Ni castillos ni catedrales: el lugar más visitado de este pueblo español es una piedra con leyenda mágica

El lugar más visitado de este pueblo es une piedra con una leyenda mágica que deja atrás la época de los castillos y catedrales. Sin duda alguna, estamos ante una serie de elementos que serán los que marcarán una diferencia importante a la hora de viajar por nuestro país. Podemos ahorrar un poco más y … Continuar leyendo "Ni castillos ni catedrales: el lugar más visitado de este pueblo español es una piedra con leyenda mágica"

Mar 28, 2025 - 20:30
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Ni castillos ni catedrales: el lugar más visitado de este pueblo español es una piedra con leyenda mágica

El lugar más visitado de este pueblo es une piedra con una leyenda mágica que deja atrás la época de los castillos y catedrales. Sin duda alguna, estamos ante una serie de elementos que serán los que marcarán una diferencia importante a la hora de viajar por nuestro país. Podemos ahorrar un poco más y buscar una serie de detalles que serán los que nos acompañarán en unos días en los que todo puede ser posible. Nos enfrentamos a una serie de situaciones que pueden acabar siendo las que nos invitan a elegir.

A veces nos perdemos entre castillos y catedrales de la mano de una serie de elementos que pueden ser las que marcarán una diferencia importante en todos los sentidos. Por lo que, habrá llegado el momento de empezar a pensar en un cambio radical que puede ser el que nos haya acompañado en unas jornadas que puedes empezar a tener en cuenta algunos detalles que pueden ser los que marcarán la diferencia. Este tipo de viajes pueden hacernos descubrir algunas novedades destacadas en busca de algunos elementos que pueden ser los que marcarán la diferencia.

Ni catedrales ni castillos

Una visita para ver un poco más de mundo, redescubrir algunos procesos que son los que marcarán un antes y un después. De la mano de una serie de detalles que pueden ser los que marcarán una diferencia importante en todos los sentidos, tenemos tanto donde elegir que costará escoger.

Es momento de apostar claramente por todo lo que nos guarda nuestro país, de la mano de una serie de elementos que pueden acabar siendo los que marquen estas jornadas que tenemos por delante. España tiene mucho que ofrecernos, para descubrir en primera persona lo que nos está esperando.

Este viaje que puede significar algunos elementos que pueden acabar siendo los que marcarán una diferencia importante. Un viaje a las profundidades de un lugar que puede acabar siendo lo que marque estas jornadas que tenemos por delante. Llega un cambio que puede ser el que nos acompañe en estos días y que pueden ser los que nos descubra un punto especial.

Sin duda alguna, tenemos por delante una serie de destinos como este pueblo español con una leyenda mágica que puede acabar siendo clave en todos los sentidos. Un descubrimiento que nos invita a viajar a este lugar de España.

El lugar más visitado es este pueblo español con una piedra con leyenda

Monturque es el pueblo que debemos visitar y tiene en su poder una piedra que ha despertado el interés de los expertos: «Así, en la relación correspondiente a Monturque existe, entre otros, un manuscrito cuyo encabezamiento dice: «Notizias que da Dn. Joaquín Muñoz Notario mayor de esta Villa al Señor Dn. Manuel Gonzales López Vicario y cura de esta Villa de sus Antigüedades en este presente año de 1792», y en cuyo interesante contenido puede leerse el testimonio al que nos referimos: «A la distancia de medio quarto de legua asia el Norte y poniente existe una gran piedra excarpiada cortada a zinzel y bestixios en ella de vigas y cimientos fuertes y está en un ameno balle nombrada la Piedra del Cid Canpeador de quien diré después», siguiendo más adelante: «… estando Dn. Rodrigo de Vibar con su exército o gentes acanpadas en un ameno valle menos de medio quarto de legua de ésta apoderado de una casa fuerte en una grande piedra que diximos ariva llamada del Cid, en donde estava guarezido oculto de las vistas del exército granadino, que llevados de su intento seguían su menada saliéndoles al encuentro les dio vatalla en la que les venció quedando por prisioneros el Conde Dn. García Ordóñez, Diego Pérez, Fortún Sánchez Yerno de Rey de Navarra, y Lope Sánchez su ermano. Los que estubieron presos tres días en dicha casa fuerte poniendo el exército del Rey de Granada en bergonzosa fuga persiguiéndole asta egabro o Cabra; Vitorioso de esta enpresa vista por los de su canpo de común acuerdo de Moros y Christianos de su exército le apellidaron entonces y determinaron llamarle y nonbrarle desde entonzes Cid Canpeador, de donde tomó el nonbre la referida piedra del Cid Canpeador por esta azaña que en ella consiguió» (7).

Por nuestra parte, el topónimo de Piedra del Cid o Peña del Cid referido al pago del que venimos hablando, lo encontramos ya reseñado en un libro del archivo de la parroquia de San Mateo de Monturque del año 1687, en donde entre los bienes pertenecientes a la Fábrica Parroquial se menciona un censo de mil quinientos maravedís anuales, impuesto el 22 de junio de 1626 por el vecino Bartolomé Garzía Moyano Almogávar y su esposa Leonor de Ortiz en favor de María de Bergara, como compensación del capital de treinta mil maravedís que habían recibido de ésta, hipotecando para ello «una haza de seis fanegas de tierra suias propias, que están a la parte de la Peña del Cid» y otra finca de «quatro aranzadas de viña menos una quarta, suias propias en el partido de Navalengua» (8). También en los Libros de Haciendas del Catastro de Ensenada de 1753 se menciona el nombre del paraje, como lugar en el que se hallaban ubicadas algunas de las parcelas de varios de los propietarios que allí se relacionan; es el caso, por ejemplo, del vecino don Luis Porcel que, además de otras, poseía una «pieza de tierra de sembradura de secano al sitio de la piedra del Zid distante desta villa medio quarto de legua que consiste en dos fanegas y un zelemín de mediana calidad. Se siembra un año de trigo y descansa dos» (9). En la actualidad, las diez hectáreas que, como decíamos, ocupa el paraje en cuestión se encuentran plantadas en sus cuatro sextas partes de olivar, otra de viñedo y la restante de uso no agrícola, y por ellas discurre desde el sur hacia el norte el arroyo de la Noria en busca del cercano río Cabra, aprovechando la ligerísima pendiente que presenta el terreno en esa dirección. Sin embargo, en su parte noroeste, cerca del vértice donde confluyen el camino del Cañuelo y la N-331 y, concretamente, ocupando parte de la parcela catastral número ciento noventa y dos, se levanta un pequeño promontorio de cima aplanada, con unos cien metros de perímetro en su base y una altura de catorce metros sobre el nivel de la carretera, formado por una aglomeración de piedra caliza y cubierto, a pesar de ello, por varias plantas de olivar así como por algún que otro chaparro»: