La historia real tras la policía de 'La infiltrada', mejor película en los Goya. Pidió un Ford Fiesta blanco por ayudar a acabar con ETA
El pasado sábado, por primera vez en la historia de los Goya dos películas se llevaron el gran premio ex aequo. De hecho, no poca gente aprendió lo que significaba la expresión en ese momento mientras los equipos de 'El 47' y 'La infiltrada' subían a recoger sus galardones. Mucho se ha hablado estos días de los discursos, pero no tanto de las películas en sí mismas. Y, aunque 'El 47' clama ser una historia real (que calla cosas importantes, como la pertenencia de Manolo Vital al PCE), 'La infiltrada' avisa desde su inicio que tiene tintes de ficción. Pero... ¿lo es del todo? Vamos a verlo. Sola ante el peligro La historia real se parece mucho a lo que muestra 'La Infiltrada', protagonizada por Carolina Yuste y Luis Tosar. Porque sí, esa policía llamada Arancha existió, pero no se llamaba así. Ella era Elena Tejada, que a los 22 años fue reclutada en Ávila por Fernando Sainz Merino, "El Inhumano", junto a otras cuatro compañeras (según el comisario, las mujeres son psicológicamente más resistentes en caso de situaciones de estrés) para acometer una misión imposible a inicios de los 90: infiltrarse en ETA. Tejada no solo aceptó, sino que hizo todo lo posible para proteger sus huellas en caso de que desde la banda terrorista buscaran sus antecedentes. Primero cortó relación con su vida anterior y todos los que estaban en ella, y entró en el Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño. Después se fue a buscar trabajo a San Sebastián, donde poco a poco fue abriéndose camino en el entorno abertzale, ya fuera cuidando a los hijos de los amigos que iba haciendo allí o como camarera en una herriko taberna. Y un día, por fin, lo consiguió: ETA la eligió directamente, señalando un día y una hora a la que debía estar en La Concha para encontrarse con el terrorista Kepa Etxebarria. Tras varias intentonas fallidas, por fin acudió. Kepa nunca llegó a asesinar a nadie (aunque lo intentó, como bien se cuenta en la película), pero formaba parte del Comando Donosti, y Elena no dudó un momento en ir a su encuentro. En Espinof El cine español goza de muy buena salud, pero creo que la gala de los Goya es su enfermedad crónica Eso sí, con cierto cuidado: la policía, al mando de "El Inhumano", montó un equipo de doce personas ("Los Doce Apóstoles", a los que ella no conocía de nada) para protegerla cerca de la casa en la que vivía junto a Kepa y, después, Polo Escobés, alias "Lur", que había participado en cuatro atentados que terminaron en tres asesinatos. Y hasta la llegada de Polo, la cosa no iba tan mal. Sin embargo, este etarra era, básicamente, un psicópata que insistía en querer tener sexo con Elena: el único motivo por el que no lo hizo fue porque Kepa se lo prohibió e impidió en varias ocasiones. Elena contra ETA Como muestra la película dirigida por Arantxa Echevarría, la policía infiltrada y "El Inhumano" se juntaban cada poco tiempo en las salas de espera de los hospitales de San Sebastián para informar de lo que estaba ocurriendo. La tregua anunciada por ETA era realmente una trampa, y el Comando Donosti se estaba rearmando, preparado para asesinar a un juez, varios militares y un dirigente del Partido Popular. Gracias a la información que dio la infiltrada (tan metida en su papel que varios miembros de los GEO querían vengarse de ella al terminar la operación), consiguieron detener a Kepa y Polo el 22 de diciembre de 1996, poniendo fin a ocho años de duro trabajo, tal como refleja el thriller ganador del Goya. Lo que vino después también daría para otra película. En primer lugar, la policía recibió la Cruz del Distintivo Blanco, pero evitó cualquier otro premio por parte del estado porque mantenía que solo estaba cumpliendo con su deber; ante la insistencia, decidió pedir un Ford Fiesta blanco, tal y como informa El Mundo. Quizá debió haber insistido más, porque su vida se convirtió en una pesadilla. 'Ardi Beltza', una publicación íntimamente ligada al entorno terrorista, localizó a su familia en Logroño, y ella, que acabó en la Seguridad de la Embajada de Andorra, también tuvo una mirilla sobre su cabeza. En Espinof Los Goya 2025 se apuntan un éxito de audiencia, pero también un dramático dato de espectadores con una gala que tuvo pifias importantes De hecho, las herriko tabernas se llenaron de imágenes suyas bajo el epígrafe "Se busca traidora". Obviamente, se marchó de Andorra y, con el tiempo, las aguas se calmaron del todo. Tanto es así que, aunque está en territorio desconocido, se sabe que ha seguido trabajando en embajadas e incluso pudo formar una familia. Con suerte, vivirá feliz. La historia real es terrorífica, pero, con todo, me gustaría dejar claro, sobre todo de cara a posibles comentarios, que esta historia forma parte del pasado ya lejano del País Vasco, que ya por aquel entonces mostr

El pasado sábado, por primera vez en la historia de los Goya dos películas se llevaron el gran premio ex aequo. De hecho, no poca gente aprendió lo que significaba la expresión en ese momento mientras los equipos de 'El 47' y 'La infiltrada' subían a recoger sus galardones. Mucho se ha hablado estos días de los discursos, pero no tanto de las películas en sí mismas. Y, aunque 'El 47' clama ser una historia real (que calla cosas importantes, como la pertenencia de Manolo Vital al PCE), 'La infiltrada' avisa desde su inicio que tiene tintes de ficción. Pero... ¿lo es del todo? Vamos a verlo.
Sola ante el peligro
La historia real se parece mucho a lo que muestra 'La Infiltrada', protagonizada por Carolina Yuste y Luis Tosar. Porque sí, esa policía llamada Arancha existió, pero no se llamaba así. Ella era Elena Tejada, que a los 22 años fue reclutada en Ávila por Fernando Sainz Merino, "El Inhumano", junto a otras cuatro compañeras (según el comisario, las mujeres son psicológicamente más resistentes en caso de situaciones de estrés) para acometer una misión imposible a inicios de los 90: infiltrarse en ETA. Tejada no solo aceptó, sino que hizo todo lo posible para proteger sus huellas en caso de que desde la banda terrorista buscaran sus antecedentes.
Primero cortó relación con su vida anterior y todos los que estaban en ella, y entró en el Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño. Después se fue a buscar trabajo a San Sebastián, donde poco a poco fue abriéndose camino en el entorno abertzale, ya fuera cuidando a los hijos de los amigos que iba haciendo allí o como camarera en una herriko taberna.
Y un día, por fin, lo consiguió: ETA la eligió directamente, señalando un día y una hora a la que debía estar en La Concha para encontrarse con el terrorista Kepa Etxebarria. Tras varias intentonas fallidas, por fin acudió. Kepa nunca llegó a asesinar a nadie (aunque lo intentó, como bien se cuenta en la película), pero formaba parte del Comando Donosti, y Elena no dudó un momento en ir a su encuentro.
Eso sí, con cierto cuidado: la policía, al mando de "El Inhumano", montó un equipo de doce personas ("Los Doce Apóstoles", a los que ella no conocía de nada) para protegerla cerca de la casa en la que vivía junto a Kepa y, después, Polo Escobés, alias "Lur", que había participado en cuatro atentados que terminaron en tres asesinatos.
Y hasta la llegada de Polo, la cosa no iba tan mal. Sin embargo, este etarra era, básicamente, un psicópata que insistía en querer tener sexo con Elena: el único motivo por el que no lo hizo fue porque Kepa se lo prohibió e impidió en varias ocasiones.
Elena contra ETA
Como muestra la película dirigida por Arantxa Echevarría, la policía infiltrada y "El Inhumano" se juntaban cada poco tiempo en las salas de espera de los hospitales de San Sebastián para informar de lo que estaba ocurriendo. La tregua anunciada por ETA era realmente una trampa, y el Comando Donosti se estaba rearmando, preparado para asesinar a un juez, varios militares y un dirigente del Partido Popular.

Gracias a la información que dio la infiltrada (tan metida en su papel que varios miembros de los GEO querían vengarse de ella al terminar la operación), consiguieron detener a Kepa y Polo el 22 de diciembre de 1996, poniendo fin a ocho años de duro trabajo, tal como refleja el thriller ganador del Goya.
Lo que vino después también daría para otra película. En primer lugar, la policía recibió la Cruz del Distintivo Blanco, pero evitó cualquier otro premio por parte del estado porque mantenía que solo estaba cumpliendo con su deber; ante la insistencia, decidió pedir un Ford Fiesta blanco, tal y como informa El Mundo. Quizá debió haber insistido más, porque su vida se convirtió en una pesadilla. 'Ardi Beltza', una publicación íntimamente ligada al entorno terrorista, localizó a su familia en Logroño, y ella, que acabó en la Seguridad de la Embajada de Andorra, también tuvo una mirilla sobre su cabeza.
De hecho, las herriko tabernas se llenaron de imágenes suyas bajo el epígrafe "Se busca traidora". Obviamente, se marchó de Andorra y, con el tiempo, las aguas se calmaron del todo. Tanto es así que, aunque está en territorio desconocido, se sabe que ha seguido trabajando en embajadas e incluso pudo formar una familia. Con suerte, vivirá feliz.
La historia real es terrorífica, pero, con todo, me gustaría dejar claro, sobre todo de cara a posibles comentarios, que esta historia forma parte del pasado ya lejano del País Vasco, que ya por aquel entonces mostraba un rechazo abrumador y mayoritario a ETA. Caer en el odio a todo un pueblo por las acciones de unos pocos desalmados es algo que ya sufrimos en los 80 y los 90, y no debería seguir repitiéndose 25 años después. Y ojalá todo el mundo lo tuviera igual de claro.
En Espinof | El extrañísimo primer Goya tenía un complejo mecanismo interior... que quitaron solo tres años después
En Espinof | Dónde ver las películas ganadoras de los Goya 2025 que están en streaming
-
La noticia
La historia real tras la policía de 'La infiltrada', mejor película en los Goya. Pidió un Ford Fiesta blanco por ayudar a acabar con ETA
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Randy Meeks
.