Construcción: Sector clave para impulsar la economía en tiempos inciertos

En un escenario de desaceleración económica global y el alza de costos, pocos sectores tienen el potencial de contrarrestar los efectos, como la construcción, señala Raúl Asís.

Abr 5, 2025 - 21:01
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Construcción: Sector clave para impulsar la economía en tiempos inciertos

La industria de la construcción ha sido históricamente uno de los motores más sólidos del crecimiento económico. Su capacidad para generar empleo, dinamizar mercados y atraer inversiones la convierte en un pilar fundamental del desarrollo. Sin embargo, en el contexto actual, marcado por la incertidumbre financiera, la inflación persistente y la volatilidad en las políticas públicas, este sector enfrenta el reto de elevar urgentemente su productividad y rentabilidad.

En México persiste además un distanciamiento, que se ha ido acortando con demasiada lentitud, entre el sector público y las empresas formales de la industria, que se manifiesta en la continuidad de la estrategia errónea de otorgar la responsabilidad de realizar obras civiles a las fuerzas armadas bajo el falso argumento de que ellos construyen mejor, más rápido y más barato, lo cual ha quedado demostrado que es falso.

La desaceleración económica global, el endurecimiento de las condiciones crediticias y el alza en los costos de insumos y mano de obra amenazan con frenar el crecimiento. En este escenario, pocos sectores tienen el potencial de contrarrestar estos efectos como la construcción. Su carácter transversal la convierte en un multiplicador económico por excelencia: por cada peso invertido en infraestructura y edificación, se genera un impacto positivo en decenas de industrias relacionadas, desde el cemento y el acero hasta la tecnología y los servicios financieros.

Pero para que la construcción siga cumpliendo este rol estratégico, es imprescindible transformar sus niveles de eficiencia. La realidad es que el sector ha sido tradicionalmente rezagado en materia de innovación y digitalización. Aún persisten métodos de trabajo poco optimizados, problemas de sobrecostos y desperdicio de materiales, baja adopción de tecnologías emergentes y una resistencia generalizada al cambio. En un entorno donde cada punto porcentual de margen cuenta, estas deficiencias ya no son sostenibles.

Las empresas constructoras tienen a su alcance múltiples herramientas para revertir esta situación. La digitalización, por ejemplo, es un factor clave. La adopción de metodologías como Building Information Modeling (BIM) permite optimizar el diseño y la ejecución de proyectos, reduciendo tiempos y costos. El uso de inteligencia artificial y análisis de datos puede mejorar la gestión de recursos y prevenir fallas antes de que ocurran. La implementación de tecnologías modulares y prefabricación agiliza los procesos constructivos y minimiza desperdicios.

Además de la tecnología, es urgente trabajar en la profesionalización del sector. La capacitación continua de la fuerza laboral, la implementación de mejores prácticas en gestión de proyectos y la modernización de la maquinaria y equipos de construcción son elementos esenciales para elevar la productividad.

Por otro lado, el sector debe fortalecer su resiliencia frente a políticas inciertas. Esto implica diversificar fuentes de financiamiento, explorar modelos de inversión público-privada y apostar por desarrollos sustentables que no solo sean rentables, sino que también se alineen con las nuevas regulaciones ambientales y expectativas del mercado.

El potencial de la construcción para liderar la recuperación económica es innegable. Pero para que esto suceda, la industria debe acelerar su transformación y adaptarse a la nueva realidad. La productividad y rentabilidad no son opcionales; son las condiciones mínimas para que el sector siga siendo un refugio seguro para la inversión y un motor de crecimiento sostenible en tiempos turbulentos.