Guerra comercial: cómo se posiciona Argentina frente a los nuevos aranceles
El martes arrancan cambios drásticos e inéditos en el comercio internacional. Ventajas y riesgos para los exportadores locales con las medidas de Trump.

En el inicio de su gestión, el presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, envío a los nuevos miembros de su administración el memorando que delinea la nueva política comercial (America First Trade Policy), que regirá a partir del 2 de abril, fecha que bautizó como día de la liberación (liberation day).
En un acotado resumen, el líder republicano busca reducir el billonario déficit comercial y reposicionarse en el mapa mundial del comercio donde perdió espacio por la mayor influencia de China desde 2001, cuando ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Estamos frente a medidas absolutamente disruptivas y, en los primeros días de abril, vamos a ver cambios estructurales muy importantes", expresó Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).
A diferencia de la incertidumbre que despierta el "rebalanceo" del comercio en otros países, en Argentina la tradición indica que "también en la turbulencia se genera una oportunidad", expresó Landa pero marcó que es prioritario entender qué hacer en este contexto.
Explosión china
Como base, en el informe que preparó la CERA para analizar el contexto "Trump 2.0", se destaca el rol hegemónico que logró el principal país de Asia en las últimas 2 décadas. "La evolución de China en el comercio internacional a partir del 2001 es explosivo", dijo Landa.
"En 15 años, desplazó a EE.UU como principal socio comercial de los distintos países del mundo", dijo y señaló que hoy es primero en la producción de bienes (35% del total global), en clusters tecnológicos, en energías críticas, en logística internacional.
Sin embargo, desde CERA advierten que la participación en exportaciones cae lo que explica un fenómeno "muy particular": el mundo depende cada vez más de China, y China menos del mundo; esto responde a la tracción que genera su propio consumo interno.
Y, en ese punto radica también, la inocuidad de los aranceles que propone Trump y la dificultad para competir con el nivel de producción que desarrolló el gigante asiático.
Así, el informe deja claro que en busca de reducir el déficit comercial la guerra sin trinchera que inició EE.UU. se enfoca en China, la Unión Europea, México, Canadá, Vietnam, Irlanda, Taiwán, Japón y Corea del Sur.
Luego de asumir que, en este escenario, la Argentina no significa un problema ni una misión para la administración de Donald Trump, desde CERA se enfocaron en revisar los riesgos y las oportunidades del nuevo tablero del comercio mundial.
Argentina: Mercosur, Brasil y TLC
El primer punto de alerta son los aranceles del 25% que ya rigen a la importación de acero y aluminio y afectan las exportaciones de la Argentina; a la par se ubica la intriga respecto al rumbo del negocio automotriz, también sujeto a nuevas tasas de ingreso y reconfiguración de la industria con fuerte presencia en nuestro país.
Luego, por las características del intercambio los exportadores no palpitan un escenario adverso ya que casi el 60% de las exportaciones de Argentina a EE.UU. ingresa con arancel cero y el 20,4% lo hace con una tasa del 1%.
"Casi el 80% de las ventas argentinas a EE.UU. paga cero o menos del 1%; si se agregan las exportaciones que pagan hasta 4% de arancel, la proporción supera el 90%", marcó Landa y ratificó que no existe un "problema arancelario".
Además, en relación a los beneficios de un futuro Tratado de Libre Comercio (TLC), el directivo señaló que el 80% del comercio mundial no se realiza bajo este tipo de acuerdos y, aclaró que el 65% de las exportaciones de la Argentina se realizan sin acuerdos comerciales, sino bajo la cláusula de "Nación Más Favorecida" de la OMC.
En este punto advirtió que la política de reciprocidad - aún desconocida- de Donal Trump pone en riesgo este beneficio que contempla que ningún país puede aplicarle aranceles diferentes a los que cobra a los demás, salvo a aquellos con los que tenga acuerdos de libre comercio o similares.
Frente a los bajos aranceles con EE.UU., desde la entidad expresaron que "nadie se opone a un TLC" pero advirtieron que "no convendría si tendíamos que sacrificar el Mercosur".
"El mercado brasileño tiene una calidad y complejidad que no hemos podido conseguir en otros países y, además, se accede por la vía terrestre", destacó Landa y propuso avanzar con acuerdos de inversión y "cooperación económica" con Estados Unidos para casos concretos como biocombustible, limón, miel y minerales, entre otros.
Por último, respecto a la necesidad de mejorar las exportaciones que hoy representan tan sólo el 0,23% en el comercio global, el titular de CERA se refirió a los problemas de competitividad como la principal "barrera".
"El problema que tenemos que resolver nosotros son los impuestos, la facilitación de comercio, logística y financiamiento".