El jefe de gabinete del ministro Torres paga los platos rotos del ‘caso Koldo’
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha nombrado a Roberto García como director de Gabinete de su ministerio de Política Territorial en sustitución de Antonio Olivera, que paga así los platos rotos del ‘caso mascarillas’ en los que está envuelto su jefe. Por supuesto, fuentes del ministerio se apresuraron a … Continuar leyendo "El jefe de gabinete del ministro Torres paga los platos rotos del ‘caso Koldo’"

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha nombrado a Roberto García como director de Gabinete de su ministerio de Política Territorial en sustitución de Antonio Olivera, que paga así los platos rotos del ‘caso mascarillas’ en los que está envuelto su jefe. Por supuesto, fuentes del ministerio se apresuraron a destacar que Olivera ha renunciado al cargo a «petición propia y por motivos familiares», latiguillo clásico con el que el Gobierno se lava las manos. Porque Olivera ha formado parte del equipo del ahora ministro desde que Torres fue presidente de Canarias, ocupando el cargo de viceconsejero de la Presidencia, así como de director del Servicio Canario de Salud (SCS) en la legislatura 2019-2023 y, desde diciembre de 2023 hasta la actualidad, ha sido su director de Gabinete en el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Su presencia en las comisiones de investigación vinculadas al «caso Koldo» tienen que ver con el hecho de que estuvo al tanto de las compras efectuadas por el entonces Gobierno canario de Torres a la trama Koldo. O sea, que Olivera estaba al tanto de todo.
A nadie se le oculta que su relevo tiene que ver con el caso y que el ministro de Política Territorial, salpicado por el escándalo, ha decidido utilizarle como chivo expiatorio. Porque no estamos ante un cambio más en la estructura ministerial, sino que la salida de Olivera tiene una trascendencia mayor. Torres hace como los presidentes de los clubes de fútbol cuestionados por la mala marcha del equipo. Aferrarse al sillón y cargarse y al entrenador. En este caso, Víctor Torres entrega la cabeza de su jefe de Gabinete para salvar la suya, un movimiento muy poco digno pero lo suficientemente elocuente para comprender que el ministro ha decidido parapetarse en el puesto echando a su hombre de confianza a los pies de los caballos. Señal de que teme por su futuro político.