Javier Cercas narra su viaje con el papa Francisco a Mongolia: "He vuelto más anticlerical"
El escritor y académico de la lengua ha publicado 'El loco de Dios en el fin del mundo', un viaje con Francisco

Javier Cercas se encontró con la mayor sorpresa de su vida como escritor cuando participaba hace un par de años en el Salón del Libro de Turín (Italia) y alguien del Vaticano le esperaba para hablar con él sobre un encargo nunca visto antes: viajar con el papa Francisco a Mongolia, un país budista donde llegan a 1.500 los católicos, y escribir un libro.
Ningún escritor en su sano juicio habría rechazado esta propuesta. Me he sentido un privilegiado
Cercas, extrañado, respondió a la cuestión que él era "un tipo peligroso". Considerado a sí mismo como ateo y anticlerical, realmente lo que no preguntó es por qué pensaron en él la primera vez que esto sucedía en el mundo editorial. Simplemente aceptó: "Ningún escritor en su sano juicio habría rechazado esta propuesta. Me he sentido un privilegiado, a nadie le ofrecieron esta oportunidad", ha expresado Cercas en la presentación de este monumental trabajo titulado "El loco en Dios en el fin del mundo" (Random House) que sale a la venta este martes 1 de abril.
"Soy católico, cristiano como lo somos todo. Venimos de esa gran revolución cristiana, pero al mismo tiempo soy ateo", ha comentado Cercas en su encuentro con periodistas en el Instituto Cervantes de Madrid.
En este sorprendente y ambicioso título, el autor de novelas como Soldados de Salamina, El impostor, Las leyes de la frontera o Anatomía de un instante, quiere dejar claro que pese a la palpable presencia de la realidad y sus contrastadas experiencias, su libro es una novela. "Es un libro mestizo, híbrido, que es crónica, ensayo, de viajes, biografía, autobiografía...".
"Yo lo llamo novela, primero porque soy novelista, no lo trabajo como un articulista ni como un ensayista. A esta mezcla de géneros solo sé ponerle un nombre: novela, así lo creó Cervantes. Un banquete con muchos platos y que es capaz de trascenderlos", subraya firme en su declaración de intenciones.
La premisa de la que parte para esta novela el escritor nacido en Ibahernando (Cáceres) en 1962 y emigrado a Girona, es la pregunta que su madre se hizo cuando murió su padre: si volvería a verlo en algún momento posterior, si la resurrección de la carne y la vida eterna eran ciertas. "Mi madre, al morir su marido, dijo 'yo entiendo que se haya muerto, no que no vaya a volver a verlo'. No hay rebelión mayor que la de la muerte, hay que estar loco para creer esto".
Este libro es también una biografía poliédrica del papa
El libro, cuya portada reproduce una imagen que vivió Cercas, la ascensión de Francisco en la escalinata que preside la estatua gigantesca del Gengis Khan, finalmente sí responde a esta pregunta, en palabra santa del propio Francisco, porque esa fue una de las condiciones que Cercas planteó para aceptar este viaje cuajado de interrogantes: poder hablar con el pontífice.
"Este libro es también es una biografía poliédrica del papa. Yo pude hablar con mucha gente, desde los ministros del Vaticano, a cardenales, intelectuales, amigos íntimos, la mujer más poderosa de la iglesia, vaticanistas, misioneros en Mongolia... Y en el centro de estas conversaciones siempre estaba Francisco".
Todas las novelas que me importan son policiales porque hay un enigma. En este caso, el enigma es colosal
Cercas va más allá en su concepto editorial y es que plantea este libro como una obra... policial. "Todas las novelas que a mí me importan son policiales, o pueden leerse así, en todas hay un enigma y alguien que intenta descifrarlo". El narrador es categórico: "En este caso, ese enigma es más evidente que nunca. Nos enfrentamos a un enigma colosal. Yo pensé en mi madre, que era profundamente católica. Comparada con la del papa, este es más dubitativo que mi madre", ironiza.
Frente al 'loco de Dios', como define a Jorge Bergoglio elegido por el cónclave del Vaticano en 2013, está el 'loco sin Dios', que es el escritor que se convierte en su contrario, en su observador, en su interlocutor. "Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando a Mongolia con el antiguo vicario de Cristo en la Tierra. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo", arranca el libro.
Javier Cercas dice que cuando se sienta a escribir trata de "ser sensato, aunque soy un loco reprimido. Este es un libro loco y obsesivo, como soy yo. Este es el libro más loco que he escrito porque está protagonizado por un loco, hay montones de locos por ahí; para creer en lo que cree en un cristiano, hay que estar un poco loco. Para hacer lo que hacen los misioneros hay que estar un poco zumbado. La fe es una especie de superpoder".
"Hay un elogio de la locura, de la que lleva a la gente a hacer cosas que la cordura invita a no hacer: ir a Mongolia o a África no invita a echar una mano. Es imposible no sentir admiración por esta gente. Jorge quiso ser misionero, pero no puedo por problemas físicos, le falta un trozo de pulmón. Si hay un cristiano ideal para Francisco es el misionero, el que va a partirse la cara por los demás".
"Pensaron en un escritor ateo, porque Bergoglio se ha caracterizado por ir a hablar con los que no son católicos. Algunos católicos piensan que Francisco habla para los no católicos, eso es falso. Pero sí tiene esa vocación de hablar con los que no son como él. Yo pienso igual", clama Cercas.
El clericalismo es el cáncer de la iglesia. Francisco se opone a él
Y justifica al pontífice: "De las varias palabras que se disputan el vocabulario del papa está periferia. Por ejemplo, no ha visitado España, que es un lugar con muchos católicos. En Mongolia parecía por momentos el líder de una pequeña secta. Tiene pasión por las iglesias pequeñas... Cree que en la periferia está el verdadero cristianismo".
Si algo ha sacado en claro Javier Cercas de esta inmersión son los dos mayores problemas de la iglesia: por una parte el clericalismo, al que Francisco se opone. "Este es el cáncer de la iglesia. La idea de que el clero está por encima de los fieles. Francisco está totalmente en contra de eso. Va por delante de ello para guiarlos, por dentro con ellos porque forma parte de ese colectivo y por detrás para cuidarlos. Los abusos sexuales -contra los que Francisco está tratando de luchar- es una forma de poder de ese clero".
Creer en Dios es una necesidad básica de los seres humanos
El segundo es confundir cristianismo como forma de poder: "El cristianismo no puede estar con el poder. Es una catástrofe si lo está". El escritor es rotundo: "Yo tenía todos los prejuicios contra la iglesia, y he vuelto (de ese viaje) más anticlerical, el papa me ha dado la razón, estoy contentísimo. No he recuperado la fe", ironiza.
Opina Cercas que no obstante, "creer en Dios es una necesidad básica de los seres humanos. El ateísmo supremacista, que he practicado toda mi vida, se me ha pasado un poquito. Lo he atenuado", reconoce.
La finalidad del viaje ha sido no solo responder a la duda existencial de su madre es no procurar juzgar, sino entender. "Una de las cosas que he intentado hacer es entenderlo. Es un personaje mucho más complejo de lo que yo creía. Un libro es una aventura por la selva. Mi visión es mucho más compleja porque el personaje es mucho más complejo. Hay muchos Bergoglio. Una cosa es él personalmente y otra su papel de papa. Hay detractores de él, pero también muchos defensores. Ha habido mucha resistencia contra él".
En la dedicatoria, le diré al papa que no lea mi libro. Yo en su caso no lo leería. Mientras no me excomulguen estaré tranquilo
"El papa es un hombre de poder por eso tuvo problemas en Argentina. El loco de Dios es el primer papa jesuita, el primer sudamericano que llega al papado y el primero que se llama Francisco, como Francisco de Asís, quien se llamaba a sí mismo el loco de Dios. Muy conflictivo, ambicioso y con gran energía, dotes de mando potentes que se confundían con el autoritarismo. Es un hombre en lucha y pelea consigo mismo. Muy consciente de sus flaquezas y defectos y ha peleado a muerte contra ellos".
"El libro está lleno de risas e ironía. Es una novela particularmente humorística. No soy capaz de hablar de la iglesia sin contar chistes. Es un libro gamberro. Y me he encontrado con un papa que hace una feroz reivindicación del humor. Para escribir este libro me he limpiado de toda clase de prejuicios. Si alguien lo llama blanquear es su problema", se justifica.
Respecto a la sucesión de Francisco y si cree que leerá su libro, Cercas opina: "No va a ser fácil volver a lo anterior en la iglesia. Los cambios son profundos y no será fácil deshacerlos. Francisco es un hombre de poder". El escritor, que viaja en unos días a Roma le llevará un ejemplar con una dedicatoria: "Le diré que no lo lea. Tiene mucho trabajo y las fuerzas mermadas. No creo que lo lea, yo de él no lo leería. Mientras no me excomulguen, estaré tranquilo".
El libro no está concebido ni como una defensa ni como un ataque a la iglesia, sería un disparate. Es un interrogante, qué ha sido de esta institución en los dos últimos milenios. Y concluye: "En el corazón de mis libros hay siempre una pregunta y mis esfuerzos por contestarla. La respuesta es que no hay respuesta".