La sevillana dedicada al Cachorro que tiene un mensaje oculto: «No ha visto ni Sevilla ni Triana»
Las sevillanas han sido, desde siempre, una forma de expresar la devoción popular en Andalucía. Muchas de ellas están dedicadas a imágenes religiosas y, más allá de su belleza musical, encierran mensajes simbólicos relacionados con la iconografía de las figuras sagradas. Un creador de contenido andaluz ha analizado en TikTok algunas de estas letras y ha desvelado curiosidades sorprendentes sobre su significado. Uno de los ejemplos más llamativos es el de la sevillana dedicada al Cristo del Cachorro, una de las imágenes más veneradas de Sevilla. Esta talla, que representa a Cristo en el momento de la expiración , tiene la particularidad de mirar hacia arriba, hacia el cielo. La sevillana en cuestión, compuesta por Pascual González, menciona este detalle con la frase: «El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana». ¿El motivo? Según explica el tiktoker, al tener la mirada elevada, el Cristo no contempla lo que tiene a su alrededor : ni las calles de Sevilla, ni el barrio de Triana, ni el fervor de la gente. Sin embargo, sí ha visto otros elementos que se encuentran en una posición más alta, como los balcones del barrio , los saeteros que le cantan desde arriba, la Giralda y su Giraldillo. Este detalle, que podría pasar desapercibido para muchos, resalta la estrecha relación entre la iconografía religiosa y la manera en la que se describe en las letras de las sevillanas. Otro caso curioso es el de una sevillana dedicada a la Virgen del Rocío, que también juega con la iconografía de la imagen. La Blanca Paloma es representada con el Niño Jesús en brazos , un detalle que se refleja en la letra de la canción. La sevillana dice: «Le gusta la sevillana», destacando la pasión que inspira la Virgen en los devotos. Pero a continuación añade un mensaje que hace referencia a su posición con el Niño: «Pero como tiene al Niño, no puede tocar las palmas «. Es decir, al estar sosteniéndolo, la Virgen no podría aplaudir al ritmo de la música. La canción continúa con una solución simbólica a este «problema»: «El Niño se dio cuenta, le dijo que lo soltara, que él cantaría un ratito y ella tocaría las palmas «. De esta manera, la letra recrea un diálogo en el que el Niño Jesús le permite a la Virgen integrarse completamente en la celebración del cante y el baile.
Las sevillanas han sido, desde siempre, una forma de expresar la devoción popular en Andalucía. Muchas de ellas están dedicadas a imágenes religiosas y, más allá de su belleza musical, encierran mensajes simbólicos relacionados con la iconografía de las figuras sagradas. Un creador de contenido andaluz ha analizado en TikTok algunas de estas letras y ha desvelado curiosidades sorprendentes sobre su significado. Uno de los ejemplos más llamativos es el de la sevillana dedicada al Cristo del Cachorro, una de las imágenes más veneradas de Sevilla. Esta talla, que representa a Cristo en el momento de la expiración , tiene la particularidad de mirar hacia arriba, hacia el cielo. La sevillana en cuestión, compuesta por Pascual González, menciona este detalle con la frase: «El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana». ¿El motivo? Según explica el tiktoker, al tener la mirada elevada, el Cristo no contempla lo que tiene a su alrededor : ni las calles de Sevilla, ni el barrio de Triana, ni el fervor de la gente. Sin embargo, sí ha visto otros elementos que se encuentran en una posición más alta, como los balcones del barrio , los saeteros que le cantan desde arriba, la Giralda y su Giraldillo. Este detalle, que podría pasar desapercibido para muchos, resalta la estrecha relación entre la iconografía religiosa y la manera en la que se describe en las letras de las sevillanas. Otro caso curioso es el de una sevillana dedicada a la Virgen del Rocío, que también juega con la iconografía de la imagen. La Blanca Paloma es representada con el Niño Jesús en brazos , un detalle que se refleja en la letra de la canción. La sevillana dice: «Le gusta la sevillana», destacando la pasión que inspira la Virgen en los devotos. Pero a continuación añade un mensaje que hace referencia a su posición con el Niño: «Pero como tiene al Niño, no puede tocar las palmas «. Es decir, al estar sosteniéndolo, la Virgen no podría aplaudir al ritmo de la música. La canción continúa con una solución simbólica a este «problema»: «El Niño se dio cuenta, le dijo que lo soltara, que él cantaría un ratito y ella tocaría las palmas «. De esta manera, la letra recrea un diálogo en el que el Niño Jesús le permite a la Virgen integrarse completamente en la celebración del cante y el baile.
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