¿Es el teletrabajo un aliado o un enemigo para las pymes?
Durante el año 2020, el 50,7 % de las pymes españolas aplicaron medidas vinculadas al teletrabajo. Sin embargo, al finalizar ese año el 61% de aquellas que se habían beneficiado del trabajo en remoto decidieron no seguir con él. Lo cierto es que las cosas han cambiado y en 2025 las demandas del mercado laboral […] La entrada ¿Es el teletrabajo un aliado o un enemigo para las pymes? es original de MuyPymes

Durante el año 2020, el 50,7 % de las pymes españolas aplicaron medidas vinculadas al teletrabajo. Sin embargo, al finalizar ese año el 61% de aquellas que se habían beneficiado del trabajo en remoto decidieron no seguir con él. Lo cierto es que las cosas han cambiado y en 2025 las demandas del mercado laboral ponen de manifiesto que, entre los trabajadores, el home office se consolida como el modelo preferido. Pero, ¿qué opinan los empresarios? La última encuesta mundial de KMPG en 11 países- entre los que se encuentra España- asegura que el 80% de los empresarios prevén el total regreso de sus empleados a las oficinas en tres años.
En los últimos meses estamos viendo cómo empresas de gran calado como Amazon, Meta o Apple están terminando con el teletrabajo y es normal que la duda entre las PYMES surja, ¿si los grandes conglomerados no soportan más el home office cómo lo va a soportar una pequeña empresa? En Payfit tenemos clara la respuesta: escuchar a los trabajadores a la vez de buscar el mejor equilibrio para la conciliación y la productividad, es la mayor garantía de éxito.
Aliado para la conciliación
El trabajador, por norma general, ve en el teletrabajo un aliado en la conciliación. Y es que desde aquel 2020 en el que el trabajo en remoto era el gran protagonista, los trabajadores desarrollaron sus habilidades para ser sus propios gestores de la disciplina y la organización de la mano del compromiso. Citando de nuevo a la encuesta de KPMG, la compañía demostró que en Estados Unidos el 87% de las empresas que incluyen el teletrabajo están contratando actualmente frente al 82% de las empresas que trabajan exclusivamente en oficina. El teletrabajo es un reclamo que posiciona a las compañías con una gran ventaja competitiva con respecto a la atracción de nuevos trabajadores y a la retención del talento ya existente.
Estos datos evidencian lo que los expertos en RRHH venimos diciendo desde hace un lustro; el teletrabajo ayuda a empleados y empleadores. Como empresa, el trabajo en remoto facilita el acceso al talento global haciendo posible la contratación de perfiles muy válidos de cualquier parte del mundo, lo que también ayuda a fomentar la diversidad. Además, gracias al teletrabajo las PYMES pueden reducir gastos operativos, como el alquiler de oficinas, servicios públicos, materiales de oficina, entre otros. Por su parte, gracias al teletrabajo la plantilla puede compaginar mejor sus responsabilidades laborales con las familiares. Además, al evitar los desplazamientos diarios, los trabajadores ahorran tiempo y dinero en transporte, lo que también puede reducir el estrés asociado al tráfico y son más productivos en su horario laboral.
Sin embargo, aún con toda esta información expuesta, son muchas las compañías que se están bajando del barco del home office al considerar que el teletrabajo ha desarraigado a los trabajadores del vínculo empresarial. Afortunadamente, las empresas españolas- sobre todo las pequeñas y medianas- siguen apostando por el trabajo en remoto. Así lo ejemplifica el último estudio de Payfit con YouGov cuyos resultados demuestran que la flexibilidad del teletrabajo es uno de los elementos por los que más apuestan las empresas de nuestro país para aumentar la satisfacción de sus empleados. En momentos donde la inflación alcanzaba sus máximos, el 40% de las compañías que participaron en el estudio reconocieron que apostaron por el teletrabajo y la flexibilidad en los horarios.
Es fundamental desterrar la idea errónea de que el teletrabajo implica menor rendimiento o falta de compromiso. Los empleados son profesionales adultos y, como tales, responsables de su relación contractual con la empresa. Sin embargo, para que el teletrabajo sea realmente efectivo, debe enmarcarse dentro de una estructura organizativa clara, con normas bien definidas, comunicación y mecanismos de seguimiento adecuados. Esto no significa ejercer un control excesivo, sino proporcionar a los trabajadores objetivos concretos, herramientas eficientes y una comunicación fluida con su equipo y sus líderes. Establecer rutinas y rituales de trabajo, como reuniones semanales o sesiones de alineación, ayuda a garantizar la coordinación y el cumplimiento de metas.
Ahora bien, aunque una empresa ofrezca teletrabajo, no puede descuidar su cultura corporativa. La conexión entre los empleados no puede depender únicamente de la interacción digital; es clave fomentar el sentido de pertenencia a través de iniciativas que refuercen los lazos entre compañeros. Organizar encuentros presenciales, ya sea en forma de eventos, reuniones estratégicas o actividades de equipo, permite que los trabajadores se sientan parte de un proyecto común. El ser humano necesita sentirse integrado en un grupo, y cuando el aislamiento no se gestiona adecuadamente, puede derivar en soledad, desconexión con la empresa y, en última instancia, en una disminución de la motivación y la productividad.
Lejos de ser un obstáculo, el teletrabajo bien estructurado puede convertirse en una ventaja competitiva tanto para las empresas como para los empleados. La clave está en encontrar el equilibrio entre la flexibilidad y la cohesión, asegurando que los trabajadores se sientan respaldados, alineados con los valores de la empresa y comprometidos con su desempeño.
Gloria Martínez, Head of Marketing de Payfit.
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