El 'cerebro' de la línea 6 de Metro se renueva para controlar los trenes sin conductor
La empresa pública invertirá 10 millones en reformar los cuartos técnicos para adaptarse a la automatización.

Hay una fecha marcada en rojo en la agenda de Metro de Madrid: 2027. A partir de ese año, la empresa pública espera tener funcionando sus primeros trenes sin conductor, lo que será un hito histórico en la compañía fundada en 1919. Pero para llegar a ese momento hay que desarrollar multitud de trabajos previos: desde la propia fabricación de los trenes automáticos, que ya está en marcha; a la adecuación de la infraestructura, que también ha comenzado, aunque la etapa más importante de esta fase llegará a partir del próximo junio, cuando la línea 6 (L6), la primera que se automatizará, tendrá que cerrar en dos periodos para labores de adaptación.
La Comunidad está llevando a cabo labores previas al cierre parcial de la circular desde el pasado 9 de marzo en horario nocturno, momento desde el que la línea adelanta su cierre una hora y media de domingo a jueves, y en paralelo va lanzando nuevos contratos relacionados con la automatización. Un ejemplo de estas licitaciones es la publicada recientemente, que con un presupuesto cercano a los 10 millones de euros (IVA no incluido) tiene como objeto la renovación integral de todos los cuartos técnicos de la L6, así como la creación de algunos nuevos, para instalar los equipos tecnológicos imprescindibles para llevar a cabo la transformación y puesta en marcha de la futura línea automática. Serán el ‘cerebro’ que controlará la circulación de los trenes sin conductor.
"En total se actuará sobre más de 60 cuartos, entre nuevos y ya existentes, donde se ubicarán todos los equipamientos necesarios en el ámbito de comunicaciones, puertas de andén y señalización ferroviaria", explican desde el Gobierno autonómico. Las actuaciones que se van a realizar incluyen tanto los trabajos de obra civil -reordenación de espacios, instalación de suelos técnicos…- como la dotación de equipamientos nuevos. "Se realizarán también intervenciones en materia de energía y climatización como consecuencia de la demanda de los nuevos sistemas y nuevas conexiones con el puesto de control central y plataformas centralizadas", detallan.
Los trabajos en los cuartos técnicos de la L6 se prolongarán durante meses y desde Metro aseguran que prevén realizarlos sin afectar a la prestación normal del servicio a los viajeros, lo que en algunos casos supondrá un desafío. "Implica dificultad técnica en aquellos cuartos existentes que requieran una remodelación integral", señalan las citadas fuentes, que agregan que las intervenciones en estas instalaciones estarán concluidas antes de marzo de 2027.
Las obras en los cuartos técnicos y en la infraestructura, sumadas a los nuevos trenes que se están construyendo en Zaragoza y Beasain, culminarán con la automatización de la línea circular, que ganará en eficiencia: los convoyes serán más rápidos, pasarán por los andes con frecuencias de hasta dos minutos y la capacidad de transporte de viajeros podrá incrementarse hasta en un 17%, de acuerdo con los datos facilitados por Metro.
El reto de ejecutar obras en la línea más usada
La L6 de metro es la más utilizada de Metro de Madrid: en 2024 supero los 116 millones de viajeros y cada día se sube a los trenes que recorren sus más de 23 kilómetros de extensión una media de 400.000 personas. Por ello, realizan unas obras de gran calado como las que se están llevando ya a cabo supone todo un reto para la red de transporte público madrileña.
El Consorcio Regional de Transportes (CRTM) trabaja desde hace tiempo en el dispositivo alternativo de movilidad que sustituirá a la circular durante su cierre en dos fases a partir del próximo junio. Entre junio y septiembre cerrará el arco suroeste, entre Moncloa y Méndez Álvaro, y de septiembre a diciembre lo hará el tramo noreste, de Moncloa a Legazpi.
Los responsables del organismo dependiente de la Consejería de Transportes que dirige Jorge Rodrigo ya pusieron en marcha hace dos semanas el servicio de buses que funciona de domingo a jueves cuando la línea cierra a medianoche en vez de a la 1.30 horas. Fuentes del CRTM detallan que cada noche usan este transporte una media de 2.000 personas y que en las más de 10 jornadas que lleva en funcionamiento no se han registrado incidencias.