Hay que llegar a 10… La emocionante conversación que mantuvieron los dos bomberos fallecidos en Alcorcón antes de la tragedia

Un legado de fuego y valor: la historia de Sergio Benavente y Jesús Aguilar «Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo». Estas palabras, pronunciadas por Sergio Benavente y Jesús Aguilar en una conversación grabada un año antes de su trágica muerte, resumen con contundencia la pasión y el compromiso que ambos sentían ... Leer más

Abr 5, 2025 - 12:58
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Hay que llegar a 10… La emocionante conversación que mantuvieron los dos bomberos fallecidos en Alcorcón antes de la tragedia

Un legado de fuego y valor: la historia de Sergio Benavente y Jesús Aguilar

«Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo». Estas palabras, pronunciadas por Sergio Benavente y Jesús Aguilar en una conversación grabada un año antes de su trágica muerte, resumen con contundencia la pasión y el compromiso que ambos sentían por su vocación como bomberos. Fue precisamente ese espíritu inquebrantable el que los llevó a perder la vida en un incendio en un garaje de Alcorcón, enfrentando un fuego provocado por un coche híbrido.

Más que una profesión: una filosofía de vida

Sergio Benavente, de 37 años, acumulaba ya una década de servicio en el cuerpo de bomberos de Alcorcón. Era mucho más que un profesional ejemplar: era un referente para toda una generación de aspirantes. A través de su canal de YouTube, El Entrenamiento de Prometeo, compartía no solo consejos técnicos, sino una visión profunda y comprometida de lo que significa ser bombero. «Ser bombero no es solo una profesión, es un compromiso de vida», decía con convicción en uno de sus vídeos.

El nombre de su canal no era casual. Sergio se inspiraba en la figura mitológica de Prometeo, quien robó el fuego a los dioses para entregárselo a la humanidad. Para él, esa llama simbolizaba la fuerza interior, la voluntad y el coraje que todos llevamos dentro. «Esa antorcha y ese fuego de Prometeo simboliza la fuerza interior, la voluntad, el valor y el poder que todos llevamos dentro», explicaba a sus seguidores, animándolos a luchar por sus sueños con pasión y disciplina.

Un novato con alma de veterano

Jesús Aguilar, de 34 años, llevaba poco más de un año en el cuerpo, pero su entusiasmo y perseverancia lo habían convertido en una figura muy respetada entre sus compañeros. Su historia personal de superación se convirtió en inspiración para muchos. En la entrevista que mantuvo con Sergio, contaba cómo, tras más de una década sin estudiar, decidió prepararse para las oposiciones de bombero.

«Yo empecé mi oposición, quería ser bombero, pero llevaba 12 años sin estudiar desde que me saqué el Bachillerato», confesaba Jesús, añadiendo que el camino no fue fácil. «Al principio todo se me hizo un mundo, pero tienes que querer hacerlo», insistía con sinceridad. Su gran obstáculo fue la prueba de natación, una verdadera pesadilla para él. «Yo era incapaz de nadar 25 metros sin pararme tres veces», relataba. Pero lejos de rendirse, entrenó incansablemente, nadando hasta cinco veces por semana y apoyándose en un compañero en igual situación. «Cuando él no podía más, yo tenía que poder», afirmaba con determinación.

El esfuerzo como norma, la excelencia como meta

Ambos compartían una visión clara del camino hacia la excelencia: disciplina, constancia y estrategia. En sus charlas, coincidían en que el éxito no llega por casualidad, sino a través de un trabajo metódico y enfocado. Sergio, desde su experiencia como instructor en la Unidad de Divulgación, lo tenía claro: «Al final, tienes que saber en qué puedes apretar más y en qué menos. La oposición es tuya, tienes que ir a tu máximo. Hay que llegar al 10», explicaba.

Su canal se convirtió en un espacio donde se compartían experiencias, motivaciones y herramientas para superar los desafíos más exigentes, no solo físicos, sino también mentales. Ambos creían firmemente en el poder del esfuerzo colectivo y en el valor del aprendizaje compartido.

Un último acto de heroísmo

La tragedia ocurrió durante una intervención en un garaje de Alcorcón, donde un coche híbrido había provocado un incendio. Jesús quedó atrapado tras una explosión y Sergio, que había conseguido salir, decidió volver para intentar rescatar a su compañero. Fue en ese momento cuando su equipo de respiración falló, dejándolo sin oxígeno en un entorno completamente hostil, lleno de humo y con temperaturas extremas.

Sus compañeros del parque de bomberos los describen como inseparables. «Eran un binomio y siempre se estaban protegiendo», recordaron durante el emotivo homenaje frente al Ayuntamiento, presidido por dos cascos y una corona de flores con la inscripción: «Alcorcón no os olvida». Uno de ellos, visiblemente afectado, explicaba: «Creemos que Jesús se quedó atrapado por la explosión y Sergio volvió por él. Cuando lo encontraron, casi no tenía pulso».

Fallas estructurales y dolor colectivo

La investigación inicial apunta a deficiencias graves en el operativo. Según los primeros informes, el dispositivo no contaba con tablas de control que permitieran monitorear el oxígeno restante en las botellas de respiración, un fallo que pudo haber sido determinante. Además, se ha señalado la falta de formación específica del cuerpo para enfrentarse a incendios provocados por las baterías de los coches eléctricos, un nuevo tipo de amenaza para la que muchos equipos aún no están preparados.

Estos hechos no solo han incrementado la indignación entre los compañeros de los fallecidos, sino también entre una ciudadanía que ha visto cómo dos servidores públicos entregaban su vida mientras el sistema mostraba fisuras alarmantes.

Una herencia que no se extingue

El legado de Sergio y Jesús no se mide únicamente por su sacrificio, sino por todo lo que construyeron en vida. Su historia no es solo un testimonio de valentía, sino también una invitación a reflexionar sobre el valor del compromiso, la necesidad de mejorar los protocolos de seguridad y el poder del trabajo en equipo.

Sus palabras, hoy más que nunca, resuenan con fuerza: «No me voy a rendir jamás. Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo».