La arqueología y el arte moderno se mezclan en 'Símbolo: luz de Nicea'
La Mezquita-Catedral acoge hasta el próximo 5 de julio la exposición 'Símbolo: luz de Nicea', una singular muestra que combina piezas antiguas y obras de artistas contemporáneos, y cuyo objetivo es explicar la importancia que tuvo, y tiene aún, el Concilio de Nicea , del que se cumple su 1700º aniversario. Este concilio tiene una gran relevancia para la ciudad, puesto que fue un cordobés, el Obispo Osio , su principal impulsor y garante. Osio se encuentra actualmente en pleno proceso de canonización, por lo que este evento, promovido por la Diócesis de Córdoba y patrocinado por el Cabildo Catedral, cobra una especial actualidad. «El recorrido tiene un guion dividido en dos partes, la primera tiene un contenido más pedagógico , por lo que está dirigida tanto a creyentes como no creyentes, puesto que a la Mezquita-Catedral vienen visitantes de muchos credos, o bien agnósticos o ateos; la segunda parte tiene un carácter más existencial, provocador o vital, en la que se trata de mostrar que el concilio es algo vivo que sigue generando arte y belleza», ha explicado el comisario de la exposición, Patricio de Navascués. El comisario ha destacado en especial una pieza, que es curiosamente una reproducción. Se trata de una réplica de un sarcófago paleocristiano del siglo IV que se encuentra en los Museos Vaticanos: «es el célebre sarcófago dogmático, realizado a escala 1:1, una pieza imponente que se va a quedar en Córdoba». Para Navascués, ese sarcófago refleja en piedra lo que los cristianos reunidos en Nicea hablaban de Jesucristo como «Dios de Dios, luz de luz, de la misma naturaleza que el Padre». Antiguas lucernas, un bajorrelieve de Osio , bustos, teseras o la Cruz de Lope del Obispo Fitero, primer obispo de Córdoba después de la época islámica, se reúnen en la primera parte, donde se puede contemplar al Cristo de la Vera-Cruz, escultura en madera de cedro procedente de la parroquia de María Magdalena, en Puerto Serrano (Cádiz), desde donde se han desplazado 59 personas capitaneadas por el sacerdote Rafael Pinto, quien ha detallado que la pieza se conoce popularmente como Cristo emparedado. Se descubrió en 1986 en una oquedad de los muros pero se decidió dejar allí. Varias obras realizadas en la iglesia volvían a localizarlo hasta que se decidió sacarlo a la luz en 2018. Su peculiar aspecto y la figura desmembrada proceden quizá de un ataque de filoxera: «se le hizo un tratamiento mínimo, solamente para recomponer un poco sus partes y dejarlo tal cual estaba», ha rememorado Pinto. Entre las obras más modernas se encuentran, por ejemplo, las fotografías de la monja clarisa sor Isaura Marcos , quien, con una modesta cámara digital, trata de mostrar la religión desde una óptica contemporánea. Marcos no había hecho fotos nunca hasta el 2009, cuando empezó con motivo de los 800 años del nacimiento de Santa Clara , celebrados en el 2010. Las fotos de esta monja aparentan ser una especie de cuadros impresionistas: «he creado una técnica propia basada en reflejos, con retoques, y plasmada en papel reciclado que cojo de casa», ha apuntado. También hay obras modernas de encargo, como la realizada por la artista Blanca Muñoz. Se trata de una escultura con una base de mármol de Carrara de la que sale una especie de tallo de acero inoxidable que cuenta con un volumen dado por hilos de oro gracias a la colaboración con bordadores andaluces. «La he llamado Arcana , porque es algo recóndito, al igual que el misterio de la luz, punto clave en la historia de las religiones: no tiene cuerpo, son ondas, son partículas, es intangible y sin embargo es lo que nos da la vida», ha detallado la escultora. Procedentes del Museo Histórico Municipal de Baena se han trasladado a la exposición dos piezas, un anillo de oro de una niña llamada Sabina, que cuenta con una inscripción de motivos religiosos, y un cazo de broce con un asa grabada con los mismos motivos que tratan sobre la felicidad de vivir en Cristo. «Ambas son del siglo IV , se encontraron en dos pequeños asentamientos del Valle de Guadajoz», ha apuntado el director de este museo, José Antonio Morena. El diseño del espacio expositivo ha tenido la especial dificultad de tener que adaptarse a las particularidades del columnado de la Mezquita: «partimos de un respeto hacia toda su arquitectura para crear un espacio que debe ser cerrado: es una exposición difícil y atractiva por su parte conceptual», ha declarado el responsable del diseño, Jorge Ruiz. El acto institucional de inauguración ha contado con palabras del comisario de la exposición; del administrador de la Diócesis, Demetrio Fernández; del deán-presidente del Cabildo Catedral , Joaquín Alberto Nieva; del alcalde de Córdoba, José María Bellido; y del delegado de Gobierno de la Junta en Córdoba, Adolfo Molina.
La Mezquita-Catedral acoge hasta el próximo 5 de julio la exposición 'Símbolo: luz de Nicea', una singular muestra que combina piezas antiguas y obras de artistas contemporáneos, y cuyo objetivo es explicar la importancia que tuvo, y tiene aún, el Concilio de Nicea , del que se cumple su 1700º aniversario. Este concilio tiene una gran relevancia para la ciudad, puesto que fue un cordobés, el Obispo Osio , su principal impulsor y garante. Osio se encuentra actualmente en pleno proceso de canonización, por lo que este evento, promovido por la Diócesis de Córdoba y patrocinado por el Cabildo Catedral, cobra una especial actualidad. «El recorrido tiene un guion dividido en dos partes, la primera tiene un contenido más pedagógico , por lo que está dirigida tanto a creyentes como no creyentes, puesto que a la Mezquita-Catedral vienen visitantes de muchos credos, o bien agnósticos o ateos; la segunda parte tiene un carácter más existencial, provocador o vital, en la que se trata de mostrar que el concilio es algo vivo que sigue generando arte y belleza», ha explicado el comisario de la exposición, Patricio de Navascués. El comisario ha destacado en especial una pieza, que es curiosamente una reproducción. Se trata de una réplica de un sarcófago paleocristiano del siglo IV que se encuentra en los Museos Vaticanos: «es el célebre sarcófago dogmático, realizado a escala 1:1, una pieza imponente que se va a quedar en Córdoba». Para Navascués, ese sarcófago refleja en piedra lo que los cristianos reunidos en Nicea hablaban de Jesucristo como «Dios de Dios, luz de luz, de la misma naturaleza que el Padre». Antiguas lucernas, un bajorrelieve de Osio , bustos, teseras o la Cruz de Lope del Obispo Fitero, primer obispo de Córdoba después de la época islámica, se reúnen en la primera parte, donde se puede contemplar al Cristo de la Vera-Cruz, escultura en madera de cedro procedente de la parroquia de María Magdalena, en Puerto Serrano (Cádiz), desde donde se han desplazado 59 personas capitaneadas por el sacerdote Rafael Pinto, quien ha detallado que la pieza se conoce popularmente como Cristo emparedado. Se descubrió en 1986 en una oquedad de los muros pero se decidió dejar allí. Varias obras realizadas en la iglesia volvían a localizarlo hasta que se decidió sacarlo a la luz en 2018. Su peculiar aspecto y la figura desmembrada proceden quizá de un ataque de filoxera: «se le hizo un tratamiento mínimo, solamente para recomponer un poco sus partes y dejarlo tal cual estaba», ha rememorado Pinto. Entre las obras más modernas se encuentran, por ejemplo, las fotografías de la monja clarisa sor Isaura Marcos , quien, con una modesta cámara digital, trata de mostrar la religión desde una óptica contemporánea. Marcos no había hecho fotos nunca hasta el 2009, cuando empezó con motivo de los 800 años del nacimiento de Santa Clara , celebrados en el 2010. Las fotos de esta monja aparentan ser una especie de cuadros impresionistas: «he creado una técnica propia basada en reflejos, con retoques, y plasmada en papel reciclado que cojo de casa», ha apuntado. También hay obras modernas de encargo, como la realizada por la artista Blanca Muñoz. Se trata de una escultura con una base de mármol de Carrara de la que sale una especie de tallo de acero inoxidable que cuenta con un volumen dado por hilos de oro gracias a la colaboración con bordadores andaluces. «La he llamado Arcana , porque es algo recóndito, al igual que el misterio de la luz, punto clave en la historia de las religiones: no tiene cuerpo, son ondas, son partículas, es intangible y sin embargo es lo que nos da la vida», ha detallado la escultora. Procedentes del Museo Histórico Municipal de Baena se han trasladado a la exposición dos piezas, un anillo de oro de una niña llamada Sabina, que cuenta con una inscripción de motivos religiosos, y un cazo de broce con un asa grabada con los mismos motivos que tratan sobre la felicidad de vivir en Cristo. «Ambas son del siglo IV , se encontraron en dos pequeños asentamientos del Valle de Guadajoz», ha apuntado el director de este museo, José Antonio Morena. El diseño del espacio expositivo ha tenido la especial dificultad de tener que adaptarse a las particularidades del columnado de la Mezquita: «partimos de un respeto hacia toda su arquitectura para crear un espacio que debe ser cerrado: es una exposición difícil y atractiva por su parte conceptual», ha declarado el responsable del diseño, Jorge Ruiz. El acto institucional de inauguración ha contado con palabras del comisario de la exposición; del administrador de la Diócesis, Demetrio Fernández; del deán-presidente del Cabildo Catedral , Joaquín Alberto Nieva; del alcalde de Córdoba, José María Bellido; y del delegado de Gobierno de la Junta en Córdoba, Adolfo Molina.
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