Pregón en Valladolid: «Lo único que salvará la Semana Santa será la fe de sus cofrades»
El obispo titular de Rotdon y subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Aurelio García Macías, (Pollos, Valladolid, 1965) ha pronunciado este viernes el pregón de la Semana Santa de la capital del Pisuerga , en el que ha defendido que lo «más importante de las cofradías son sus cofrades; y lo más importante de los cofrades es la fe», porque «sin fe no habrá ni verdaderos cofrades ni auténtica Semana Santa, que acabará imponiéndose como un mero reclamo turístico y económico», para sentenciar que «lo único que salvará la Semana Santa vallisoletana será la fe de sus cofrades, sobre todo, ante las convulsiones políticas y sociales». Así lo ha trasladado ante una Catedral Metropolitana a rebosar, con la presencia del alcalde, Jesús Julio Carnero, el ministro de Transportes, Óscar Puente, y los consejeros de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, y de Agricultura, María González Corral, entre otros. Durante su intervención ha precisado que «hay mucho trabajo oculto de cofrades que nadie ve y reconoce». «Pero de él disfrutamos todos. Por eso, hoy es un buen momento para daros las gracias a todos por el bien que nos hacéis; por el testimonio que nos dais de hermanamiento de cofradías en estos días, participando juntos en diversas procesiones y prestando imágenes», ha trasladado el obispo. García Macías ha profundizado en la «riqueza y el valor» de las cofradías, «empeñadas, durante todo el año, para prestar su esfuerzo y servicio, a fin de que todos, creyentes y ciudadanos, puedan vivir y gozar de esta magna experiencia artística, cultural y religiosa», recoge Ical. Además, ha repasado todos los días de la Semana Santa, «de domingo a domingo», para anunciar la «insondable belleza y antigüedad» de las tallas vallisoletanas y la «vivencia austera de la fe» . «Ciertamente», ha añadido, «este septenario santo es un fuerte reclamo turístico y artístico para venir a la ciudad, por la calidad y pulcritud de los actos» programados, la «insondable belleza, el esplendor del marco urbano…; pero, sobre todo, por la vivencia austera de la fe transmitida en estas tierras castellanas, que ofrece al ciudadano y al viajero una magistral experiencia espiritual. y antigüedad de sus tallas». En este sentido, ha considerado que «es lo que mejor puede hacer un obispo paisano vuestro en un acto como este, saber trabar la palabra bíblica proclamada en estos días con la oración litúrgica que la Iglesia eleva a Dios; la piedad popular, manifestada en nuestros templos y en nuestras calles con el sentimiento personal, que invade a todos». «Si no comprendemos el misterio que celebramos en las iglesias, no podremos interpretar ni vivir las manifestaciones de fe en las calles», ha indicado. En este punto, planteó a los presentes «seguir la pedagogía de la liturgia que la Iglesia propone en este «septenio santo y acompañar a Jesús, al Señor, en estos días últimos de su dolorosa pasión y muerte, de su silenciosa sepultura, y de su gloriosa resurrección en Valladolid». Igualmente, el obispo de Rotdón ha subrayado el «valor, prestigio y belleza de las imágenes» de Valladolid, que «son únicas», donde se dan cita los «mejores imagineros de la escuela castellana», entre los que ha nombrado a Francisco de Giralte, Juan de Juni, Gregorio Fernández, Pompeo Leoni, Francisco y Bernardo del Rincón, Juan y Pedro de Ávila, Juan Antonio de la Peña, Alonso y José de Rozas, entre otros, pero también, de otras regiones y escuelas, como la andaluza o murciana, «de tiempos pasados y contemporáneos», tales como Juan Guraya Urrutia, Genaro Lázaro Gumiel, José Antonio Hernández Navarro, Miguel Ángel González Jurado, Ricardo Flecha y Miguel Ángel Tapia, que «hacen de sus tallas una verdadera cristofanía plástica, porque esculpen en la madera el misterio de Cristo que proclaman los relatos evangélicos». «En Valladolid, las tallas hablan y tocan el sentimiento de la gente», ha sostenido. Ante la imagen de Jesús Nazareno, elegida para presidir el acto del pregón, García Macías ha considerado que la sociedad tiene que «llevar muchas cruces en el camino de la vida, propias y ajenas, como hizo el Cirineo». «Todos necesitamos cirineos que nos ayuden a soportar las pesadas cruces que nos desequilibran hasta caer al suelo; pero también nosotros podemos ser cirineos para los demás, manos ayudadoras para tantos hermanos ignorados por nuestra indiferencia consentida. Todos somos nazarenos llamados a ser cirineos», ha comparado. Además de los cofrades y de las imágenes, ha continuado el obispo, el «verdadero protagonista» de estos días en Valladolid es el pueblo, el «santo pueblo fiel de Dios», como «gusta decir al Papa Francisco». «Esa marea de gente que celebra el misterio central de nuestra fe, acompañando a Cristo en los últimos momentos de su vida: creyentes y no creyentes, paisanos y turistas, cofradías y autoridades, trabajadores y servicios del orden público, diáconos, presbíteros y religiosos, también las religiosas de clausur
El obispo titular de Rotdon y subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Aurelio García Macías, (Pollos, Valladolid, 1965) ha pronunciado este viernes el pregón de la Semana Santa de la capital del Pisuerga , en el que ha defendido que lo «más importante de las cofradías son sus cofrades; y lo más importante de los cofrades es la fe», porque «sin fe no habrá ni verdaderos cofrades ni auténtica Semana Santa, que acabará imponiéndose como un mero reclamo turístico y económico», para sentenciar que «lo único que salvará la Semana Santa vallisoletana será la fe de sus cofrades, sobre todo, ante las convulsiones políticas y sociales». Así lo ha trasladado ante una Catedral Metropolitana a rebosar, con la presencia del alcalde, Jesús Julio Carnero, el ministro de Transportes, Óscar Puente, y los consejeros de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, y de Agricultura, María González Corral, entre otros. Durante su intervención ha precisado que «hay mucho trabajo oculto de cofrades que nadie ve y reconoce». «Pero de él disfrutamos todos. Por eso, hoy es un buen momento para daros las gracias a todos por el bien que nos hacéis; por el testimonio que nos dais de hermanamiento de cofradías en estos días, participando juntos en diversas procesiones y prestando imágenes», ha trasladado el obispo. García Macías ha profundizado en la «riqueza y el valor» de las cofradías, «empeñadas, durante todo el año, para prestar su esfuerzo y servicio, a fin de que todos, creyentes y ciudadanos, puedan vivir y gozar de esta magna experiencia artística, cultural y religiosa», recoge Ical. Además, ha repasado todos los días de la Semana Santa, «de domingo a domingo», para anunciar la «insondable belleza y antigüedad» de las tallas vallisoletanas y la «vivencia austera de la fe» . «Ciertamente», ha añadido, «este septenario santo es un fuerte reclamo turístico y artístico para venir a la ciudad, por la calidad y pulcritud de los actos» programados, la «insondable belleza, el esplendor del marco urbano…; pero, sobre todo, por la vivencia austera de la fe transmitida en estas tierras castellanas, que ofrece al ciudadano y al viajero una magistral experiencia espiritual. y antigüedad de sus tallas». En este sentido, ha considerado que «es lo que mejor puede hacer un obispo paisano vuestro en un acto como este, saber trabar la palabra bíblica proclamada en estos días con la oración litúrgica que la Iglesia eleva a Dios; la piedad popular, manifestada en nuestros templos y en nuestras calles con el sentimiento personal, que invade a todos». «Si no comprendemos el misterio que celebramos en las iglesias, no podremos interpretar ni vivir las manifestaciones de fe en las calles», ha indicado. En este punto, planteó a los presentes «seguir la pedagogía de la liturgia que la Iglesia propone en este «septenio santo y acompañar a Jesús, al Señor, en estos días últimos de su dolorosa pasión y muerte, de su silenciosa sepultura, y de su gloriosa resurrección en Valladolid». Igualmente, el obispo de Rotdón ha subrayado el «valor, prestigio y belleza de las imágenes» de Valladolid, que «son únicas», donde se dan cita los «mejores imagineros de la escuela castellana», entre los que ha nombrado a Francisco de Giralte, Juan de Juni, Gregorio Fernández, Pompeo Leoni, Francisco y Bernardo del Rincón, Juan y Pedro de Ávila, Juan Antonio de la Peña, Alonso y José de Rozas, entre otros, pero también, de otras regiones y escuelas, como la andaluza o murciana, «de tiempos pasados y contemporáneos», tales como Juan Guraya Urrutia, Genaro Lázaro Gumiel, José Antonio Hernández Navarro, Miguel Ángel González Jurado, Ricardo Flecha y Miguel Ángel Tapia, que «hacen de sus tallas una verdadera cristofanía plástica, porque esculpen en la madera el misterio de Cristo que proclaman los relatos evangélicos». «En Valladolid, las tallas hablan y tocan el sentimiento de la gente», ha sostenido. Ante la imagen de Jesús Nazareno, elegida para presidir el acto del pregón, García Macías ha considerado que la sociedad tiene que «llevar muchas cruces en el camino de la vida, propias y ajenas, como hizo el Cirineo». «Todos necesitamos cirineos que nos ayuden a soportar las pesadas cruces que nos desequilibran hasta caer al suelo; pero también nosotros podemos ser cirineos para los demás, manos ayudadoras para tantos hermanos ignorados por nuestra indiferencia consentida. Todos somos nazarenos llamados a ser cirineos», ha comparado. Además de los cofrades y de las imágenes, ha continuado el obispo, el «verdadero protagonista» de estos días en Valladolid es el pueblo, el «santo pueblo fiel de Dios», como «gusta decir al Papa Francisco». «Esa marea de gente que celebra el misterio central de nuestra fe, acompañando a Cristo en los últimos momentos de su vida: creyentes y no creyentes, paisanos y turistas, cofradías y autoridades, trabajadores y servicios del orden público, diáconos, presbíteros y religiosos, también las religiosas de clausura …, en torno al único pastor de esta Iglesia de Valladolid, nuestro arzobispo», ha apuntado García Macías, quien recordó que él, Luis Argüello, «preside en la fe, en la esperanza y en la caridad». El obispo de Rotdón señaló que estos días de Semana Santa en Roma es cuando «más piensa en Valladolid», porque la capital italiana es «centro universal de la catolicidad de la Iglesia, es meta de peregrinación a lugares importantes de nuestra fe, es madre de las iglesias dispersas por el mundo entero, es ejemplo de las celebraciones de los misterios de Nuestro Señor Jesucristo, pero en Roma no hay procesiones, no hay tallas policromadas por las calles, no hay cofradías penitenciales ni hachones, no hay balcones engalanados con reposteros, ni hay pueblo que acompañe a Cristo procesionando». «Es entonces cuando me invade la nostalgia y el recuerdo de la Semana Santa vivida durante tantos años en esta tierra mística y orante», ha resumido.
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