Nueva demostración de compromiso, fútbol solidario y ganas de hacer algo grande de este Barça que se metió en la final de Copa ganando otra vez en Madrid al Atlético, como ya hizo hace poco en la Liga. Es lógico y natural que la afición culé esté ilusionada con la posibilidad de ganarlo todo, mucho más después de asegurar esa final de Copa en la que se enfrentará al Madrid. Jugué y gané el Clásico de 1983, con el gol del ‘Pichón’
Marcos, y se me pone la piel de gallina al recordarlo Este vestuario transmite fe y una concentración que es clave que mantenga. Tanto es así que a veces veo menos problemático jugar ante rivales tipo Atlético o Real Madrid que frente a otros. Confío en que
Flick recalque esa idea al vestuario de que sólo importa el próximo partido, el que viene, para que no haya la más mínima tentación de ahorrar esfuerzos. Ir al 100% es clave en cada metro cuando en la maratón aún quedan los últimos kilómetros por recorrer. Estresarse con la meta lo desaconsejo. Y, claro, que no haya lesiones. Repito, el aficionado tiene todo el derecho y, diría más, la razón para ilusionarse con una temporada para la historia. Aguantar ese grado de implicación colectiva es la madre del cordero y eso supone no dejarse tentar con la idea de que habrá partidos más fáciles. Ahora todo el mundo se juega algo y es bueno que nuestros futbolistas, los
Pedri,
Lamine y cía. lo sigan asumiendo. A los hinchas les pido que sueñen y que animen cada día, porque ganar es ya tarea de todos. Y que disfruten con este juego. La única pega es no haberlo podido hacer aún en el Camp Nou.
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