Las dos extraordinarias y únicas esculturas de bronce griegas que se pueden visitar en Italia
Fueron descubiertas bajo el mar por un buceador aficionado cuando estaba de vacacionesLa ciencia confirma que las esculturas de la antigua Grecia y Roma no solo eran policromadas, también perfumadas La arqueología ha dado grandes descubrimientos de monumentos que son clave para la historia, pero en ocasiones también un componente de casualidad y suerte hace que estos se den por personas ajenas a este campo y den con extraordinarios momentos como el que sucedió en el sur de Italia en 1972. Lo que parecía ser un día más en las vacaciones de un romano en la región de Calabria acabaron por devolver a la superficie dos estatuas únicas. Inesperado descubrimiento: dos joyas escondidas bajo el mar En la actualidad solo tenemos cuatro exponentes de estatuas de bronce griegas: el Poseidón en Atenas, el auriga de Delfos, y dos en Reggio Calabria, en el sur de Italia. El hecho de que el material era usado para otros usos, como la fabricación de armas, a través de la fundición, provocó que muchas fueran destruidas y apenas tengamos ejemplos. De ahí lo extraordinario de lo que sucedió en 1972 cerca de la costa de Riace, en el sur de Italia, donde un buceador aficionado se topó con lo que creía en un primer momento era un cadáver, pero acabó siendo una de las dos estatuas de bronce griegas que el mar Jónico había sepultado y protegido durante más de 2.500 años y que son conocidas actualmente como bronces de Riace. Stefano Mariottini, un romano que estaba de vacaciones en Monasterace, estaba buceando otra jornada más en búsqueda de un ejemplar de pez cuando avistó un descubrimiento único, y en cuanto se dio cuenta avisó a las autoridades, que prepararon un operativo para el rescate a la superficie de las dos estatuas que permanecen hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria. Fotografía del momento del rescate de uno de los bronces de Riace. Para la exposición actual en la que están tendrían que pasar por un largo proceso de restauración que los llevó, además por un periplo por la geografía italiana. Primero, una vez sacados del fondo del mar, los bronces de Riace fueron limpiados de la capa de sedimentos marinos que los había protegido y sepultado, pero requería de una limpieza todavía más exhaustiva que los llevaría a Florencia, donde estuvieron cinco años para luego regresar a Calabria previa parada en dos muestras en Toscana y Roma. Los bronces de Riace: dos joyas escondidas bajo el mar Los sedimentos del mar, sin embargo, proporcionaron una protección que provocó que hayan llegado en buen estado a nuestros días. Desde su regreso y restauración, los bronces de Riace son la joya de la corona del Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria, sobre todo por ser dos de los exponentes bien conservados de lo que eran esculturas de bronce griegas. Todavía sin tener claro a quien representaban ni su autoría, son conocidos como bronce A y bronce B. Las dos estatuas miden más de 1,90 metros de altura y se creen que datan entre el 460 y 430 a.C. Ambas representan a dos hombres adultos desnudos, con barba y una complexión tensa que se puede apreciar gracias al realismo de los músculos y venas. Desde su descubrimiento se han dado diversas teorías sobre la autoría y la representación de los Bronces de Riace. Si bien las primeras apuntaban que podían ser dos atletas vencedores de Juegos Olímpicos, los últimos estudios asientan que se trataría o de guerreros o de personajes mitológicos, sobre todo por la posición en la que se encuentran sus manos, en las que se cree se sujetaba una lanza y un escudo. Lo mismo sucede con la autoría, pues hay quien sostiene que forman parte de un mismo conjunto, pero también los que aseguran que son de datación distinta y por tanto también de distinto creador. A pesar de ello, por el realismo de la representación de venas y músculos se cree que podrían ser obra, al menos una de ellas, d

Fueron descubiertas bajo el mar por un buceador aficionado cuando estaba de vacaciones
La ciencia confirma que las esculturas de la antigua Grecia y Roma no solo eran policromadas, también perfumadas
La arqueología ha dado grandes descubrimientos de monumentos que son clave para la historia, pero en ocasiones también un componente de casualidad y suerte hace que estos se den por personas ajenas a este campo y den con extraordinarios momentos como el que sucedió en el sur de Italia en 1972. Lo que parecía ser un día más en las vacaciones de un romano en la región de Calabria acabaron por devolver a la superficie dos estatuas únicas.
Inesperado descubrimiento: dos joyas escondidas bajo el mar
En la actualidad solo tenemos cuatro exponentes de estatuas de bronce griegas: el Poseidón en Atenas, el auriga de Delfos, y dos en Reggio Calabria, en el sur de Italia. El hecho de que el material era usado para otros usos, como la fabricación de armas, a través de la fundición, provocó que muchas fueran destruidas y apenas tengamos ejemplos.
De ahí lo extraordinario de lo que sucedió en 1972 cerca de la costa de Riace, en el sur de Italia, donde un buceador aficionado se topó con lo que creía en un primer momento era un cadáver, pero acabó siendo una de las dos estatuas de bronce griegas que el mar Jónico había sepultado y protegido durante más de 2.500 años y que son conocidas actualmente como bronces de Riace.
Stefano Mariottini, un romano que estaba de vacaciones en Monasterace, estaba buceando otra jornada más en búsqueda de un ejemplar de pez cuando avistó un descubrimiento único, y en cuanto se dio cuenta avisó a las autoridades, que prepararon un operativo para el rescate a la superficie de las dos estatuas que permanecen hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria.
Para la exposición actual en la que están tendrían que pasar por un largo proceso de restauración que los llevó, además por un periplo por la geografía italiana. Primero, una vez sacados del fondo del mar, los bronces de Riace fueron limpiados de la capa de sedimentos marinos que los había protegido y sepultado, pero requería de una limpieza todavía más exhaustiva que los llevaría a Florencia, donde estuvieron cinco años para luego regresar a Calabria previa parada en dos muestras en Toscana y Roma.
Los bronces de Riace: dos joyas escondidas bajo el mar
Los sedimentos del mar, sin embargo, proporcionaron una protección que provocó que hayan llegado en buen estado a nuestros días. Desde su regreso y restauración, los bronces de Riace son la joya de la corona del Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria, sobre todo por ser dos de los exponentes bien conservados de lo que eran esculturas de bronce griegas. Todavía sin tener claro a quien representaban ni su autoría, son conocidos como bronce A y bronce B.
Las dos estatuas miden más de 1,90 metros de altura y se creen que datan entre el 460 y 430 a.C. Ambas representan a dos hombres adultos desnudos, con barba y una complexión tensa que se puede apreciar gracias al realismo de los músculos y venas.
Desde su descubrimiento se han dado diversas teorías sobre la autoría y la representación de los Bronces de Riace. Si bien las primeras apuntaban que podían ser dos atletas vencedores de Juegos Olímpicos, los últimos estudios asientan que se trataría o de guerreros o de personajes mitológicos, sobre todo por la posición en la que se encuentran sus manos, en las que se cree se sujetaba una lanza y un escudo.
Lo mismo sucede con la autoría, pues hay quien sostiene que forman parte de un mismo conjunto, pero también los que aseguran que son de datación distinta y por tanto también de distinto creador. A pesar de ello, por el realismo de la representación de venas y músculos se cree que podrían ser obra, al menos una de ellas, de Pitágoras de Regio.
Sobre su origen también hay cierta incertidumbre, pues no está claro si habitaban en la Magna Grecia, que es como se llamaban las colonias helenísticas en el sur de la península itálica, si fueron una donación a esta zona proveniente de Delfos, o si fueron parte de un templo en Argos.