Comprar un piso con okupas: la "inversión de riesgo" con la que puedes ser propietario y ahorrar más de un 60%
Adquirir una vivienda con 'inquilinos' es una inversión de riesgo pero puede convertirse en un negocio redondo.

La crisis de la vivienda. Ni más ni menos. En España nunca ha sido tan caro comprar una vivienda de segunda mano como ahora. Ante una demanda creciente y una oferta escasa, los precios de los inmuebles se han disparado en los últimos tiempos hasta el punto de ir dinamitando récords mes a mes al calor de la bajada paulatina que están experimentando los tipos del interés y el euríbor.
Según datos del portal inmobiliario Idealista, el año 2024 terminó con una subida del precio de la vivienda de segunda mano del 11,2%, situándose el coste medio del metro cuadrado en los 2.271 euros y alcanzando así un nuevo máximo histórico.
Por tanto, endeudarse en este momento para adquirir un piso supone una decisión muy meditada, ya que condiciona mucho el estado de nuestras finanzas personales. No obstante, está proliferando un tipo de oferta de vivienda poco usual y mucho más económica: la que se encuentra okupada. En la actualidad, en España hay más 20.000 pisos en venta que están okupados, lo que supone el 2,6% de todas las casas en venta en nuestro país, según Idealista.
La gran ventaja de comprar un piso okupado es el precio. En ciudades como Madrid y Barcelona, el ahorro roza el 60%, mientras que en otras como Sevilla o Murcia se supera ese porcentaje, indican las cifras que manejan desde el portal especializado pisos.com.
"La compra de una vivienda okupada es una operación con unas circunstancias especiales, pero es totalmente legal siempre y cuando comprador y vendedor estén al tanto de todos los detalles del inmueble", asegura Ferran Font, director de Estudios de pisos.com.
Font explica que su precio más bajo supone un gran atractivo para los compradores dadas las circunstancias actuales de la vivienda y que es una buena opción para particulares, pero también para inversores.
"Al comprar a un precio bajo puede revalorizarse mucho el activo, sobre todo si una vez desokupado se realizan las reformas necesarias para aumentar aún más el valor de ese inmueble", afirma este experto inmobiliario. "Es una buena oportunidad para inversores siempre que entiendan que hay que gestionar ese desalojo", sentencia.
Sin embargo, existen también desventajas. Hay que tener en cuenta al comprar el activo que "no podrás verificar su estado" y, por tanto, tendrás que "confiar en el vendedor". "Recuperar una vivienda no es sencillo ni rápido y presenta los gastos derivados de un proceso legal. Además, las viviendas okupadas suelen estar en mal estado o destrozadas, por lo que hay que hacer una reforma importante", concluye Font.
"Es imprescindible disponer de fondos propios"
Fuentes del sector señalan a 20minutos que el mercado se nutre de dos principales graneros. Por un lado, el de los propietarios de vivienda que no quiere enfrentarse a un largo y costoso proceso judicial; y, por otro, el de las viviendas propiedad de bancos o fondos de inversión.
Investfy, compañía especializada en inversiones inmobiliarias, que dispone de una amplia cartera de este tipo de productos fruto de sus acuerdos con bancos y fondos de inversión, sostiene en su página web que "la compra de una vivienda okupada es una inversión de riesgo que lógicamente debe llevar aparejada una importante rebaja en el precio del inmueble", por lo que "puede ser una muy buena alternativa de inversión inmobiliaria".
Esta fuente precisa, asimismo, que es "imprescindible disponer de fondos propios" para poder realizar la compra de la vivienda: "Se trata de viviendas que lógicamente no se pueden visitar y por tanto no pueden ser objeto de tasación por lo que no será posible establecer una hipoteca sobre ellos".
Recomienda además antes de comprar "hablar con los vecinos del inmueble para obtener información sobre el tipo de okupas que te puedes encontrar", ya que en caso de tratarse de okupas vulnerables habrá más dificultades para el desalojo. Este colectivo está protegido por el Real Decreto ley 11/2020, prolongado hasta el 31 de diciembre por el Real Decreto-ley 1/2025, que impide el desahucio de toda persona vulnerable sin alternativa habitacional.
Por último, aconseja Investfy, siempre se puede negociar con los okupas, quienes "suelen estar abiertos a recibir una cantidad de dinero por abandonar la vivienda y te aseguras que la dejen en buen estado"; o bien "ponerte en mano de una de las muchas empresas de desokupación que últimamente están apareciendo y que prometen unos plazos de recuperación de la vivienda de alrededor de 72 horas".