El castillo español que inspiró a Disney para 'Blancanieves' lleva décadas enamorando a Hollywood
El impresionante Alcázar, situado en la Ciudad Vieja de Segovia, se ha transformado en un decorado de ensueño para las producciones cinematográficas y televisivas, sirviendo de escenario también para 'La rueda del tiempo'.

En 2023, The Walt Disney celebraba el 100 aniversario de su nacimiento, y lo hacía confirmando uno de sus rumores más misteriosos y mágicos. La Casa del Ratón Mickey Mouse corroboraba que el Alcázar de Segovia era realmente el castillo que inspiró a Walt Disney para la construcción del escenario principal de Blancanieves, el cual veríamos repetido una y otra vez como buque insignia de la compañía.
Aunque la única visita a España documentada de Walt Disney a España data de 1957, cuando se reunió con el artista Salvador Dalí para la creación de la película Destino, lo cierto es que el estadounidense ya había echado el ojo a este símbolo de la Ciudad Vieja de Segovia. Este complejo monumental posteriormente sería declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1985 y se trata de uno de los más visitados de España, tan solo por detrás de La Alhambra, con 730.000 visitantes anuales.
Con motivo del estreno del nuevo remake live-action de Blancanieves, más de 85 años después del clásico animado de 1937, la actriz estadounidense Rachel Zegler (West Side Story) enamoraba al público estos días paseándose por los lugares más emblemáticos del Alcázar de Segovia. Entre la sala de los reyes, la sala de la galera o la terraza del pozo, la actriz grababa el videoclip del tema Waiting on a Wish, situando una vez más este emplazamiento como una localización inmejorable para las grandes producciones de Hollywood.
Un viaje a un pasado mágico y monumental
Ya atravesando su foso por el antiguo puente levadizo, el Alcázar de Segovia nos traslada a otra época en la que reyes y reinas gobernaban desde este impresionante edificio alojado en lo más alto del valle del Eresma, cincelando cada recoveco de un lugar que alojó hasta a 22 monarcas. Y es que por allí pasaron figuras históricas de la talla de Alfonso X el Sabio, quien hizo de su torre un observatorio astronómico, o Isabel la Católica, donde recibió la muerte de su hermanastro y aceptó convertirse en la nueva reina de Castilla.
Más allá de la visita habitual de su patio de armas, la sala del solio, la sala de las piñas o la capilla, CINEMANÍA tenía acceso estas semanas a lugares más recónditos del Alcázar, que explican precisamente por qué los realizadores de todo mundo han posado su mirada sobre este castillo del siglo XII. Una fortificación que fue castro romano, fortaleza medieval, palacio real, custodio del tesoro de la Corona, prisión de Estados y hasta sede del Real Colegio de Artillería.
Siguiendo la estela de las velas a las profundidades de este castillo, hacia aquel sótano en el que los estudiantes del Colegio de Artillería se perdían, así como en los numerosos pasadizos que conectan el edificio, no es de extrañar que multitud de cineastas y producciones hollywoodienses se fijaran en este lugar hechizante.
De la zona más baja del edificio hasta las habitaciones de la planta alta, la visita por la sala del trono y posteriormente por las habitaciones reales evocan producciones actuales como La vida (breve) -a sabiendas de que se ambienta en el Palacio Real de Aranjuez y en la Granja de Segovia-, especialmente hacia los instantes más desternillantes y candentes de la monarquía patria, como el acto público de consumar el matrimonio ante un selecto grupo que certificara la virginidad de la novia.
Prosiguiendo por las estancias, sus laberínticas salas aún recuerdan el paso de aquellas estrellas de Hollywood que se perdieron por ellas -como antaño ya hicieron los estudiantes que tuvieron el honor de habitar allí-, entre estas algunas tan aclamadas como Cary Grant, Sophia Loren, Marlon Brando, Frank Sinatra, Olivia de Havilland, Charlon Heston, Richard Harris, Oliver Reed, Raquel Welch o Richard Chamberlain.
De manera contigua e inesperadamente nos encontramos con los angostos pasillos en los que los reos más nobles eran encarcelados, así como alguna personalidad destacable como el alquimista italiano Vicenzo Lupati, explicando por qué el Alcázar también dio pie a numerosas leyendas esotéricas e historias de fantasmas.
En el acceso a la terraza del pozo, el síndrome de Stendhal azota con fuerza gracias a aquella silueta tan característica de sus torres, responsabilidad de Felipe II, que serían utilizadas por cineastas como Orson Welles para la creación de las películas Mister Arkadin (1955) y Campanadas a medianoche (1965). Un lugar aún más increíble al descubrir las entrañas de madera que se esconden bajo las piedras de su desván. Un rincón recóndito y prácticamente inexpugnable para el visitante, que explica por qué se ha convertido en una de las grandes joyas de la historia de la arquitectura.
Pero la cosa no queda aquí, y es que muchísimas series de televisión han rodado en este preciso sitio, entre las más actuales La rueda del tiempo, que estas semanas triunfa con la emisión de su tercera temporada en Prime Video, dando alas a la imaginación en la construcción de su adaptación de la saga literaria de fantasía medieval de Robert Jordan. Y es que el Alcázar aparecía incluso en un episodio de Los Simpson, en forma de gag en sus viajes por el mundo, incidiendo en la presencia de este lugar en el imaginario colectivo internacional.
Las producciones televisivas patrias también apostaban en los últimos años por rodar en el Alcázar, con algunos casos tan sonados como la aclamadísima serie Isabel, protagonizada por Michelle Jenner. Un viaje a un pasado mágico y monumental que nos lleva a un mundo de castillos y princesas, pero también de villanos y artimañas, que parece tan solo al alcance de Disney, pero que realmente fue parte de la historia de España.
¿Quieres estar a la última de todas las novedades de cine y series? Apúntate a nuestra newsletter.