El Gobierno activará los instrumentos «comerciales y financieros» del Estado en respuesta a los aranceles
El Gobierno va a poner en marcha -« hoy mismo y de forma complementaria a las medidas tomadas por la Comisión Europea »- un plan que activará «los instrumentos comerciales y financieros a disposición del Estado para desplegar una red de protección inmediata y una estrategia de relanzamiento de los sectores afectados». Este es el principal mensaje que contiene la primera reacción del Ejecutivo de Pedro Sánchez una vez conocido el alcance de las tasas impuestas por Donald Trump: un 10% de base a todo el mundo y un 20% para la Unión Europea. Ayer por la tarde, en una reunión con los agentes sociales ya trascendieron algunos extremos de estas medidas, que, como ya explicó ABC, se asemejarán a las que se tomaron tras la crisis del Covid o para paliar los efectos de la guerra en Ucrania. Es decir, líneas de crédito abaladas por el Estado y mecanismos de protección laboral. En cualquier caso, las dudas se despejarán cuando el presidente comparezca este mediodía. A su vez, en el comunicado el Gobierno se ha referido a la respuesta que se tomará desde la Comisión Europea al arancel sobre el acero y el aluminio: «Estamos finalizando un primer paquete de respuesta a los aranceles al acero y al aluminio, que debería estar listo en las próximas semanas. Y prepararemos medidas adicionales de respuesta a los anuncios de ayer, sin descartar ninguna medida a priori, pero apelando a una solución negociada». Más allá de esto, el comunicado de esta mañana incide en la posición que se ha venido manteniendo hasta hora desde el Consejo de Ministros, que «lamenta profundamente el anuncio de aranceles universales por parte del gobierno estadounidense», unas medidas que perjudicarán «a todos e impactarán sobre ciudadanos y empresas de todo el mundo, de manera injusta e injustificada», se lee en el texto. En la nota, el gabinete presidido por Sánchez estima que los aranceles afectarán en primer lugar a los ciudadanos y empresas americanas, que enfrentarán mayores precios y costes, «sumados al efecto negativo de la incertidumbre en el consumo y la inversión». Y en segundo lugar, «a la economía global y los mercados financieros, con consecuencias todavía difíciles de estimar, pero que llevan a un mundo más fragmentado y empobrecido. El efecto será particularmente duro para los países en desarrollo». En el caso de España, hay que recordarlo, aunque el hecho de que nuestro país ya presenta una balanza comercial negativa en unos 10.000 millones con el país americano , sí se estima impacto en sectores concretos como la agricultura o los componentes de vehículos. Esta mañana el Ejecutivo no se ha atrevido aún a hacer un balance de impacto concreto sobre la economía española: «es pronto para tener una cifra precisa». Aun así, ha recordado el daño potencial por la exposición de los socios europeos, con los que sí hay una amplia relación comercial. «Ni España ni la Unión Europea desean el conflicto comercial», ha afirmado el Gobierno, antes de recordar que aun así 'no se puede ignorar' que «tenemos las herramientas necesarias para proteger los intereses de nuestros ciudadanos y empresas si no hay espacio para la negociación».
El Gobierno va a poner en marcha -« hoy mismo y de forma complementaria a las medidas tomadas por la Comisión Europea »- un plan que activará «los instrumentos comerciales y financieros a disposición del Estado para desplegar una red de protección inmediata y una estrategia de relanzamiento de los sectores afectados». Este es el principal mensaje que contiene la primera reacción del Ejecutivo de Pedro Sánchez una vez conocido el alcance de las tasas impuestas por Donald Trump: un 10% de base a todo el mundo y un 20% para la Unión Europea. Ayer por la tarde, en una reunión con los agentes sociales ya trascendieron algunos extremos de estas medidas, que, como ya explicó ABC, se asemejarán a las que se tomaron tras la crisis del Covid o para paliar los efectos de la guerra en Ucrania. Es decir, líneas de crédito abaladas por el Estado y mecanismos de protección laboral. En cualquier caso, las dudas se despejarán cuando el presidente comparezca este mediodía. A su vez, en el comunicado el Gobierno se ha referido a la respuesta que se tomará desde la Comisión Europea al arancel sobre el acero y el aluminio: «Estamos finalizando un primer paquete de respuesta a los aranceles al acero y al aluminio, que debería estar listo en las próximas semanas. Y prepararemos medidas adicionales de respuesta a los anuncios de ayer, sin descartar ninguna medida a priori, pero apelando a una solución negociada». Más allá de esto, el comunicado de esta mañana incide en la posición que se ha venido manteniendo hasta hora desde el Consejo de Ministros, que «lamenta profundamente el anuncio de aranceles universales por parte del gobierno estadounidense», unas medidas que perjudicarán «a todos e impactarán sobre ciudadanos y empresas de todo el mundo, de manera injusta e injustificada», se lee en el texto. En la nota, el gabinete presidido por Sánchez estima que los aranceles afectarán en primer lugar a los ciudadanos y empresas americanas, que enfrentarán mayores precios y costes, «sumados al efecto negativo de la incertidumbre en el consumo y la inversión». Y en segundo lugar, «a la economía global y los mercados financieros, con consecuencias todavía difíciles de estimar, pero que llevan a un mundo más fragmentado y empobrecido. El efecto será particularmente duro para los países en desarrollo». En el caso de España, hay que recordarlo, aunque el hecho de que nuestro país ya presenta una balanza comercial negativa en unos 10.000 millones con el país americano , sí se estima impacto en sectores concretos como la agricultura o los componentes de vehículos. Esta mañana el Ejecutivo no se ha atrevido aún a hacer un balance de impacto concreto sobre la economía española: «es pronto para tener una cifra precisa». Aun así, ha recordado el daño potencial por la exposición de los socios europeos, con los que sí hay una amplia relación comercial. «Ni España ni la Unión Europea desean el conflicto comercial», ha afirmado el Gobierno, antes de recordar que aun así 'no se puede ignorar' que «tenemos las herramientas necesarias para proteger los intereses de nuestros ciudadanos y empresas si no hay espacio para la negociación».
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