Volta a Lleida en bici: ¿por qué Lleida?

Nueva ruta en bici de montaña por la provincia de Lleida. Empezamos en dos semanas. En la variedad estará el gusto, creo.

Mar 28, 2025 - 09:08
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Volta a Lleida en bici: ¿por qué Lleida?

Esta próxima Semana Santa espero pedalear durante un par de semanas por la provincia de Lleida. Ya, a lo mejor no es un destino cicloturista de campanillas. Bueno, no hay duda de que cualquier territorio encierra múltiples y diversas razones para recorrerlo… ¡en bici! Como dice el amigo Chus Blázquez, de Rutas Pangea, la bici te proporciona la velocidad adecuada para disfrutar del paisaje y del paisanaje. Lleida, una vez que te pones manos a la obra para descubrirla y entenderla, se vuelve fascinante, por paisaje y por paisanaje. Y ojo, porque voy a obviar una buena parte de la Sierra del Montsec, una zona por la que pedaleé hace un par de años y que en sí misma ya ofrece alicientes en buena cantidad. Si no, que se lo digan a quienes pusieron en marcha el proyecto Montsec Bikepacking Loop. Vale, la obviaré solo en parte, porque alguna pedalada daremos por allí.

Una de las rutas de las que tengo mejor recuerdo es una Volta a Girona de hace ya sus años. Me quedé con la idea de que aquel era un territorio con una enorme diversidad, algo que yo siempre agradezco en mis viajes en bici. A fin de cuentas, si un paisaje te maravilla, pero se vuelve repetitivo en la retina, el encanto acaba diluyéndose. Lleida no tiene costa. Claro, no es Girona. Sí comparte Pirineo y Prepirineo y también buenas dosis de ruralidad. Y pueblos medievales. Y románico lombardo. Bueno, y alberga en su territorio nada más y nada menos que tres festivales de novela negra, que por ahí también sabéis que se me gana. Luego os comento, por cierto, algunas lecturas si también tenéis afición al género, true crime incluido.

Desde mi lugar de residencia, Lleida es un lugar al que es fácil llegar. Mi idea es hacer una ruta circular, con comienzo y final en Algerri. ¿Por qué ahí? Tendrás que esperar a que haga la primera etapa para saberlo con detalle. De momento, quédate con la idea de que es un lugar con el que guardo una de esas conexiones no tan fácilmente explicables. Pero la tengo. Hasta este pueblo se tarda algo más de cuatro horas en coche. Ni tan mal.

Si miras el mapa de la provincia verás un territorio dividido en 14 comarcas. De norte a sur su geografía física es fácil de entender (siempre con matices, claro está): Pirineo, Prepirineo y llanura. El artículo de la Wikipedia nos aporta un dato que puede chocarte: su diversidad incluye nada más y nada menos que unos 324 millones de árboles. Eso supone que es la provincia con más hectáreas plantadas de árboles y la tercera con mayor densidad de superficie forestal. Supongo que los frutales de la zona sur tendrán mucho que ver.

Si nos referimos a su patrimonio histórico y cultural, no veas la larga lista de «pueblos con encanto» que he localizado en diversas guías. En dos semanas es imposible pasar por todos. No obstante, en el diseño de la ruta he intentado incluir la mayor parte de los que he ido recopilando. Pero, vamos, que no hay manera de tacharlos todos, al menos en una ruta de dos semanas de pedaleo.

Espero que el clima se porte. Va a ser un pequeño (o grande, quién sabe) factor de riesgo. De las 14 etapas previstas, en nueve de ellas subiré por encima de los mil metros. De estas, seis sobrepasarán los 1.500 metros. A ver cómo están los caminos a mediados de abril. En principio, diez de las 14 etapas pasan de los mil metros de desnivel acumulado. Precisamente la penúltima será la que me obligue a un mayor esfuerzo, con cerca de 1.800 metros. Como ya vengo haciendo en mis últimas rutas, mezclaré caminos y pistas con tramos de asfalto, siempre buscando, por supuesto, carreteras secundarias.

Os decía que la provincia cuenta con tres festivales de novela negra que yo conozca. Uno en Lleida capital, el SEGRE de negre, y los otros dos en pleno Pirineo, el Black Mountain Bossòst y el Farrera Negra. En mi aclimatación literaria negra y criminal a Lleida he leído a Rafa Melero y a Montse Sanjuan, dos autores con vínculo con la ciudad de Lleida. Además, cómo no, a José Luis Muñoz, un clásico del género negro que es quien está detrás del Black Mountain Bossòst. También a Toni Hill, cuya última novela está ambientada en el Valle del Boí. Y no me he podido resistir tampoco a leer Le llamaban padre, de Carles Porta, sobre un caso de pederastia cuyos hechos sucedían en un pueblo cercano a la capital y por el que pasaré.

Si bien la ruta es circular, he previsto tres noches en La Seu d’Urgell para hacer desde allí algunas rutas y simplificar la logística de alojamiento para los días centrales de Semana Santa y otras dos en El Pont de Suert, un lugar de recuerdo netamente transpirenaico para mí. Además, desde allí quiero llevar a cabo una ruta para visitar algunas de las emblemáticas iglesias del románico lombardo catalán en el valle del Boí.

En fin, en dos semanas espero irme para Algerri y comenzar con el pedaleo y con la crónicas. Nos vamos leyendo.

La imagen destacada es de Jorge Franganillo en Flickr.