Todos los cabecillas del golpe siguen colocados
Prácticamente todos los protagonistas de la asonada de 2017 –fugados, condenados o no– han encontrado acomodo en las formaciones separatistas, instituciones de la Generalitat o fundaciones graciosamente regadas con dinero público. Ninguno de ellos se ha apartado del movimiento 'indepe', incluso los dos principales cabecillas del golpe (Carles Puigdemont y Oriol Junqueras) siguen al frente de sus partidos, a expensas de beneficiarse plenamente de la amnistía que les ha otorgado Sánchez. Además de tener el independentismo como modo de ganarse la vida, a todos les une que no han renunciado a la secesión ni han mostrado arrepentimiento por subvertir la ley en 2107, por crear un cisma social entre los catalanes y por provocar el mayor éxodo de empresas que haya conocido la historia reciente. Amenazan incluso con volver a repetir la intentona. En mayor o menor medida, todos siguen operativos para la causa, bien como parlamentarios, vocales de entidades soberanistas subvencionadas o instituciones públicas. Además, todos tienen una cosa en común: que son socios del sanchismo, tanto en el Parlament como en las Cortes, pues el Gobierno de Sánchez les ha ido despejando el futuro penal.
Prácticamente todos los protagonistas de la asonada de 2017 –fugados, condenados o no– han encontrado acomodo en las formaciones separatistas, instituciones de la Generalitat o fundaciones graciosamente regadas con dinero público. Ninguno de ellos se ha apartado del movimiento 'indepe', incluso los dos principales cabecillas del golpe (Carles Puigdemont y Oriol Junqueras) siguen al frente de sus partidos, a expensas de beneficiarse plenamente de la amnistía que les ha otorgado Sánchez. Además de tener el independentismo como modo de ganarse la vida, a todos les une que no han renunciado a la secesión ni han mostrado arrepentimiento por subvertir la ley en 2107, por crear un cisma social entre los catalanes y por provocar el mayor éxodo de empresas que haya conocido la historia reciente. Amenazan incluso con volver a repetir la intentona. En mayor o menor medida, todos siguen operativos para la causa, bien como parlamentarios, vocales de entidades soberanistas subvencionadas o instituciones públicas. Además, todos tienen una cosa en común: que son socios del sanchismo, tanto en el Parlament como en las Cortes, pues el Gobierno de Sánchez les ha ido despejando el futuro penal.
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