España de luto: Fallece trágicamente Carlos Jesús

Trágico fallecimiento. Hay muertes que sacuden con fuerza al imaginario colectivo. Fallecimientos de personas cuya figura, por excéntrica, popular o entrañable, quedan para siempre en la memoria de una sociedad. La de Carlos Jesús, mítico personaje televisivo de los años 90, es una de ellas. Su figura, entre lo cómico y lo sobrenatural, forma parte ... Leer más

Abr 4, 2025 - 23:23
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España de luto: Fallece trágicamente Carlos Jesús

Trágico fallecimiento.

Hay muertes que sacuden con fuerza al imaginario colectivo. Fallecimientos de personas cuya figura, por excéntrica, popular o entrañable, quedan para siempre en la memoria de una sociedad. La de Carlos Jesús, mítico personaje televisivo de los años 90, es una de ellas. Su figura, entre lo cómico y lo sobrenatural, forma parte del archivo emocional de quienes crecieron con la televisión de aquella década.

Este viernes ha trascendido que Carlos Cabello Rey, conocido como Carlos Jesús, falleció el pasado 27 de enero. Nacido en Dos Hermanas (Sevilla) el 24 de enero de 1945, fue vidente y curandero, y alcanzó su gran popularidad en el programa Al ataque de Antena 3, donde fue entrevistado por Javier Cárdenas. Su presencia llamativa y sus mensajes cósmicos lo convirtieron en un fenómeno televisivo. Lo que comenzó como una anécdota pasó a convertirse en una leyenda de la cultura pop española.

De estrella televisiva a personaje de culto.

Javier Sardà lo incorporó a Crónicas marcianas, donde se convirtió en un habitual de las secciones de humor. Carlos Jesús afirmaba ser la reencarnación de Jesucristo y vivir una existencia paralela en un planeta llamado Raticulín. “Iban a venir 100.000 naves espaciales”, aseguraba sin titubeos, en una televisión entonces abierta a lo insólito. Su presencia era inconfundible y desafiaba los límites de la lógica y la narrativa convencional.

Con él no había medias tintas: Carlos Jesús era, al mismo tiempo, Crístofer y Micael. Micael hablaba con voz robótica y representaba la voz de Jesús, mientras Crístofer era un técnico de mantenimiento de naves. Su desaparición de la televisión fue tan misteriosa como algunas de sus afirmaciones, pero su recuerdo permaneció inalterable en la cultura popular. Aunque muchos lo tomaban a broma, lo cierto es que nadie podía apartar la vista cuando él hablaba.

Un universo paralelo entre churrerías y estrellas Beta.

Carlos Jesús decía haber muerto dos veces, ambas por descargas eléctricas sufridas en cadenas de montaje distintas. Contaba también que Jesús se le apareció frente a una churrería para encomendarle una misión divina: sanar a la humanidad. “Según Carlos Jesús, el sol no quemaba”, decía, tras relatar su paso por Raticulín, Ganímedes, Orión y diversas estrellas Beta. Su mitología personal parecía construida a medio camino entre la ciencia ficción, la religión y la fantasía.

Como Micael o como Crístofer, el vidente afirmaba tener un «microchís» en la cabeza que le otorgaba poderes tecnológicos como reparar ordenadores. Para muchos, era un charlatán simpático; para otros, un profeta psicodélico; pero todos coinciden en que era único. Su mezcla de misticismo, ciencia ficción y humor involuntario dejó una marca imposible de borrar. Fue un personaje que desafiaba las etiquetas y vivía en su propia realidad paralela.

Carlos Jesús, eterno viajero del más allá.

La noticia de su muerte ha despertado una oleada de nostalgia entre quienes vivieron su apogeo mediático. Pocos personajes han encarnado con tanta fuerza ese espíritu de la televisión irreverente, surrealista y libre de prejuicios. Carlos Jesús no solo hablaba de otros mundos, sino que parecía venir de uno. Su memoria permanecerá como un símbolo de aquella era dorada de lo insólito en prime time.

Con su partida, se va también una parte de la televisión que ya no existe. Esa en la que todo cabía, incluso un vidente sevillano que aseguraba estar en contacto con entidades cósmicas y tener una doble identidad intergaláctica. “Yo vengo de Raticulín”, decía, y nadie lo olvidará. Carlos Jesús se marcha, pero el eco de su voz metálica seguirá flotando por mucho tiempo en nuestro imaginario.