Se implanta un chip y dice sentirse robot: "Cuando alguien me daña lo envío a la papelera de reciclaje"
Rocío Buffolo ha hablado largo y tendido en 'Y ahora Sonsoles' sobre su estilo de vida.

Este lunes, el plató de Y ahora Sonsoles ha vivido uno de los momentos más desconcertantes de la temporada. A través de una videollamada, el programa ha conectado con Rocío Buffolo, una abogada y artista argentina que se presenta al mundo como Rouse y que asegura haberse convertido en un robot tras implantarse un microchip en la médula espinal.
Con un traje metálico, una voz falsamente modulada y movimientos mecánicos, su intervención ha dejado sin palabras a Sonsoles Ónega y al resto del equipo.
La surrealista puesta en escena ha dado lugar a comentarios irónicos por parte de los colaboradores, entre ellos el periodista Antonio Naranjo. "¿Qué es, Micky Mousse?", ha preguntado en alusión a su peculiar tono de voz, agudo y casi caricaturesco.
Durante la charla, la invitada ha explicado el origen de su transformación. "Me implanté un chip en una médula espinal porque de pequeña sufría mucho bullying. ¿Tú has sufrido bullying? Según mi inteligencia artificial, tres de cada cuatro niños sufren bullying", ha afirmado.
Ónega, intrigada, le ha preguntado cómo le ayuda esa transformación a combatir el acoso. "Cuando alguien quiere hacerme daño lo envío a la papelera de reciclaje y quien me hace feliz va a mi lista de favoritos", ha respondido la entrevistada.
Además, la invitada ha asegurado que su alimentación ha cambiado: "También me alimento de notas musicales. Me gusta mucho nutrirme cuando escucho acordes". Asimismo, ha revelado otros detalles de su día a día: "Me enchufo a la pared y también tengo una batería por si llega a cortarse la luz".
Acto seguido, ha mostrado con orgullo a su perro, un juguete robotizado que, según ella, forma parte de su entorno afectivo. "Tengo amigos robots y tengo a mi perro. Es muy hermoso, miren", ha dicho mientras enseñaba al can mecánico ante la cámara. A continuación, ha explicado su propósito: "Vengo a ayudar a la sociedad para ayudar a los niños que sufren bullying y que puedan tener inteligencia emocional y puedan ser robots más fuertes".
No todos los presentes han acogido con buen ánimo sus palabras. Naranjo ha expresado su indignación abiertamente: "Esto me parece de coña. Yo te acepto el vacile, pero ya jugar con eso... No creo que sea un buen mensaje". A pesar del escepticismo, Rouse ha insistido en que su conversión en robot ha sido una vía para fortalecer su autoestima: "Me fui haciendo como una especie de caparazón y ser robot es hermoso porque ahora tengo inteligencia emocional".
Incluso ha compartido detalles sobre su vida sentimental: su novio es otro 'robot' con quien, según ha apuntado, mantiene relaciones sexuales "mediante conexiones USB". Al final de la intervención, ha concluido: "Ahora soy una mujer feliz".