La UE y el cambio de hora, el cuento de nunca acabar: "Necesitamos tener muy claras las consecuencias de eliminarlo"
En 2018, la Comisión Europea propuso eliminarlo tras el apoyo ciudadano a ello, pero no ha habido avances.

La Unión Europea tiene en el cambio de hora un bucle del que no sale. Llega la vuelta al horario de verano y con él un debate en el que no ha habido avances; se habla de suprimirlo, pero no se toma ninguna decisión. En 2018, la Comisión Europea propuso eliminar el cambio de hora tras realizar una consulta pública en la que el 84% de los ciudadanos europeos se manifestó a favor de suprimirlo. Como resultado, el Parlamento Europeo aprobó en 2019 una resolución para poner fin al cambio de hora bianual, permitiendo a cada país decidir si se mantiene en el horario de verano o en el de invierno.
Pero la clave está en que sigue sin haber consenso entre los Estados miembros. Mientras algunos países, como España y Francia, han estudiado ajustes en sus husos horarios para mejorar la conciliación y el rendimiento económico, otros prefieren mantener el sistema actual para evitar descoordinaciones entre los Estados miembros. El futuro del cambio de hora en la UE sigue siendo incierto y dependerá de futuras negociaciones y acuerdos entre los socios comunitarios.
En una encuesta del CIS de noviembre de 2023, el 65,8% de los ciudadanos abogó por finalizar con el cambio de hora, y el 68,5% mostró una inclinación hacia el horario de verano como opción permanente, es decir, la gente prefiere el que ahora empieza, por una cuestión de que se disponen de más horas de luz. Eso sí, no todos los países tienen el mismo huso horario: la mayoría usan la hora de Europa Central como estándar, diez Estados miembros utilizan la hora de Europa Oriental y tres la de Europa Occidental. La duda está en cuál elegir para unificarlo.
"Al final es una competencia de los Estados miembros resolver esto, la posición del Parlamento está clara desde 2021", aseguran desde el Parlamento Europeo, que no ve resolución cercana al tema. Las presidencias del Consejo de la UE en los últimos tiempos podrían haber reactivado el debate, pero las prioridades de la Unión son otras, sobre todo desde 2020, con la pandemia, la crisis, la invasión rusa de Ucrania y sus consecuencias y también la reacción ante la guerra entre Israel y Hamás.
"Entendemos que exista una demanda de una parte considerable de la ciudadanía europea, completamente legítima, sobre la eliminación del cambio de hora, dado el impacto que cualquier modificación en este sentido tiene en el día a día de las personas. Esta medida mandaría, además, una señal positiva hacia el refuerzo de la unidad europea en unos tiempos sin duda convulsos", explican desde las filas del PSOE en la Eurocámara. Asumen que se trata de una cuestión "que tiene implicaciones sobre la salud, el ahorro energético, el comercio y el consumo y las empresas –especialmente las Pymes–, así como una larga serie de aspectos sociales". A esto se añade la crucial importancia "del sector turístico y de la hostelería en España, que se verían afectados por este tipo de medidas".
Pero eso, por sí mismo, no sirve. "Lo cierto es que, a día de hoy, persiste una clara divergencia de posiciones que impide tener una postura común unánime, ni dentro de la Unión Europea ni dentro de los diferentes Estados Miembros. Por todo ello, antes de tomar una decisión que introduzca cambios el sistema actual, necesitamos tener muy claras sus consecuencias, sus ventajas e inconvenientes, y por tanto consideramos que la prudencia en esta materia es, por el momento, la mejor consejera", concluyen los eurodiputados.
Desde el PP van en la misma línea. "El cambio de hora fue una de las grandes apuestas de la administración Juncker, pero la realidad es que rápidamente cayó en el cajón de los recuerdos del Consejo de la Unión Europea", recuerda para 20minutos Borja Giménez Larraz. "Es evidente que en estos momentos hay otras prioridades como la defensa, las relaciones comerciales y la competitividad, prioridades que necesitan de nuestro máximo esfuerzo y todos nuestros recursos personales y financieros", expone.
Al mismo tiempo, la formación no se cierra sobre el asunto. "Si el cambio de hora se retoma en algún momento, desde el Partido Popular analizaremos detenidamente las consecuencias de esta iniciativa para que ningún sector estratégico de nuestro país se quede atrás. Si sale adelante, que sea porque es bueno para la agricultura, el transporte, el turismo y el bienestar de nuestro país", termina.
Una dinámica histórica
España adoptó el cambio de hora por primera vez en 1918, siguiendo la tendencia de otros países europeos que buscaban aprovechar mejor la luz solar y ahorrar energía. Sin embargo, el horario de verano no se aplicó de forma continua hasta 1974, tras la crisis del petróleo, cuando muchos países implementaron esta medida para reducir el consumo energético. Además, en 1940, durante la dictadura de Franco, España adelantó su huso horario para alinearse con la Alemania nazi, una decisión que aún influye en los horarios del país. Desde 1981, el cambio de hora se regula a nivel europeo, estableciendo la modificación en marzo y octubre.