La cuchara de Endrick que aprendió de Raúl: «Tienes que mirar mis vídeos»
A la media hora de la primera mitad, con 0-1 en contra y el Bernabéu enfadado por el mal partido de su equipo, apareció la conexión Vinicius-Endrick para igualar el partido y calmar el cabreo del estadio blanco. Una asistencia genial del '7' con el exterior y una definición del '16' con aroma a '7', pero a '7' mítico, de Raúl González Blanco : «Cuando estaba entrenando en el Castilla, con Raúl, yo intentaba las picadas y fallaba. Y él me decía: '¡Eh! tienes que mirar mis vídeos, que yo la picaba muy bien». Y así fue. La definición de Endrick en el 1-1 contra la Real fue contra natura. Si algo caracteriza al delantero brasileño es su potencia y violencia a la hora de golpear la pelota cuando ve el mínimo resquicio en la defensa y el portero rival. Endrick es, ante todo, un rematador con la portería entre ceja y ceja y le da igual reventar el balón desde el área pequeña que hacerlo a treinta metros de la portería. Normalmente, le sale bien, pero el abanico de recursos del brasileño ha aumentado gracias a la ayuda de Raúl. Hay algunos momentos de la temporada, sobre todo durante los parones de selecciones, en los que los pocos jugadores que no van convocados con los internacionales acaban entrenándose junto al Castilla, y ha sido ahí cuando el entrenador del filial y leyenda del madridismo le ha dado ese valioso consejo a Endrick. Sus problemas a la hora de intentar superar al portero con una picadita cuando se encontraba mano a mano tenía solución en YouTube. Solo hacía falta escribir las palabras Raúl y cuchara, y ver los muchos goles que han inspirado a Endrick . Como el que hizo el '7' en el Camp Nou el 13 de octubre de 1999, en un partido de Liga que acabó 2-2. Una de las muchas definiciones que patentó Raúl con esa picadita que tantas alegrías le dio a su carrera y al Madrid. Justo lo que hizo ayer Endrick, en el que fue su quinto gol en la Copa: «Cuando Vinicius me mete el balón pensaba que el portero iba a salir ya tenía en la cabeza que iba a tirar fuerte, pero al levantar la cabeza y mirar al portero sabía que iba a ir al suelo. La única opción era la picada y ha salido bien», explicó el brasileño. Un tanto con el que alcanza a Julián Álvarez, ambos pichichis de la competición, aunque en el caso del brasileño con un ratio goles/minutos mucho más llamativo que el del argentino. Entre todas las competiciones, Endrick suma 7 goles en 562 minutos, un tanto cada 80 minutos. En Copa, son 5 dianas en 351 minutos, una cada 70 minutos. Números brillantes para lo poco que juega, un tema que no solo no le preocupa, sino que asume con naturalidad: «¿Si merezco jugar más? No sé... Hay que preguntárselo a Carletto. Aquí juegan los cuatro mejores del mundo: Bellingham Rodrygo, Kylian y Vini. Yo no soy nadie y lo que tengo que hacer es trabajar». Una humildad que le ha hecho ganarse al Santiago Bernabéu . Anoche se llevó su primera gran ovación como madridista. Ancelotti decidió cambiarlo en el 66 y fue ahí cuando una buena parte del estadio se puso en pie, le aplaudió a rabiar y coreó su nombre mientras Endrick se marchaba con paso lento devolviendo los aplausos y llevándose la mano derecha al corazón: «La verdad que no me lo esperaba. Ha sido un momento muy bonito». Como su cuchara ante Remiro, germinada en los vídeos de YouTube de Raúl.
A la media hora de la primera mitad, con 0-1 en contra y el Bernabéu enfadado por el mal partido de su equipo, apareció la conexión Vinicius-Endrick para igualar el partido y calmar el cabreo del estadio blanco. Una asistencia genial del '7' con el exterior y una definición del '16' con aroma a '7', pero a '7' mítico, de Raúl González Blanco : «Cuando estaba entrenando en el Castilla, con Raúl, yo intentaba las picadas y fallaba. Y él me decía: '¡Eh! tienes que mirar mis vídeos, que yo la picaba muy bien». Y así fue. La definición de Endrick en el 1-1 contra la Real fue contra natura. Si algo caracteriza al delantero brasileño es su potencia y violencia a la hora de golpear la pelota cuando ve el mínimo resquicio en la defensa y el portero rival. Endrick es, ante todo, un rematador con la portería entre ceja y ceja y le da igual reventar el balón desde el área pequeña que hacerlo a treinta metros de la portería. Normalmente, le sale bien, pero el abanico de recursos del brasileño ha aumentado gracias a la ayuda de Raúl. Hay algunos momentos de la temporada, sobre todo durante los parones de selecciones, en los que los pocos jugadores que no van convocados con los internacionales acaban entrenándose junto al Castilla, y ha sido ahí cuando el entrenador del filial y leyenda del madridismo le ha dado ese valioso consejo a Endrick. Sus problemas a la hora de intentar superar al portero con una picadita cuando se encontraba mano a mano tenía solución en YouTube. Solo hacía falta escribir las palabras Raúl y cuchara, y ver los muchos goles que han inspirado a Endrick . Como el que hizo el '7' en el Camp Nou el 13 de octubre de 1999, en un partido de Liga que acabó 2-2. Una de las muchas definiciones que patentó Raúl con esa picadita que tantas alegrías le dio a su carrera y al Madrid. Justo lo que hizo ayer Endrick, en el que fue su quinto gol en la Copa: «Cuando Vinicius me mete el balón pensaba que el portero iba a salir ya tenía en la cabeza que iba a tirar fuerte, pero al levantar la cabeza y mirar al portero sabía que iba a ir al suelo. La única opción era la picada y ha salido bien», explicó el brasileño. Un tanto con el que alcanza a Julián Álvarez, ambos pichichis de la competición, aunque en el caso del brasileño con un ratio goles/minutos mucho más llamativo que el del argentino. Entre todas las competiciones, Endrick suma 7 goles en 562 minutos, un tanto cada 80 minutos. En Copa, son 5 dianas en 351 minutos, una cada 70 minutos. Números brillantes para lo poco que juega, un tema que no solo no le preocupa, sino que asume con naturalidad: «¿Si merezco jugar más? No sé... Hay que preguntárselo a Carletto. Aquí juegan los cuatro mejores del mundo: Bellingham Rodrygo, Kylian y Vini. Yo no soy nadie y lo que tengo que hacer es trabajar». Una humildad que le ha hecho ganarse al Santiago Bernabéu . Anoche se llevó su primera gran ovación como madridista. Ancelotti decidió cambiarlo en el 66 y fue ahí cuando una buena parte del estadio se puso en pie, le aplaudió a rabiar y coreó su nombre mientras Endrick se marchaba con paso lento devolviendo los aplausos y llevándose la mano derecha al corazón: «La verdad que no me lo esperaba. Ha sido un momento muy bonito». Como su cuchara ante Remiro, germinada en los vídeos de YouTube de Raúl.
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