En la previa a la sesión por Lijo y García Mansilla, el Senado se preocupa por mantener intacto su rol
Ambos juristas están cerca del rechazo por parte del Senado, que pretende tener la última palabra sobre las vacantes en la Corte Suprema. El quórum y los números necesarios para aprobar o rechazar los pliegos.

"Si los rechazan, estos caballeros se van a su casa y habrá que nombrar nuevos pliegos". Así buscó resumir el presidente provisional del Senado Bartolomé Abdala el razonamiento que impera por estas horas en el Senado, antes de la sesión prevista para el jueves en la que la oposición intentará voltear los pliegos para la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, ya ejerciendo el cargo a través de un decreto firmado por Javier Milei.
Más allá de las negociaciones y los probables escenarios que se esperan para la sesión, el mensaje que quiere dejar en claro el Senado es que es ese cuerpo y ningún otro el que tiene la potestad para definir quién puede acceder tanto a la Corte Suprema como a otros puestos relevantes desde lo institucional.
Además, con esa argumentación el puntano le recuerda al Ejecutivo que, si el jueves se rechaza a García Mansilla, no debería permanecer en el cargo hasta fin de año como pretenden en el entorno presidencial, sino que debe abandonar su lugar para que el puesto vuelva a quedar vacante.
Para la dirigencia parlamentaria, aún quienes integran el oficialismo, la posibilidad de designar a un juez "en comisión", quedaría automáticamente desactivada con el rechazo por parte de la Cámara alta, algo que podría suceder este jueves.
El escenario es complejo para los dos postulantes: en el caso de Ariel Lijo, si el Senado lo rechaza, volverá a ser juez federal, donde no pudo resolver el pedido de licencia por la negativa de la propia Corte Suprema, con el voto en contra de García Mansilla.
Para este último, un eventual "no" del Senado abriría un abanico de complicaciones: en primer lugar, la decisión sobre si seguir o no en comisión hasta fin de año, pero con el condimento de la posible judicialización de cualquiera de sus decisiones ante la consideración de que no tienen validez. En el medio de todo, un fuerte conflicto entre poderes que en el Senado prefieren esquivar. El juez federal Ariel Lijo en su paso por la Comisión de Acuerdos en 2024.
Cómo viene la previa
A contramano del proceso para designar cargos judiciales, que requiere de los dos tercios de los presentes para concretar el nombramiento, en el Senado se está buscando garantizar el tercio más uno de los votos para dejar fuera de carrera a los dos juristas. Según dijeron fuentes parlamentarias a El Cronista, "están haciendo fila para sacarlos a los dos", con lo que no hay mayores expectativas de que pueda torcerse el resultado.
Con la conformación del bloque Convicción Federal, que encabeza Fernando Salino, Unión por la Patria perdió la homogeneidad que tenía con 34 integrantes y si bien pueden coincidir en algunas decisiones ya no juegan en tándem. En principio el desafío para el interbloque de José Mayans sería alcanzar el quórum de 37, con la ayuda de Martín Lousteau y Guadalupe Tagliaferri, tal vez Francisco Paoltroni o algún radical como Pablo Blanco que también se sume a la movida. José Mayans, jefe del mayoritario interbloque de Unión por la Patria
Si ese piso se alcanza, el kirchnerismo ya quedaría cerca de los 25 votos negativos necesarios para bajar a los dos postulantes, aunque los números no serán iguales para ambos. La figura de Lijo sigue generando respeto entre los legisladores sobre todo por su fuerte influencia en los tribunales de Comodoro Py, así que no extrañará ver ausentes en una sesión de alto voltaje.
Dentro del grupo de los que no terminan de mostrar sus cartas son los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia, quienes ya se han mostrado dispuestos a colaborar con el oficialismo, pero al mismo tiempo dejando en claro sus requerimientos.
Es aquí que se especula con que ellos podrían colaborar en la estrategia del oficialismo de intentar, al menos, complicar el quórum, aunque es una representación minoritaria como para poder pensar en esa alternativa.