Guerra de Malvinas: cuando los británicos analizaron retirar sus selecciones del Mundial de España para no enfrentar a la Argentina

En archivos que llevan el sello “CONFIDENTIAL” o “SECRET”, Margaret Tatcher y su gabinete debatieron la posibilidad de boicotear la Copa del Mundo mientras se desarrollaba la Guerra de Malvinas: “Sería visto como una victoria moral por Argentina”, concluyeron

Abr 3, 2025 - 15:56
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Guerra de Malvinas: cuando los británicos analizaron retirar sus selecciones del Mundial de España para no enfrentar a la Argentina

El 17 de mayo de 1982, cuatro días antes del desembarco británico en San Carlos, que marcó “el principio del fin” de la Guerra de Malvinas, el gabinete de Su Majestad debatía a través de memorándums confidenciales si sus selecciones nacionales debían participar -o no- en la Copa del Mundo próxima a desarrollarse en España. Por primera vez desde 1958, tenían tres equipos clasificados a la instancia final: Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte. Semejante incertidumbre, en cuya discusión participó la primer ministro Margaret Tatcher, estaba fundamentada en un único motivo: un posible enfrentamiento con la Selección Argentina.

El cruce epistolar, desclasificado hace ya algunos años, se conserva en los Archivos Nacionales del Reino Unido, ubicado en la localidad de Kew, en el sudeste de Londres. Pero también se puede visitar online en el sitio de la Fundación Margaret Tatcher.Margaret Tatcher,

El deporte en pie de guerra

El 3 de abril de 1982, horas después de la recuperación de las Islas Malvinas, el futbolista argentino Osvaldo Ardiles, campeón del mundo en 1978, jugó la semifinal de la Copa de Inglaterra con su club, el Tottenham. El otro argentino en el equipo, Ricardo Villa, también campeón del mundo, no jugó ese partido: “No tenía ganas de participar de una fiesta inglesa en un momento tan duro. Decidí mantenerme al margen”, contaría luego.

Los hinchas del Leicester, rival de turno, abuchearon a Ardiles. Y repitieron, como un grito de guerra, “England/ England” cada vez que tocaba la pelota. Los fanáticos del Tottenham, para congraciarse con su ídolo, respondieron cantando “Argentina/ Argentina”. En el segundo tiempo apareció una bandera que decía: “Argentina, pueden quedarse con las Malvinas, nosotros nos quedamos con Ossie (el sobrenombre de Ardiles)”.

Después del partido, Osvaldo Ardiles viajó a la Argentina para entrenar con la selección que dirigía César Luis Menotti. Desde la concentración, en rueda de prensa, declaró: “No puedo jugar en un país que está en guerra contra el mío”. Y no volvió a Inglaterra hasta 1984. El 1 de mayo, día del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, la guerra le dio un golpe más brutal: el avión Dagger que piloteaba su primo, el teniente primero José Leónidas Ardiles, fue impactado y derribado por un misil aire-aire Sidewinder AIM-9, que eran los más modernos que existían en el mundo, lanzado desde un Sea Harrier.José Leónidas Ardiles, piloto derribado durante la Guerra de Malvinas, primo piloto del futbolista Osvaldo Ardiles

La guerra de Malvinas impactó en otros deportes. En tenis, Guillermo Vilas y José Luis Clerc -que estaban entre los cinco mejores del ranking- se negaron a participar en el torneo de Wimbledon. Curiosamente, el 1 de mayo, mientras comenzaban los combates en el Atlántico Sur, las selecciones de Argentina e Inglaterra se enfrentaron en el segundo turno de la jornada inaugural del 25° mundial de hockey sobre patines, en Lisboa. En las horas previas, las dos delegaciones acordaron disputar “un partido limpio, sin hostilidades”, recordaría luego Raúl Martinazzo, el técnico nacional. Los jugadores argentinos, que recibieron la orden de no saludar a sus rivales ni cambiar banderines, ganaron por 8 goles a 0.

“Prohibir la participación argentina”

El encabezado de todos los documentos es: “Sporting Contacts with Argentina”. El primero, en orden cronológico, es la transcripción de una entrevista al ministro de deportes Neil MacFarlane en el programa Today del 22 de abril de 1982, en Radio 4 de BBC. Al aire, el presentador asegura que dos antiguos ministros de deportes (“uno laborista y otro conservador”, precisó) pidieron a la FIFA que prohibiese la participación de la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol. “A menos que se retire de Malvinas”, dijo.Algunos de los documentos secretos a través de los cuales la primer ministro Margaret Tatcher y su gabinete debatieron la posibilidad de retirar a las tres selecciones británicas (Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte) del Mundial de España 1982

Neil MacFarlane instó a cortar los vínculos deportivos con Argentina. Recomendó que los organismos deportivos del Reino Unido detuvieran cualquier partido planeado con Argentina y retiraran la ayuda financiera a los organismos que tuvieran contactos deportivos con Argentina. Anticipó que la ruptura de relaciones diplomáticas afectaría los arreglos de visado para los atletas argentinos, posiblemente impidiendo su participación en eventos como Wimbledon. Aseguró que, a pesar del conflicto, el gobierno del Reino Unido no planeaba impedir que los equipos del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte) participaran en la Copa del Mundo en España. Y reveló que había “un sentimiento” en la Cámara de los Comunes que “instaba a la FIFA a prohibir la participación de Argentina en la Copa del Mundo”.

Esa entrevista disparó un cruce de documentos, del que participaron Neil MacFarlane (Ministro de Deportes), el ministro de Medio Ambiente, Clive Whitmore (secretario privado de Margaret Tatcher), Alex Fletcher (responsable del Scottish Office), Robert Armstrong (secretario del Cabinet) y la primer ministro Margaret Tatcher.Algunos de los documentos secretos a través de los cuales la primer ministro Margaret Tatcher y su gabinete debatieron la posibilidad de retirar a las tres selecciones británicas (Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte) del Mundial de España 1982

Los archivos desclasificados

El segundo documento, dirigido a Margaret Tatcher, está firmado por su ministro de deportes, MacFarlane. Tiene fecha cierta, 12 de mayo de 1982, y un encabezado en letras mayúsculas que dice “SECRET”. Dice: “Evité recurrir a usted hasta este momento, pero estamos a cinco semanas del comienzo del evento y la atención crece rápidamente. En las últimas semanas fuimos advertidos de que el gobierno revisaría su posición día a día (...) La pérdida de vidas británicas en el HMS Sheffield y Sea Harriers han tenido gran efecto en algunos futbolistas y administradores. Sienten revulsión a la idea de jugar en el mismo torneo que Argentina”. Sobre el final avisa que el presidente de la FIFA es brasileño y ya dejó en claro que no va a presionar a la Argentina para que abandone la competición.

Le sigue un documento que lleva un sello rojo en cada una de sus tres páginas que repite la palabra “CONFIDENTIAL”. Está dirigido al “CABINET”, el consejo que reúne a secretarios de Estado y ministros, que preside el Primer Ministro; en este caso, Margaret Tatcher. Son tres páginas. El texto está firmado con solo dos letras, MH, las iniciales de Michael Heseltime, el secretario de Estado para el Medio Ambiente, que tenía responsabilidad sobre Deporte.Algunos de los documentos secretos a través de los cuales la primer ministro Margaret Tatcher y su gabinete debatieron la posibilidad de retirar a las tres selecciones británicas (Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte) del Mundial de España 1982

Aborda la postura del Gobierno del Reino Unido respecto a la participación de los equipos británicos en la Copa del Mundo durante la Guerra de las Malvinas. Comienza con lo obvio: dice que la Copa del Mundo comienza en España el 13 de junio de 1982, con 24 países compitiendo, incluyendo Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte. Remarca que Argentina es el actual campeón y analiza un posible enfrentamiento: “Los equipos británicos no están en el mismo grupo que Argentina. Es posible que Escocia enfrente a la Argentina en la segunda fase, que empieza el 18 de junio. Dados los grupos, Inglaterra e Irlanda del Norte sólo pueden enfrentar a la Argentina en la final”. Destaca que “algunos futbolistas y administradores británicos han expresado preocupación por jugar en una competición con Argentina”. Y especula que la situación podría cambiar rápidamente si las hostilidades empeoran, especialmente si hay más bajas británicas. También alerta sobre la posibilidad de provocación a los seguidores británicos y demostraciones de sentimiento anti-británico por parte de los espectadores españoles. Su temor tiene dos fundamentos: la relación de hermandad entre España y Argentina, además de la tensión permanente entre Reino Unido y España por Gibraltar.

Sobre el final, analiza una posible “retirada” del torneo. Dice que el gobierno no tiene poder para prohibir contactos deportivos, pero asegura que las autoridades de las federaciones de fútbol británicas adoptaron “una actitud altamente responsable” y se comprometieron a seguir al gobierno en un hipotético llamado a boicotear el mundial.

Y advierte: “La presión del Gobierno para retirar a los equipos británicos podría ser vista como un gesto contra España, afectando el turismo y la apertura de la frontera de Gibraltar. La retirada sería vista como una victoria moral por Argentina.”. Dice que el gobierno del Reino Unido no debería aún sugerir la retirada del mundial a las autoridades del fútbol, pero insiste en que debería estar preparado para adoptar esa medida si la situación empeora.Algunos de los documentos secretos a través de los cuales la primer ministro Margaret Tatcher y su gabinete debatieron la posibilidad de retirar a las tres selecciones británicas (Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte) del Mundial de España 1982

“Si un equipo se retira, debe ser Argentina, el agresor”

El 17 de mayo de 1982. Con una carta dirigida al “PRIME MINISTER”, también con sello CONFIDENTIAL, el secretario del Cabinet, Robert Armstrong resume la opinión de los ministros. Dice que la posición de los escoceses, mayormente, se opone al retiro de su equipo. “Escocia nunca clasificó a la segunda ronda. Y si eso sucede, los organizadores del torneo deben cooperar rearmando los cruces para evitar un enfrentamiento entre Escocia y Argentina”. Sugiere que hay riesgo de problemas en las tribunas y refiere especialmente a los partidos donde se van a enfrentar Escocia con Brasil e Irlanda del Norte con España. Y concluye que “Argentina no va a sentir presión ante una posible retirada británica, por el contrario lo van a ver como una posibilidad de hacer propaganda: el Reino Unido, no Argentina, sería el país dejado de lado”.

Reconoce que la dificultad del problema tiene que ver con el timing. “Las hostilidades pueden intensificarse cuando los partidos se disputen. Por ello es difícil decidir ahora qué actitud tomar. Recuerda la fecha límite para tomar una decisión, propuesta por el secretario de Medio Ambiente: 4 de junio (que era el día en que los equipos británicos iban a presentar sus listas de jugadores). Y remarca: “Si un equipo se retira de la competencia debería ser Argentina, el agresor”.La confección de los grupos para la cita mundialista en España

Sin finalistas, sin cruces

El 13 de junio, mientras los combates continuaban en el Atlántico Sur, horas antes de que las tropas británicas ocupasen Puerto Argentino, la Selección Argentina disputó el partido inaugural de la Copa del Mundo. Cayó 1 a 0 contra Bélgica, derrota que la condenó a clasificar segundo en su grupo. Contra todos los pronósticos de los políticos británicos, Irlanda del Norte ganó su grupo. Lo mismo hizo Inglaterra. Escocia, en cambio, no clasificó a la rondas finales. Argentina y los equipos británicos no se cruzaron en la segunda fase, donde todos quedaron eliminados.Ardiles y Maradona compartieron plantel en el Mundial de 1982