hacer ese trabajo", apunta a este periódico Silvia Álava, psicóloga sanitaria y educativa.
"Para dar información, la IA es buenísima, pero a veces lo que necesitamos más es la conexión emocional"
En ese sentido, cuenta Elena Martínez que son varias las madres que les han contado cómo sus hijos acuden a herramientas como ChatGPT para que les organice su fiesta de cumpleaños o incluso para que les diga cómo declararse a la chica que les gusta. A priori, son asuntos sin importancia, pero el problema surge cuando usan la IA para resolver inquietudes o malestares personales. "Hay cosas que las máquinas no pueden hacer. Una máquina no te va a dar un abrazo, que a lo mejor es lo que necesitas en ese momento. Eso te lo va a dar tu madre, un amigo... Para dar información, la IA es buenísima, pero a veces lo que necesitamos más es la conexión emocional, y no podemos perderla", incide la psicóloga Silvia Álava.
Coincide con ella José Luis Guillén, director general de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y autor del libro Florecimiento humano en la era de la IA. "Hay ya muchísimas plataformas que te dan recomendaciones de todo tipo, incluso psicológicas. Y eso tiene un peligro. Ya se está viendo en Japón, donde se están perdiendo muchas habilidades sociales porque la gente se aísla. No podemos olvidarnos de que las personas necesitamos relacionarnos… hay estudios que demuestran que la gente con mayores niveles de satisfacción personal al final de su vida es quien ha tenido relaciones buenas", asevera.
Al final, cuenta Guillén, estas personas se ponen "en manos de plataformas digitales" sin saber quién ha generado esa tecnología o en base a qué modelo antropológico se rigen. "Los padres y los educadores tenemos la responsabilidad de educarles para que sepan cuestionar y saber qué interiorizar y qué no. Si no, a una edad tan tempana, corren el riesgo de encerrarse, de languidecer vitalmente, de vivir en una realidad paralela y luego no ser capaces de relacionarse con el mundo. ¿Qué nos queda si nos quitan eso?", pregunta. Para el director de la UFV, perder esas habilidades significa perder parte de la esencia del ser humano que, a su juicio, es "creativo". "Entonces, si metemos a las personas en cosas que no son creativas, que son repetitivas, y en un entorno donde no pueden relacionares, las estamos matando, por decirlo de alguna forma", subraya.
Un motor para la soledad no deseada
Para Silvia Álava, este asunto puede relacionarse también con el problema de la soledad no deseada, que en España afecta ya a tres de cada cuatro jóvenes. Según la Asociación Española de Pediatría, los trastornos de salud mental en niños y adolescentes se han incrementado un 47% desde la pandemia. "Sabemos que uno de los mejores factores de protección de la salud mental es tener una buena red de apoyo. Lo que hace falta es un poco de ese factor humano, que no tiene la IA", subraya. Junto a ello, la psicóloga destaca la necesidad de dejar que los menores se equivoquen y que sepan percibir las emociones correctamente y expresarlas.
"Lo que es importante es esa parte de entrenamiento que no tienen si se la dan hecha. También necesitamos hacer una tarea de educación a nivel de sociedad, porque estamos viendo que hay muchos chicos que tienen auténtico pavor a sentir emociones desagradables. Es aprender también a desarrollar estrategias para convivir y gestionar ese malestar. Una IA te puede decir que para la ansiedad es muy bueno hacer respiración diafragmática, por ejemplo, pero si luego el chico no lo hace, no va a servir de nada. Obviamente, no aplica esto para casos de trastornos de salud mental, pero hay que entender que sentirte mal en un momento determinado significa que estás vivo", concluye.
Según Guillén, influye ahí también la regulación que se impulse para limitar un uso inadecuado de estas tecnologías. El Gobierno, por ejemplo, dio luz verde hace poco a una ley de protección de los menores de edad en el ámbito digital que contempla, entre otras muchas medidas, penas de hasta dos años de cárcel por falsificar imágenes de contenido sexual con Inteligencia Artificial. No obstante, sostiene, hay también "un tema individual", de responsabilidad personal. "Y es un tema de educación en casa, en los hogares, en las familias, en los colegios, en las universidades. No todo nos tiene que valer y es un error ir al ritmo de venta de las compañías tecnológicas", zanja.