La recuperación del carbón
La Unión Europea gestiona la política de los Veintisiete con evidente visión de futuro, pero a veces también se equivoca, bien es verdad que cuando comete un error, sabe rectificar.

La Unión Europea gestiona la política de los Veintisiete con evidente visión de futuro, pero a veces también se equivoca, bien es verdad que cuando comete un error, sabe rectificar. Ocurrió unos años atrás cuando sus decisiones obligaron al Gobierno de España a cometer la barbaridad de derribar una parte de los olivos que prosperaban en diferentes lugares de nuestra geografía para permitir así igualar la competencia en el mercado con otros países exportadores también productores de la exportación de aceite.
Las protestas bien razonadas de expertos y afectados, argumentando el trabajo y el tiempo que requiere cuidar un olivo hasta que empiece a producir, no prosperaron y la destrucción de una parte de los olivos que producían uno de los mejores aceites del mundo fueron derribados. Por fortuna la política comunitaria cambió sus visiones de futuro y la destrucción de una parte importante de nuestras fuentes de riqueza natural se detuvo y, poco a poco, se ha venido recuperando. Menos mal, habría que añadir como hace poco escuché al propietario de una almazara en Jaén, que ahora vuelven a plantarse.
La historia, que siempre suele cometer alguno de sus recuerdos peores, puede repetirse ahora con otro componente importante: el carbón que durante tanto tiempo generó la energía que movía a industria y calentó nuestros hogares en días fríos, similares a los que estamos soportando este mes. Pues en tiempos no lejanos se impuso la necesidad de reducir su producción nacional ante la competencia compresible de otras fuentes de energía. Así, en el cumplimiento de esta argumentación, fueron cerrándose las explotaciones mineras de Asturias y León, lo cual supuso el envío al paro de muchos miles de trabajadores especializados en la extracción y la práctica totalidad de las minas tuvieron que cerrar los pozos.
Pero, como creo que decía más arriba, los tiempos cambian y rectificar no solo es obra de sabios sino también de economistas. Desde Bruselas, han anunciado que habrá que abrir estos pozos de nuevo, aunque solo sea por razones estratégicas dentro del plan de rearme. Asimismo, es la amenaza de una nueva guerra mundial la que recomienda que Europa lleve a cabo esta estrategia para asegurar la defensa de todos sus miembros. Trabajar en una mina es duro, lo cual no ha impedido que en muchos casos se convirtiese en vocacional, y a pesar de que nada volverá a ser igual, esta recuperación del valor del carbón propiciará que sus localidades vuelvan a recuperar la prosperidad perdida.