Ronroneos terapéuticos, un nuevo estudio abre la puerta a los gatos en la terapia asistida
No está claro si esta predisposición es innata para algunos gatos o se desarrolla a través de la experiencia.

Cuando se habla de terapia asistida con animales, el perro es la especie más común, acompañando a personas en hospitales, residencias o centros educativos. Durante años, los perros han sido los protagonistas en programas de apoyo emocional, debido a su capacidad de interacción y su facilidad para el adiestramiento. Sin embargo, un reciente estudio sugiere que algunos gatos podrían desempeñar un papel similar en un nicho sin cubrir, ofreciendo confort y consuelo a quienes lo necesitan.
Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington y de Bélgica ha analizado las características de los gatos que participan en programas de terapia asistida con animales (AAS, por sus siglas en inglés) y ha identificado patrones de comportamiento que los hacen muy aptos para este tipo de colaboración. La idea de que los gatos son demasiado independientes o poco sociables para la terapia podría estar equivocada: algunos felinos muestran una predisposición natural a la interacción y al contacto con humanos, lo que los convierte en excelentes candidatos para estos programas.
“Hay una percepción de que los gatos no son adecuados para este tipo de trabajo, pero nuestro estudio muestra que algunos pueden prosperar en estos entornos”, ha declarado Patricia Pendry, profesora de la universidad de Washington y autora principal del estudio.
Gatos con perfil terapéutico
El estudio, publicado en la revista Animals, utilizó encuestas estandarizadas a titulares de gatos en Bélgica para analizar las diferencias de comportamiento entre felinos que participan en terapias asistidas y aquellos que no. Los resultados indicaron que los gatos involucrados en terapia asistida mostraron características similares a las de los perros en estas funciones, como una alta sociabilidad, tolerancia a la manipulación y una inclinación por buscar el contacto físico con las personas.
Estos gatos tienden a ser más confiados y buscan la interacción con desconocidos, además de tolerar ser acariciados e incluso sostenidos en brazos, algo que muchos felinos rechazan. Aunque no se ha determinado si estas características son innatas o el resultado de experiencias previas, el estudio sugiere que ciertos gatos disfrutan genuinamente de este tipo de interacción, lo que los hace idóneos para participar en programas terapéuticos.
¿Por qué incluir gatos en la terapia asistida?
Los beneficios de los animales en terapia son ampliamente reconocidos: pueden reducir el estrés, mejoran el estado de ánimo y fomentan la interacción social. Sin embargo, no todas las personas se sienten cómodas con los perros. Algunas pueden tener miedo, alergias o simplemente preferir la compañía de un gato. Incluir felinos en los programas de terapia amplía el acceso a estos beneficios para un público más diverso.
Por otro lado, los gatos tienen cualidades únicas que pueden ser especialmente útiles en entornos terapéuticos. Su ronroneo, por ejemplo, se ha relacionado con efectos calmantes en humanos, reduciendo la presión arterial y estabilizando el ritmo cardiaco. La forma serena y elegante con la que los gatos se suelen mover y su tendencia a permanecer en un mismo lugar también ayudan a generar una sensación de tranquilidad en quienes los rodean.
Europa, pionera en la terapia con gatos
Mientras que en Estados Unidos y en los países asiáticos la terapia asistida con gatos aún es poco común, en algunos países europeos, como Bélgica, estos programas están ganando popularidad. En hospitales y universidades, los gatos están demostrando su capacidad para ofrecer consuelo emocional a pacientes y estudiantes, lo que ha impulsado el interés en investigar más a fondo el papel de los felinos en la terapia y en desarrollar protocolos adecuados para su bienestar en estos entornos.
Es importante recordar que, a diferencia de los perros, los gatos no pueden ser entrenados para estas funciones de la misma manera. En su caso, se trata más bien de identificar aquellos ejemplares que poseen de manera natural las características adecuadas y disfrutan de la interacción con humanos.
“El objetivo del estudio no es promover de repente el uso de gatos en terapia. Se trata de reconocer que algunos gatos disfrutan de este tipo de interacción y, en el entorno adecuado, pueden brindar apoyo significativo a las personas que lo necesitan”, matiza Pendry.
Referencia:
- Behavioural Profile Differences Between Cats in Animal-Assisted Services (AAS) and Non-AAS Cats Using the Fe-BARQ in Flanders. Patricia Pendry et al. Animals (2025)