Sánchez y Feijóo salen más alejados de su primer cara a cara sobre defensa: el PP exige concreción y el PSOE, que arrime el hombro
El PP deja la puerta entreabierta consciente de que Sánchez necesitará su apoyo en la Cámara.

Los dos grandes partidos, los únicos que pueden formar una mayoría en la Cámara en torno al aumento en el gasto en defensa, salieron aún más alejados del primer debate parlamentario sobre la estrategia de España al respecto. El presidente acudió al Congreso para informar sobre su posición ante el escenario geopolítico de la UE, pero evitó dar detalles sobre un plan nacional que no presentará hasta verano. Aun así, instó al líder del PP a demostrar su sentido de Estado, a arrimar el hombro apoyando dicho plan cuando llegue el momento. Alberto Núñez Feijóo puso de manifiesto su confusión: "Ha venido a hablar aquí, pero no ha contado nada". En todo caso, le ofreció las claves que sirvieran como punto de partida para un posible pacto. De lo contrario, si el PSOE aspira a presentar su proyecto sin contar con el PP, "olvídese", replicó.
Así es como populares y socialistas salieron más alejados de un debate que apenas se abordó; de hecho, acabó derivando en los clásicos asuntos de confrontación entre ellos: Feijóo trató de retratar la "debilidad" parlamentaria de Sánchez y le urgió a presentar los Presupuestos para cumplir con la Constitución. El socialista sacó su mejor baza electoral: le replicó que tampoco todas las comunidades del PP tienen cuentas públicas y que de tenerlas, sería con Vox, como es el reciente caso de la Comunidad Valenciana.
Sánchez acudió a la comparecencia con buena parte del hemiciclo reticente con sus posiciones en materia de seguridad y defensa y con el objetivo de hacer "pedagogía", sobre todo, a su izquierda. Señaló que no había llegado el momento de concretar cómo y cuándo se elevará el gasto militar, puesto que la Unión Europea todavía está abordando cómo será la estrategia mancomunada.
Anunció, eso sí, la presentación de un plan centrado en seguridad e industria antes de verano, aunque fuentes de Moncloa precisan que este realmente servirá para "aterrizar" el objetivo de aumentar la inversión militar e impulsar medidas dentro de la estrategia europea de defensa. Es decir, este plan, que podría presentarse en "varias fases", congregará las medidas que lleve a cabo España para cumplir con las inversiones marcadas por la UE y la OTAN y hacer frente al nuevo contexto geopolítico.
Sánchez se comprometió a presentarlo antes de verano, no obstante, fuentes gubernamentales se resisten a marcar una fecha concreta y tan siquiera aclaran si lo presentarán antes o después de la Cumbre Atlántica de finales de junio, aunque reconocen que tendría más sentido hacerlo después, cuando sepan si habrá transferencias a fondo perdido y con los porcentajes exigidos sobre la mesa. En todo caso, fuentes oficiales precisan que su puesta en marcha no tiene por qué pasar por el Congreso, al igual que tampoco tienen que hacerlo la totalidad de los puntos del plan, lo que choca con la exigencia de los de Feijóo.
Aunque Sánchez comenzó exponiendo estos puntos, la pedagogía se esfumó en cuanto arrancó su turno de réplica, centrada en cargar con dureza contra el líder del PP. Le reprochó tanto su relación con Vox como la "ausencia de ideas propias" que dice que tiene Feijóo en materia de política exterior.
"Si quiere ser creíble, señor Feijóo, rompa con la ultraderecha, no claudique como ha hecho con el infame pacto del Ventorro", le lanzó en alusión al pacto presupuestario de Carlos Mazón con Vox en la Comunidad Valenciana, una "alianza con la ultraderecha" que calificó de "preocupante" para España y para Europa por ser "negacionista" respecto al Pacto Verde de la UE. También acusó al líder del PP de "salir corriendo" de la Comunidad Valenciana tras la DANA, al tiempo que aseguró que él "ha ido" y seguirá yendo a esa región.
Respecto a la política exterior, Sánchez no le propuso ningún pacto de Estado en esta materia ni le pidió apoyo a ninguna partida concreta, puesto que todavía no ha puesto ninguna sobre la mesa. Pero sí aprovechó para pedirle que arrime "el hombro" ante los momentos decisivos que viven Europa y España "o, al menos, que no reme a contracorriente". Este fue el tono en su turno de respuesta a los grupos, en el que cargó contra un PP al que no considera "una oposición de Estado"; de hecho, tildó de "espectáculo de variedades" las intervenciones de Feijóo en cuanto a seguridad y defensa.
"Ha vuelto a pasar de puntillas sin valorar las propuestas ni aportar ideas propias, tampoco ha planteado la gravedad de la amenaza rusa en su totalidad o el potencial impacto de la guerra comercial. Ha venido a decir que buscamos el no entendimiento", le espetó, para concluir que al líder de la oposición "la política le queda grande".
El líder popular entendió estos ataques como una estrategia del socialista de disimular la ausencia de un plan de defensa. También para sortear la falta de un proyecto presupuestario. No obstante, consciente de que Sánchez necesita de su apoyo para sacar adelante cualquier votación en la Cámara en este asunto, subió el tono para reivindicarse. "Usted no sabe nada de su plan de defensa, pero tiene claro que el PP tiene que decir que sí a todo. Yo no estoy a sus órdenes. Le reclamo un plan de defensa con detalle, su presupuesto con transparencia, conocer los riesgos y someterse a la autorización de esta Cámara antes de tomar cualquier decisión. Si lo que pretende es que el PP sea su socio auxiliar cuando los demás le fallan, olvídese".
Aun así, el popular dejó la puerta entreabierta a un posible apoyo condicionado. Feijóo exige estar al tanto de la información hasta el punto de pedir sentarse en una reunión con el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) y los responsables de los tres ejércitos para conocer el alcance y contenido de dicha estrategia. Fuentes populares ahondan además en la idea de que cualquier aumento en el gasto militar ha de ser consultado al Congreso.
De este modo, Sánchez evidenció un alejamiento del grupo mayoritario en la Cámara, al que en un futuro no muy lejano puede que tenga que acercarse si el Gobierno opta por aprobar nuevos créditos para invertir más en defensa, lo que ya se está planteando. Mientras que Feijóo puso precio a sus apoyos, ya que Sánchez podría necesitar el voto de los 137 diputados populares, puesto que partidos como Podemos insisten en que los suyos no formarán parte de la habitual mayoría de investidura.