El patrimonio de Andalucía se forma de múltiples patrimonios chicos de enorme grandeza. Una olla humeante, una merienda en familia -cacao, churros, torta de aceite- al calor del brasero, un cartucho de pescaíto frito que arde en las manos, una conversación a la fresca. Y una cerveza, por supuesto, bien fría. Desde hace casi tres lustros, el artista Pepe Baena (1979) anda fijándose en esas escenas cotidianas de su Cádiz natal -que podrían ser las de cualquier otro rincón de la geografía andaluza- y volcándolas en unos sencillos óleos que encierran la complejidad de una identidad conocida en el mundo entero. Empezó con los pescados en blanco que expuso en el restaurante A poniente de Ángel León y una obra...
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