Miriam Garlo, la revelación de ‘Sorda’: “Cuando aprendí lengua de signos a los 30 años comenzó mi segunda vida”
La actriz, que perdió la audición a los siete años, protagoniza 'Sorda', el debut en la dirección de su hermana Eva Libertad por el que ha ganado el premio a la Mejor actriz en Málaga'Adolescencia' y el uso del plano secuencia en la serie de Netflix, ¿recurso “narcisista” o necesario? Miriam Garlo se quedó sorda a los siete años. Una alergia al ácido acetilsalicílico hizo que perdiera el 70% de audición. Hasta los 30 no aprendió lengua de signos. Aquel momento fue un cambio en su vida. Una vida en la que el teatro y la interpretación siempre había tenido mucha presencia, y en donde su principal apoyo era su hermana, Eva Libertad. Ambas fueron traduciendo todas las experiencias que le estaban ocurriendo en forma de guion. Primero en un corto nominado al Goya, y ahora en una película, Sorda, que llega este viernes a los cines tras arrasar en la pasada Berlinale y en el Festival de Málaga, donde no solo se llevó la Biznaga de Oro a la Mejor película, sino que Miriam Garlo se hizo con el de Mejor actriz. Sorda es una película sincera, hermosa y emocionante. En ella se nota que las personas que la han hecho no solo aman esos personajes, sino que tienen una voluntad para dar a conocer (y derribar) las barreras y las violencias que sufre la comunidad sorda y que Miriam Garlo expresa tan bien siempre que tiene una oportunidad. ¿Cómo se comunica una mujer sorda durante un parto?, ¿qué ocurre si no escucha llorar a su hijo? Son algunas de las preguntas que se hace un filme que, como ocurrió antes con Cinco Lobitos o Verano, 1993, apunta a fenómeno del cine español de este año. ¿Cómo está viviendo todo esto de los premios, los festivales?, ¿se había imaginado en esta situación? No, nunca. Tanto Eva Libertad como yo estábamos trabajando y concentradas en construir lo que queríamos mostrar, pero no habíamos pensado en el impacto que podía tener. Es una mezcla muy curiosa y muy interesante de mucha felicidad, mucha alegría, pero también mucho cansancio y un poco abrumada. Es raro, yo no conocía todo esto y son muchas cosas que hay que asimilar en un tiempo récord. Me digo que poquito a poco. ¿Cuándo quiso ser actriz? En mi familia el teatro es como la vocación máxima. Mi padre siempre ha escrito teatro y ha sido actor. Pero siempre en el nivel de la vocación. Pero a Libertad y a mí, desde pequeñitas siempre nos han llevado al teatro. Yo siento que ahí, en la infancia, cuando ya no oía, el teatro me permitía sentir que el mundo me abría una ventana y yo podía imaginar, entender situaciones, disfrutar sin necesitar comunicarme con personas. Eso me daba libertad y es una semillita que empezó ahí. Yo creo que sobre los nueve años ya empecé a hacer teatro y he seguido evolucionando hasta que a partir de los 30 ya subí como a nivel profesional, en compañías, con contratos… ¿Cómo de importante es que sea su hermana quien dirija esta película? Las dos coincidimos en que tenemos la sensación de llevar toda la vida trabajando para llegar a este momento. Ha sido un camino difícil y muy bonito. No sé ni cuántas veces ha reescrito ese guion, y siempre me lo ha dado a mí después y le he dado feedback. Así, poquito a poco, tenemos esta historia. Además, es la primera vez a nivel profesional donde he trabajado en un espacio seguro para mí gracias a que Libertad es mi hermana. Ella sabe valorarme, sabe cuidarme, sabe apoyarme, sabe controlar situaciones donde hay barreras comunicativas y ha hecho que todo el rodaje haya sido accesible para mí y para mis compañeras y compañeros sordas y sordas. Es un tópico pero, ¿le ha cambiado la vida esta película? Mi vida ya está empezando a tener cambios raros. Voy a intentar asumirlo, acostumbrarme e ir poquito a poco gestionándolo emocionalmente para, aunque las cosas cambien, no cambiar yo y mantener de alguna manera las cosas que funcionan y que quiero que sigan así. ¿Puede también ser un punto de inflexión esta película para la comunidad sorda? A nivel social, de rodajes… Yo tengo la esperanza de que sí, de que algo, no sé cuánto, cambie. Tiene que cambiar porque la situación que estamos viviendo y manteniendo la comunidad sorda no se podía sostener más tiempo. Y dentro de la industria del cine ojalá que también la accesibilidad sea algo que se normalice, que los recursos se organicen bien y se haga un trabajo más inclusivo, porque va a ser riqueza que dentro de los equipos haya personas sordas o con otras discapacidades trabajando en los guiones, en la dirección, en la producción… en todo. Hay algo importante, y es que la comunidad sorda no podéis ver cine español en salas porque no se estrena subtitulado. Sorda sí la van a poder ver, ¿qué pasa aquí? Tenemos tecnología suficiente para organizar esto bien y hay recursos de sobra para que todas las cosas puedan se

La actriz, que perdió la audición a los siete años, protagoniza 'Sorda', el debut en la dirección de su hermana Eva Libertad por el que ha ganado el premio a la Mejor actriz en Málaga
'Adolescencia' y el uso del plano secuencia en la serie de Netflix, ¿recurso “narcisista” o necesario?
Miriam Garlo se quedó sorda a los siete años. Una alergia al ácido acetilsalicílico hizo que perdiera el 70% de audición. Hasta los 30 no aprendió lengua de signos. Aquel momento fue un cambio en su vida. Una vida en la que el teatro y la interpretación siempre había tenido mucha presencia, y en donde su principal apoyo era su hermana, Eva Libertad. Ambas fueron traduciendo todas las experiencias que le estaban ocurriendo en forma de guion. Primero en un corto nominado al Goya, y ahora en una película, Sorda, que llega este viernes a los cines tras arrasar en la pasada Berlinale y en el Festival de Málaga, donde no solo se llevó la Biznaga de Oro a la Mejor película, sino que Miriam Garlo se hizo con el de Mejor actriz.
Sorda es una película sincera, hermosa y emocionante. En ella se nota que las personas que la han hecho no solo aman esos personajes, sino que tienen una voluntad para dar a conocer (y derribar) las barreras y las violencias que sufre la comunidad sorda y que Miriam Garlo expresa tan bien siempre que tiene una oportunidad. ¿Cómo se comunica una mujer sorda durante un parto?, ¿qué ocurre si no escucha llorar a su hijo? Son algunas de las preguntas que se hace un filme que, como ocurrió antes con Cinco Lobitos o Verano, 1993, apunta a fenómeno del cine español de este año.
¿Cómo está viviendo todo esto de los premios, los festivales?, ¿se había imaginado en esta situación?
No, nunca. Tanto Eva Libertad como yo estábamos trabajando y concentradas en construir lo que queríamos mostrar, pero no habíamos pensado en el impacto que podía tener. Es una mezcla muy curiosa y muy interesante de mucha felicidad, mucha alegría, pero también mucho cansancio y un poco abrumada. Es raro, yo no conocía todo esto y son muchas cosas que hay que asimilar en un tiempo récord. Me digo que poquito a poco.
¿Cuándo quiso ser actriz?
En mi familia el teatro es como la vocación máxima. Mi padre siempre ha escrito teatro y ha sido actor. Pero siempre en el nivel de la vocación. Pero a Libertad y a mí, desde pequeñitas siempre nos han llevado al teatro. Yo siento que ahí, en la infancia, cuando ya no oía, el teatro me permitía sentir que el mundo me abría una ventana y yo podía imaginar, entender situaciones, disfrutar sin necesitar comunicarme con personas. Eso me daba libertad y es una semillita que empezó ahí. Yo creo que sobre los nueve años ya empecé a hacer teatro y he seguido evolucionando hasta que a partir de los 30 ya subí como a nivel profesional, en compañías, con contratos…
¿Cómo de importante es que sea su hermana quien dirija esta película?
Las dos coincidimos en que tenemos la sensación de llevar toda la vida trabajando para llegar a este momento. Ha sido un camino difícil y muy bonito. No sé ni cuántas veces ha reescrito ese guion, y siempre me lo ha dado a mí después y le he dado feedback. Así, poquito a poco, tenemos esta historia.
Además, es la primera vez a nivel profesional donde he trabajado en un espacio seguro para mí gracias a que Libertad es mi hermana. Ella sabe valorarme, sabe cuidarme, sabe apoyarme, sabe controlar situaciones donde hay barreras comunicativas y ha hecho que todo el rodaje haya sido accesible para mí y para mis compañeras y compañeros sordas y sordas.
Es un tópico pero, ¿le ha cambiado la vida esta película?
Mi vida ya está empezando a tener cambios raros. Voy a intentar asumirlo, acostumbrarme e ir poquito a poco gestionándolo emocionalmente para, aunque las cosas cambien, no cambiar yo y mantener de alguna manera las cosas que funcionan y que quiero que sigan así.
¿Puede también ser un punto de inflexión esta película para la comunidad sorda? A nivel social, de rodajes…
Yo tengo la esperanza de que sí, de que algo, no sé cuánto, cambie. Tiene que cambiar porque la situación que estamos viviendo y manteniendo la comunidad sorda no se podía sostener más tiempo. Y dentro de la industria del cine ojalá que también la accesibilidad sea algo que se normalice, que los recursos se organicen bien y se haga un trabajo más inclusivo, porque va a ser riqueza que dentro de los equipos haya personas sordas o con otras discapacidades trabajando en los guiones, en la dirección, en la producción… en todo.
Hay algo importante, y es que la comunidad sorda no podéis ver cine español en salas porque no se estrena subtitulado. Sorda sí la van a poder ver, ¿qué pasa aquí?
Tenemos tecnología suficiente para organizar esto bien y hay recursos de sobra para que todas las cosas puedan ser accesibles. Solo necesitamos subtítulos, intérpretes y nada más. Bueno, lengua de signos quien pueda aprender. En realidad es fácil, pero falta información, porque cuando esa información se da, eso genera sensibilización. No es tan complicado como parece en un principio.
Falta voluntad, imagino.
Falta voluntad y curiosidad. Llevamos una forma de vida donde la prioridad es no salir de nuestra zona de confort. Deberíamos preguntarnos a nosotras y nosotros mismos, y al resto de personas, si es porque no quieren o porque no pueden. Así, podremos cambiar.
También falta educación. Ni nos planteamos aprender lengua de signos, o que pueda formar parte de las enseñanzas de los colegios.
Eso sería maravilloso. Que nos enseñaran la lengua de signos desde pequeñita o pequeñito. La lengua de signos es muy beneficiosa para las personas sordas y las oyentes. Porque al cerebro le da mucha plasticidad y un pensamiento abstracto. Nos da felicidad a todas las personas si la aprendemos. Entonces ojalá que sí. Hay muy poquitos colegios en España que la den, pero hay algunos donde hay alumnado sordo y oyente que están juntas en las aulas y están aprendiendo al mismo tiempo a hablar y a signar. Si ya tenemos un ejemplo que se puede, eso se podría implementar, pero hacen falta políticas que incorporen ese punto de vista y esas ganas de ir por ahí.
Hay una cosa muy interesante en la película, y es que su personaje está lejos de ser perfecta. Es contradictoria, compleja y, a veces, incluso antipática.
Eva Libertad y yo hemos hablado mucho de eso y no queríamos que fuese una imagen de un referente ejemplar. Eso lo entendíamos como una violencia más añadida a la comunidad sorda, porque antes no ha habido referentes. Entonces, para una vez que esto iba a pasar, poner una imagen de algo que está muy lejos de la situación real de una persona sorda nos parecía que era participar de esa misma violencia y lo hemos evitado. Queríamos una mujer sorda normal, y eso significa que dentro del carácter tiene aciertos y tiene torpezas.
Ha mencionado la palabra violencia. En Berlín hablaba de eso, de la violencia social hacia las personas sordas que yo creo que las personas oyentes no solemos percibir.
Como mujer sorda es muy violento que la norma sea siempre la de una persona oyente, porque ese es el ejemplo perfecto, el canon. Y yo tengo que ajustarme a eso para ser validada. Pero, ¿y si no puedo?, ¿y si no quiero? Dar una imagen estándar de algo es muy peligroso, porque vamos a intentar copiarla y nos estamos forzando a caber ahí. Eso implica una neutralidad, una normalización y un blanqueamiento de identidad que empobrece. Para mí es más bonito decir: “Yo soy así, tengo que aceptarme. El contexto me tiene que aceptar y yo voy a intentar adaptarme siempre, pero tenemos que ser parecidas o parecidos. La diferencia es una cuestión de valentía también”.
Ha mencionado la falta de referentes. Yo en el cine me acuerdo solo de Marlee Matlin —la única actriz sorda que ha ganado el Oscar por Hijos de un dios menor—.
Es la única. Tenemos la imagen de una mujer sorda que hizo una película y que la vimos ahí. Solamente una, ¿te imaginas que tú, como persona oyente, solo tuvieras una figura a la que seguir? Faltan muchísimas referentes.
Ojalá nos enseñaran la lengua de signos desde pequeñita o pequeñito. Es muy beneficiosa para personas sordas y para personas oyentes
Inevitablemente, usted va a ser uno.
Me da como impresión y me da miedo, pero poquito a poco voy asumiendo que es una responsabilidad que me pertenece también. Que igual que yo antes he necesitado esas referentes, ahora me ha tocado a mí. Voy a aprovecharlo, voy a intentar hacerlo lo mejor que pueda. Y también espero que vayan surgiendo muchas más, porque es que hay muchas personas sordas que están intentando salir, proponer, trabajar. Hay que darles la oportunidad y yo luego quiero concentrarme en mi vida y en mí, porque ahora mismo estoy trabajando, pero no me estoy cuidando y eso me preocupa también.
Hay una escena clave en la película. Es el parto, donde su personaje no puede comunicarse en un momento así con nadie porque no hay lengua de signos y no puede leer los labios. Es un ejemplo perfecto de esa violencia que mencionaba, ¿cómo fue rodar esa escena?
La hemos trabajado mucho y está muy pensada porque es el motor donde se desencadena todo y porque habla de una cosa que es la violencia obstétrica, que es importante que lo pongamos sobre la mesa. A esa violencia obstétrica hay que añadir la violencia comunicativa en el caso de una mujer sorda, porque no hay comunicación para esas situaciones que esté bien adaptada. Todavía no hay protocolos. Para esa escena le pedí a Eva Libertad que no me presentase a esas personas, que fueron trabajadores reales de servicios hospitalarios, médicas… se lo pedí porque necesitaba cuidarme a mí misma. Quería trabajar desde la verdad con unas emociones que fuesen reales. Sabíamos donde empezaba y donde tenía que terminar, pero nada más. Tuvimos que fluir. Fue muy bonito pero muy duro. Lo repetimos 16 veces. Decimos que fueron 16 criaturas. Fue toda una jornada completa destinada a eso, con 60 personas trabajando.
En su caso se quedó sorda a los siete años, pero creo que no entró en la comunidad sorda hasta mucho después, ¿cómo ha sido ese proceso?
A los siete años perdí la audición por una medicación. Antes era oyente y ya tenía el lenguaje incorporado, el castellano. Hasta los 30 años no aprendí la lengua de signos. Todo ese periodo de mi vida estuve leyendo los labios. He tenido una situación familiar que me ha apoyado mucho a nivel de formación, de rigor, de leer mucho… pero a mi madre y a mi padre les aconsejaron regular. No les aconsejaron que tuviesen contacto con personas sordas. Les faltó información. Yo no había tenido contacto con personas sordas.
A los 30 yo tenía una situación personal con una autoestima que estaba muy mal y gracias a una depresión yo empecé a soñar en lengua de signos. Ahí empiezo a darme cuenta de que mi identidad, realmente y durante toda la vida, ha sido sorda y que estoy sufriendo en silencio. En ese momento yo me doy miedo a mí misma y veo que tengo que cambiar la situación. Ahí empiezo a aprender lengua de signos y entro en contacto con la comunidad sorda. Y me encanta decirlo, porque todo lo vivido antes es una vida para mí en blanco y negro. Cuando empieza la lengua de signos llega el color y yo necesito los colorines, el arcoíris para vivir. Entonces sí, ahí empieza la segunda vida.
¿Le ha dado tiempo a pensar en el futuro?
Todavía no, porque estoy muy concentrada en la promoción y en disfrutar de este momento. Mi cabeza es muy de estar en el presente. Pero estoy abierta a que si sale un proyecto de actriz, de teatro o de cine, si el personaje me interesa, me gusta o si la historia me parece que merece la pena ser contada, lo voy a hacer. Lo voy a hacer por mí y por todas mis compañeras. Pero asumo que soy una actriz sorda, que va a ser el doble de difícil para mí. Soy mujer y sorda, es una doble discriminación. No tengo miedo. Llevo toda la vida adaptándome, reinventándome una y otra vez. Si ese camino está cerrado para mí, habrá otro donde esté el arte, la comunicación y la lengua de signos. Si mañana estoy en una panadería y estoy feliz, ese va a ser mi camino.
Vídeo de la entrevista completa
Vídeo: Nando Ochando y Lourdes Jiménez