El gato miniatura que vivía en desagües y ahora es furor en todo el mundo
Una raza diminuta reconocida en los 80’ pasó de las alcantarillas al corazón de muchos; cómo este ejemplar felino asiático logró cautivar con su apariencia y comportamiento únicos

En el mundo existen más de 70 razas de gatos domésticos reconocidas oficialmente por distintas asociaciones felinas internacionales. Algunas son populares en todo el mundo, otras apenas conocidas fuera de su país de origen. Pero, entre todas ellas, hay una raza que destaca por su pequeño tamaño, su historia misteriosa y su apariencia encantadora: el singapura, también conocido con el peculiar apodo de “gato de desagüe”.
Como su nombre lo indica, el singapura proviene de Singapur y su historia es tan curiosa como su aspecto. Pero fue recién en la década del 70 cuando criadores estadounidenses se cruzaron con estos felinos y decidieron llevar algunos ejemplares a Estados Unidos para desarrollar la raza.
Con el tiempo, surgieron ciertas controversias. Aunque hay debate sobre si realmente fueron rescatados de las calles o si provienen de cruces realizados fuera de Asia, lo cierto es que el singapura fue reconocido oficialmente como raza a fines de los años 80, según cuenta un sitio especializado en mascotas. Desde entonces, su singularidad despertó la curiosidad de criadores y amantes de los gatos por igual.
El apodo de “gato de desagüe” no es casualidad. Proviene de la costumbre de estos pequeños felinos de vivir en las alcantarillas, desagües y tuberías de Singapur, donde buscaban refugio del calor tropical. Su tamaño diminuto y su agilidad les permitían moverse con facilidad en esos espacios estrechos, lo que les valió este particular sobrenombre.
Cómo es el gato singapura
Hoy en día, el singapura es conocido por ser uno de los gatos más pequeños del mundo. Pero que su tamaño no engañe: su cuerpo es compacto y musculoso, ideal para saltar, trepar y explorar sin descanso.
El peso del singapura varía entre 1,8 y 2,7 kg en las hembras, mientras que los machos pueden alcanzar hasta 3,2 kg. Su pelaje es corto, fino y sedoso, y el color más característico es el sepia agutí, una atractiva mezcla de tonos beige, marrón y crema con un patrón ligeramente atigrado. Sus ojos, grandes y almendrados, suelen ser de color verde o ámbar, y su expectativa de vida se sitúa entre los 12 y los 15 años, aunque muchos ejemplares pueden vivir más tiempo si reciben los cuidados adecuados.
Pero el encanto del singapura no se limita a su físico: para The Cat Fanciers Association, su personalidad también lo convierte en un compañero entrañable. Se trata de un animal juguetón y activo, incluso en su etapa adulta. Además, se caracteriza por ser enormemente afectuoso y cercano a sus humanos. Disfruta de la compañía, por lo que no le gusta pasar mucho tiempo solo. Es un gato inteligente y observador, siempre en busca de nuevos rincones que explorar. También suele llevarse bien con otros gatos e incluso con perros, siempre que esté bien socializado.
Estas cualidades hacen del singapura una excelente opción para distintos tipos de hogares. Sin embargo, hay ciertas condiciones que favorecen una mejor convivencia con esta raza. Este gato se adapta perfectamente a familias que pasan tiempo en casa y pueden brindarle atención constante.
También es una excelente opción para personas que ya tienen otras mascotas y desean sumar un nuevo integrante sociable al hogar. Su tamaño lo hace ideal para departamentos o casas pequeñas, siempre que cuente con suficiente estimulación. Además, se lleva especialmente bien con dueños pacientes y cariñosos, dispuestos a jugar con él e integrarlo en la vida cotidiana del hogar.
Consejos para cuidar a un singapura
Como con cualquier otra mascota, contar con una rutina de cuidados es fundamental para garantizar su bienestar. El singapura necesita un cepillado semanal para mantener su pelaje en buen estado, así como una limpieza regular de oídos y dientes para prevenir infecciones. También requiere visitas veterinarias anuales, como cualquier otro gato doméstico, además de una buena alimentación y acceso constante a agua fresca para preservar su salud general.
Ahora bien, al tratarse de una raza con una base genética reducida, hay algunas condiciones de salud a tener en cuenta. Conocerlas permite estar atentos y actuar a tiempo en caso de ser necesario.
Entre las enfermedades más frecuentes se encuentra la atrofia progresiva de retina, que puede afectar la visión con el tiempo. También puede presentar deficiencia de piruvato quinasa, un trastorno genético que puede provocar anemia, y en algunos casos, problemas renales leves.