¿Por qué mi perra mayor pierde gotitas de orina? Causas y soluciones para un problema frecuente
La incontinencia urinaria puede afectar a una de cada cinco perras esterilizadas.

La convivencia con una perra mayor puede traer consigo algunos cambios inesperados, y uno de los más comunes es la presencia de pequeños charcos en casa. Muchas personas atribuyen estos ‘accidentes’ a la edad avanzada sin saber que, en realidad, pueden deberse a un problema de salud llamado incontinencia urinaria. Este trastorno, que afecta principalmente a las hembras esterilizadas de razas medianas y grandes, suele estar relacionado con la reducción de estrógenos tras la cirugía.
Aunque la incontinencia urinaria no representa un riesgo inmediato para la vida del animal, puede llegar a afectar su estado de ánimo y provocar problemas secundarios como infecciones urinarias o irritaciones cutáneas, por lo que comprender sus causas y opciones de tratamiento es importante para mejorar la calidad de vida de las perras que la padecen.
¿Por qué ocurre la incontinencia urinaria en perras?
El principal motivo detrás de este problema es la incompetencia del mecanismo del esfínter uretral (USMI por sus siglas en inglés). Esta condición se produce cuando el esfínter que regula la salida de orina no cierra con la suficiente fuerza, permitiendo que se escape de manera involuntaria. La falta de estrógenos tras la esterilización puede debilitar esta musculatura, lo que explica por qué es más frecuente en perras operadas.
El envejecimiento también es un factor importante, ya que con los años se pierde tono muscular en todo el cuerpo, incluida la vejiga, lo que dificulta un control adecuado de la micción. Además, ciertas enfermedades neurológicas pueden afectar la comunicación entre el cerebro y la vejiga, provocando que la perra no sea capaz de retener la orina de manera efectiva.
Los trastornos hormonales y metabólicos, como la diabetes o el hipotiroidismo, también pueden favorecer la incontinencia al aumentar la producción de orina o alterar los mecanismos de control de la vejiga. En algunos casos, el problema puede estar presente desde el nacimiento debido a malformaciones congénitas en el tracto urinario, lo que lleva a pérdidas de orina desde una edad temprana.
Síntomas y diagnóstico
Los signos más evidentes de la incontinencia urinaria incluyen goteo de orina, pequeños charcos en el suelo o en la cama tras periodos de descanso y un aumento en la frecuencia de infecciones urinarias. También puede haber cambios en el comportamiento, como una mayor tendencia a lamerse la zona genital debido a la irritación de la piel.
El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exclusión de otras posibles causas mediante análisis de sangre, pruebas de orina y estudios de imagen como ecografías o radiografías.
¿Tiene cura? Opciones de tratamiento
La buena noticia es que existen tratamientos efectivos para la incontinencia urinaria en perras. Una de las más habituales es la terapia hormonal, que consiste en la administración de estrógenos sintéticos para mejorar el tono del esfínter uretral, pero esta opción debe ser supervisada por un veterinario, ya que puede conllevar efectos secundarios. Otra alternativa es el empleo de fármacos que estimulan la contracción del esfínter urinario y pueden ser una opción viable en determinados casos.
Además de los tratamientos médicos, algunos cambios en la rutina diaria también pueden ayudar a reducir los episodios de incontinencia. Asegurar salidas más frecuentes para que la perra vacíe la vejiga con regularidad minimiza los escapes involuntarios en el interior del hogar. En casos donde el problema persiste, el uso de pañales para perros o empapadores sanitarios puede ser una solución práctica para mantener una buena higiene. En situaciones más graves, cuando los tratamientos convencionales no son efectivos, se puede llegar a recurrir a procedimientos quirúrgicos para reforzar la musculatura uretral o corregir anomalías estructurales.
En resumen, la incontinencia urinaria en perras no debe verse como un problema inevitable del envejecimiento. Si bien la edad y la esterilización pueden aumentar el riesgo, existen soluciones para mejorar la calidad de vida de los animales afectados. Ante cualquier signo de incontinencia, es fundamental acudir al profesional en salud animal para determinar la causa y encontrar el tratamiento más adecuado.