Los vecinos de Campo de Montiel celebran la exclusión europea del proyecto de tierras raras
La UE ha propuesto siete proyectos en España para explotar minas con materiales críticos, uno en Abenójar.

Los vecinos de la comarca de Campo de Montiel, en el sur de Ciudad Real, agrupados bajo la plataforma Sí a la Tierra Viva han celebrado la exclusión por parte de la Comisión Europea del proyecto de minería que busca extraer las tierras raras que alberga este territorio, concretamente en los alrededores de la localidad de Santa Cruz de Mudela. Según el sector minero y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), esta zona alberga unas 30.000 toneladas de tierras raras como el praseodimio y el neodimio, imprescindibles para los imanes permanentes que precisan las baterías de los vehículos eléctricos o aerogeneradores, entre otros, y podría ser "clave" para reducir la dependencia de China en este área. Sin embargo, esta iniciativa, de Quantum Minería, no figura entre los siete proyectos españoles seleccionados por Bruselas para la extracción, procesado y reciclado de materias primas estratégicas, lo que les permitirá beneficiarse de mejor financiación y mayor rapidez para obtener permisos.
En la comarca Campo de Montiel, habitada por casi 50.000 personas, la empresa Quantum Minería se encuentra a la espera de la resolución de la Junta de Castilla-La Mancha sobre su proyecto Neodimio, que pretende evaluar el posible contenido en monacita gris en unas 200 hectáreas. Según reza en su página web, se trata de "un proyecto de investigación relevante en el marco de la transición verde, que se impulsan tanto por la UE como por los estados, las instituciones, y los poderes territoriales. Y por supuesto, es un proyecto minero plenamente consciente de la necesidad de su ejemplaridad en el control de los impactos ambientales, que, por otra parte, son mínimos".
Este proyecto ha quedado fuera de la que es una primera lista de 47 proyectos considerados estratégicos para reducir la dependencia europea en materias primas fundamentales bajo el paraguas de la Ley de Materias Primas Críticas aprobada el año pasado por la UE. Los vecinos, agricultores en su mayoría, se oponen a la extracción de estos minerales críticos. "Queremos seguir viviendo del sector primario. Si nosotros vivimos del campo y ellos quieren levantar nuestros cultivos, ¿cómo lo van a compatibilizar? Eso es incompatible, por mucha minería sostenible que diga el sector minero", explica a 20minutos Raquel López, agricultora local y portavoz de Sí a la Tierra Viva, un colectivo que se define como vecinal y no ecologista ni ligada a "ningún partido político".
Para esta organización, que el proyecto Neodimio haya quedado fuera de la lista de proyectos prioritarios con acceso a procesos de autorización simplificados "complica sus posibilidades, permitiendo a la sociedad ganar tiempo para establecer un cordón sanitario frente a un proyecto que puede tener graves implicaciones negativas para la provincia de Ciudad Real". Una decisión que consideran un "duro revés" para la mercantil y "un paso adelante para las comunidades locales afectadas que luchan por proteger la salud pública, el entorno natural y el tejido socioeconómico y sectores esenciales como el agroalimentario, que da sustento a miles de familias".
Los vecinos auguran que la Junta de Castilla-La Mancha, como ya sucedió en 2017 con un proyecto similar y muy cercano llamado Matamulas, volverá a emitir una declaración de impacto ambiental desfavorable para la actividad minera. "Si hace siete años era inviable, ahora lo sigue siendo. Nuestra tierra no ha cambiado, nuestra forma de vida no ha cambiado", defiende López acerca del proyecto que ahora se ubica en los alrededores de la localidad de Santa Cruz de Mudela. A unos cien kilómetros de allí se encuentra el proyecto para extraer wolframio de El Moto, en Abenójar, que sí es uno de los siete que la Comisión Europea ha seleccionado en España para beneficiarse de mejor financiación y mayor rapidez para obtener permisos.
"Uno de los grandes problemas que afrontamos es el agua. El estrés hídrico que vive esta zona en concreto, Ciudad Real, es alarmante. El verano pasado estuvimos a punto de tener restricciones de agua de boca. Los agricultores medimos gota a gota. Está totalmente restringida el agua, y ahora nos van a decir que hay agua de sobra para una minería de tierras raras. Por muy importantes que sean las tierras raras, el agua es todavía más importante porque si no hay agua, no hay vida. Y contra eso, nadie va a poder decir lo contrario. Y si no tenemos agua en esta región, no hay vida", expone López.
Esta agricultora habla en nombre de sus vecinos de Campo de Montiel, pero también de Santa Cruz de Mudela y Valdepeñas, de cuyas localidades también se han sumado vecinos a Sí a la Tierra Viva. "Nosotros somos la otra parte de la moneda, quienes vamos a sufrir las consecuencias", expone, al tiempo que destaca que "lo primero" que les preocupa son las afectaciones para la salud a nivel respiratorio, hematoencefálico y circulatorio de la extracción y el procesado de tierras raras. "A día de hoy no conocemos una sola investigación que diga que las tierras raras y su actividad minera no son problemáticas para la salud humana y ambiental, sin embargo, sí conocemos decenas de trabajos que alertan de los riesgos para el ser humano de estos elementos y su actividad minera", ha expuesto.
Desde la plataforma Sí a la Tierra Viva señalan asimismo los riesgos de la extracción de tierras raras a nivel atmosférico: "Las emisiones de polvo que conllevan este tipo de proyectos extractivos son problemáticas, más cuando existe un componente radioactivo en el mineral. A mayores, porque el propio Consejo de Seguridad Nuclear es el que ha indicado que las actividades de este tipo de minería en algunos de sus procesos 'son susceptibles de generar un impacto radiológico para los trabajadores, el público y el medioambiente'". En este sentido, recalcan que "si bien la monacita gris tiene una presencia de elementos radioactivos como el torio y el uranio mucho menor que, por ejemplo, la monacita amarilla de otros yacimientos, el impacto está presente, sobre todo cuando se habla de refinado y concentración". A nivel de suelos, agregan, la alteración de la tierra "a menudo deriva en infertilidad para los cultivos".
Las emisiones de polvo que conllevan este tipo de proyectos extractivos son problemáticas, más cuando existe un componente radioactivo en el mineral"
Desde el colectivo manifiestan también su especial preocupación por "el plan de la empresa de establecer una planta de refinado que, tal como figura en la documentación de la empresa, estaría dispuesta a tratar mineral de otros países. Esto es, mineral procedente de otras partes del mundo con presencia de elementos radioactivos en proporción variable en función de su procedencia (en algunos casos hay yacimientos con niveles significativos de elementos como torio y uranio), lo que potencialmente podría convertir a Ciudad Real en un mero almacén de residuos tóxicos. Lo que interesa se comercializa, pero los residuos inevitablemente se quedarían en la provincia".
Los vecinos consideran "indispensable desmentir categóricamente las afirmaciones del tipo 'lo que pasa en China con las tierras raras no puede pasar aquí' por lo restrictivo de la legislación española en materia minera que, recordemos, parte de una ley preconstitucional de 1973. Leyes que, aunque fueran tan sumamente restrictivas como se habla, que en absoluto lo son en determinados aspectos, de nada sirven si no se hacen cumplir porque el número de ilegalidades y desastres ambientales que hay vinculadas a proyectos mineros en territorio español es completamente inaceptable (Asturias, Galicia, Cataluña, Andalucía, etc.)".