Terremoto en Myanmar: pánico y desesperación en los hospitales, y temor a que escale la cifra de muertos
El jefe del gobierno militar informó que el número de víctimas fatales asciende a 144, mientras que los heridos superan los 730
NAIPYIDO, Myanmar.- Cuerpos ensangrentados yacen en el suelo, sin espacio suficiente, frente a las urgencias de un hospital en la capital birmana, Naipyidó, tras el violento terremoto que sacudió el país el viernes, donde por lo menos 144 personas murieron, según reportó la junta militar que gobierna el país asiático.
“Es un lugar reservado a las numerosas víctimas”, comenta un responsable del hospital, que cuenta con aproximadamente 1000 camas, pidiendo a los periodistas que se aparten. Algunos heridos, cubiertos de sangre y polvo, llegaron en autos, otros en camionetas o en camillas.
“Están llegando muchos heridos”, relata un médico a la AFP, visiblemente agotado. “Nunca vi nada parecido. Estamos intentando manejar la situación”.
Según el personal del hospital, al menos “unas 20 personas murieron después de llegar al hospital”.
Por su parte, el jefe del gobierno militar de Myanmar informó que el número de víctimas fatales asciende a 144, mientras que los heridos superan los 730, como consecuencia del devastador sismo. Un análisis predictivo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) basado en la fuerza y profundidad del terremoto en Myanmar estimó que podría haber miles de muertos y graves pérdidas económicas, siendo las regiones de Sagaing y Meiktila las más afectadas. ”En general, la población de esta región reside en estructuras vulnerables a las sacudidas sísmicas, aunque existen estructuras resistentes”, señala el análisis, citado por la agencia Reuters. “Es probable que se produzcan muchas víctimas y grandes daños, y que la catástrofe se extienda”, añadió.
Entre los afectados, algunos gritan de dolor mientras se retuercen, mientras que otros, en estado de shock, aún parecen aturdidos, con vías intravenosas en los brazos. Sus familiares intentan calmarlos. Los que esperan ser atendidos, visiblemente demacrados, tienen la cabeza entre las manos.
Dentro del hospital, el caos es evidente: personas corren en todas direcciones, algunos lloran y otros tiemblan mientras intentan contactar desesperadamente con sus seres queridos para asegurarse de que están vivos.
“Están llegando cientos de heridos”, afirman los miembros del personal de seguridad, quienes también informan que el edificio de urgencias se derrumbó. Fuera, un atasco bloquea la carretera hacia uno de los principales hospitales de Naypyidaw. Una ambulancia, abriéndose paso entre los vehículos, es escoltada por un socorrista que ruega que le dejen pasar para llegar más rápido al hospital.
Naipyidó se encuentra a unos 250 kilómetros al sur del epicentro del terremoto, de magnitud 7,7° y a solo 16 kilómetros de Sagaing, ocurrido poco después del mediodía. Minutos después, una réplica de magnitud 6,4 se registró, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Varios periodistas de la AFP estaban en el Museo Nacional en Naipyidó cuando ocurrió el sismo. Trozos del techo cayeron y las paredes se agrietaron. El temblor también se sintió con fuerza en China y Tailandia, países vecinos de Myanmar.
En Bangkok, la capital tailandesa, a unos 1000 kilómetros del epicentro, se vivieron escenas de pánico, con evacuaciones en oficinas y comercios, y la suspensión de algunos servicios de metro. Un edificio en construcción de más de 30 pisos se desplomó con decenas de trabajadores atrapados en su interior. Los equipos de rescate ya iniciaron la búsqueda de los obreros.
“Cuando llegué para inspeccionar el lugar, escuché a personas pidiendo ayuda”, comentó Worapat Sukthai, subdirector de la policía del distrito de Bang Sue. “Calculamos que hay cientos de heridos, pero aún estamos en proceso de determinar el número de víctimas”, añadió. El funcionario expresó su temor de que “se hayan perdido muchas vidas. Nunca habíamos experimentado un terremoto con un impacto tan devastador”.
El terremoto pondrá aún más en aprietos a los militares que gobiernan Myanmar, que libran una guerra civil contra un levantamiento armado. La junta declaró el estado de emergencia en varias regiones, pero no facilitó datos concretos sobre daños o heridos.
“El Estado investigará rápidamente la situación y llevará a cabo operaciones de rescate, además de proporcionar ayuda humanitaria”, afirmó en la aplicación de mensajería Telegram.
La Cruz Roja dijo que carreteras, puentes y edificios habían sufrido daños en Myanmar y que hay preocupación por el estado de las grandes presas.
Mandalay es la antigua capital real de Myanmar y el centro del corazón budista del país. Mensajes en las redes sociales mostraron edificios derrumbados y escombros esparcidos por sus calles.
El medio local Myanmar Now publicó imágenes en las que se veía una torre del reloj derrumbada y parte de la muralla del palacio de Mandalay en ruinas.
Un testigo en la ciudad, Htet Naing Oo, dijo a Reuters que una tienda de té se derrumbó con varias personas atrapadas en su interior: “No pudimos entrar. La situación es muy mala”.
Agencias AFP y Reuters