
Introducción al espectáculo como norma política El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca en marzo de 2025, tras un periodo de intensa polarización política y social, constituye un hecho sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos. Este acontecimiento no solo redefine el panorama político, sino que evidencia cómo el poder ejecutivo puede convertirse en un instrumento de comunicación masiva al servicio de una narrativa populista y personalista. La firma de decretos ejecutivos, tradicionalmente un acto revestido de formalidad y discreción, ha sido transformada por Trump en un espectáculo político minuciosamente diseñado. Cada gesto, cada firma y cada declaración pública se orquesta para maximizar su impacto mediático, consolidando su liderazgo entre sus seguidores y proyectando una imagen de autoridad decidida. Lo anterior me sugiere que esta estrategia no es casual, sino que forma parte de un plan deliberado para subvertir las convenciones institucionales, adaptándolas a un contexto donde la inmediatez, la imagen y el impacto emocional prevalecen sobre la deliberación racional. La teatralidad de estas acciones refleja una transformación profunda en la percepción del liderazgo presidencial. El mandatario no se limita a dictar políticas, sino que protagoniza un drama político continuo destinado a reforzar su conexión directa […]