Así se hacen los huevos atados, un plato desconocido pero muy tradicional del pueblo cordobés de Alcaracejos
Al norte de Córdoba, en la Comarca de los Pedroches, se encuentra Alcaracejos, un bonito pueblo de casas blancas fundado en la Baja Edad Media pero cuya historia se remonta a siglos atrás con los primeros pobladores que ya en Neolítico se fijaron en esta fértil tierra. Municipio tranquilo y que puede pasar desapercibido al turismo que abarrota más otros enclaves andaluces, Alcaracejos tiene, sin embargo, muchos encantos para sorprender al visitante, y su gastronomía tradicional es sin duda uno de ellos. La cocina local del pueblo, sin dejar de evolucionar y adaptarse, se mantiene fiel a la tradición heredada, conservándose muchas recetas y preparaciones de antaño tanto en los hogares como en bares, restaurantes, tabernas y en las fiestas populares, de las cuales se celebran varias a lo largo de todo el año. La matanza del cerdo marca uno de los grandes momentos del calendario, así como la Semana Santa y las fiestas patronales, pero si hay un plato típico que se hace todo el año son los huevos atados, especialidad única de Alcaracejos que merece ser conocida más allá de sus fronteras. El cocinero Bosco Benítez, presentador del programa Tierra de sabores, visitó el pueblo hace unas semanas para conocer muchas de sus tradiciones y especialidades culinarias, destacando las golosas hojuelas, los productos de matanza, las migas y los famosos huevos. La cocina de Alcaracejos es pura esencia andaluza, compartiendo muchos ingredientes y elaboraciones con el recetario tanto de la provincia como del resto de la comunidad, pero tiene sus particularidades únicas. Y es que precisamente los huevos atados son casi un secreto bien guardado del pueblo, aunque a sus habitantes les parezca algo de lo más cotidiano. Lo comenta Paco Escribano, vecino amante de la cocina tradicional que enseña a Benítez a elaborar la receta desde la improvisada cocina en el Museo de la matanza, lugar de visita obligada. "Aquí no la consideramos como muy original", dice en el programa, "pero la verdad es que te pones a buscar un poco y es verdad que no está muy vista ni es muy conocida". Y por el aspecto tan suculento que tiene una vez preparado, hay que ponerle remedio a eso. Los huevos atados de Alcaracejos Nuestra gastronomía está llena de recetas tradicionales con el huevo de gallina como gran protagonista. No es de extrañar, pues antaño casi todo el mundo disponía de un corral o gallinero con al menos unas cuantas aves ponedoras que garantizaban una fuente proteica todo el año, muy valiosas cuando la carne o el pescado escaseaban. Hoy casi nos suenan a cocina viejuna, pero los huevos rellenos y variantes como los huevos en salsa de almendras, o los también populares huevos rellenos en salsa verde, nos siguen encantando. @tierradesaborescs Escribano menciona que debía ser una receta originalmente de aprovechamiento también ligada a la Cuaresma y Semana Santa, por contar con bacalao, y para dar salida a la acumulación de huevos que en ocasiones se producían en las casas. Porque vamos a necesitar más de media docena. Para esta receta de huevos atados se necesita 1/2 kg de bacalao fresco o desalado, limpio de espinas, 7 huevos -y más para rebozar-, 1 diente de ajo, perejil fresco, unas hebras de azafrán, pan rallado para rebozar, caldo de pescado, aceite de oliva y sal. En otras versiones del plato se prepara el caldo partiendo de un sofrito de cebolla, tomate, pimiento y ajo con laurel y azafrán, en caso de no disponer de fumet. Los huevos hay que cocerlos bien, con la yema bien hecha, terrosa, y el bacalao se pica finito, retirando la piel. Se machaca el pescado con azafrán, perejil y ajo a mortero, añadiendo las yemas de la mitad de los huevos ya cocidos, que se deben pelar y cortar por la mitad longitudinal. Además se echa alguna yema de huevo cruda para ligar y obtener una masa húmeda pero maleable. En Directo al Paladar Este bonito pueblo de Córdoba es uno en los que mejor se come de toda Andalucía, pero casi nadie lo conoce Con esta masa se rellena cada media clara, dándole forma de huevo, y se rebozan antes de freír. La versión de Escribano solo usa huevo batido y pan rallado, pero también hay casas en las que se usa harina. Tras la primera fritura, aplica un segundo rebozado solo de huevo para freírlos ligeramente una segunda vez. Finalmente, se les da una cocción suave con el caldo de pescado, engordado con el resto de yemas picadas, y se sirven con él. Una verdadera delicia que a Bosco deja maravillado por la combinación de sabores y texturas. Imágenes | Tierra de sabores Canal Sur En DAP | En la playa lo temes, en Córdoba lo fríen y lo pides: el pescado venenoso andaluz convertido en plato típico cordobés En DAP | Cocina andaluza - La noticia Así se hacen los huevos atados, un plato desconocido pero muy tradicional de

Al norte de Córdoba, en la Comarca de los Pedroches, se encuentra Alcaracejos, un bonito pueblo de casas blancas fundado en la Baja Edad Media pero cuya historia se remonta a siglos atrás con los primeros pobladores que ya en Neolítico se fijaron en esta fértil tierra. Municipio tranquilo y que puede pasar desapercibido al turismo que abarrota más otros enclaves andaluces, Alcaracejos tiene, sin embargo, muchos encantos para sorprender al visitante, y su gastronomía tradicional es sin duda uno de ellos.
La cocina local del pueblo, sin dejar de evolucionar y adaptarse, se mantiene fiel a la tradición heredada, conservándose muchas recetas y preparaciones de antaño tanto en los hogares como en bares, restaurantes, tabernas y en las fiestas populares, de las cuales se celebran varias a lo largo de todo el año. La matanza del cerdo marca uno de los grandes momentos del calendario, así como la Semana Santa y las fiestas patronales, pero si hay un plato típico que se hace todo el año son los huevos atados, especialidad única de Alcaracejos que merece ser conocida más allá de sus fronteras.
El cocinero Bosco Benítez, presentador del programa Tierra de sabores, visitó el pueblo hace unas semanas para conocer muchas de sus tradiciones y especialidades culinarias, destacando las golosas hojuelas, los productos de matanza, las migas y los famosos huevos. La cocina de Alcaracejos es pura esencia andaluza, compartiendo muchos ingredientes y elaboraciones con el recetario tanto de la provincia como del resto de la comunidad, pero tiene sus particularidades únicas. Y es que precisamente los huevos atados son casi un secreto bien guardado del pueblo, aunque a sus habitantes les parezca algo de lo más cotidiano.
Lo comenta Paco Escribano, vecino amante de la cocina tradicional que enseña a Benítez a elaborar la receta desde la improvisada cocina en el Museo de la matanza, lugar de visita obligada. "Aquí no la consideramos como muy original", dice en el programa, "pero la verdad es que te pones a buscar un poco y es verdad que no está muy vista ni es muy conocida". Y por el aspecto tan suculento que tiene una vez preparado, hay que ponerle remedio a eso.
Los huevos atados de Alcaracejos
Nuestra gastronomía está llena de recetas tradicionales con el huevo de gallina como gran protagonista. No es de extrañar, pues antaño casi todo el mundo disponía de un corral o gallinero con al menos unas cuantas aves ponedoras que garantizaban una fuente proteica todo el año, muy valiosas cuando la carne o el pescado escaseaban. Hoy casi nos suenan a cocina viejuna, pero los huevos rellenos y variantes como los huevos en salsa de almendras, o los también populares huevos rellenos en salsa verde, nos siguen encantando.
Escribano menciona que debía ser una receta originalmente de aprovechamiento también ligada a la Cuaresma y Semana Santa, por contar con bacalao, y para dar salida a la acumulación de huevos que en ocasiones se producían en las casas. Porque vamos a necesitar más de media docena.
Para esta receta de huevos atados se necesita 1/2 kg de bacalao fresco o desalado, limpio de espinas, 7 huevos -y más para rebozar-, 1 diente de ajo, perejil fresco, unas hebras de azafrán, pan rallado para rebozar, caldo de pescado, aceite de oliva y sal. En otras versiones del plato se prepara el caldo partiendo de un sofrito de cebolla, tomate, pimiento y ajo con laurel y azafrán, en caso de no disponer de fumet.
Los huevos hay que cocerlos bien, con la yema bien hecha, terrosa, y el bacalao se pica finito, retirando la piel. Se machaca el pescado con azafrán, perejil y ajo a mortero, añadiendo las yemas de la mitad de los huevos ya cocidos, que se deben pelar y cortar por la mitad longitudinal. Además se echa alguna yema de huevo cruda para ligar y obtener una masa húmeda pero maleable.
Con esta masa se rellena cada media clara, dándole forma de huevo, y se rebozan antes de freír. La versión de Escribano solo usa huevo batido y pan rallado, pero también hay casas en las que se usa harina. Tras la primera fritura, aplica un segundo rebozado solo de huevo para freírlos ligeramente una segunda vez. Finalmente, se les da una cocción suave con el caldo de pescado, engordado con el resto de yemas picadas, y se sirven con él. Una verdadera delicia que a Bosco deja maravillado por la combinación de sabores y texturas.
Imágenes | Tierra de sabores Canal Sur
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Directo al Paladar
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Liliana Fuchs
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