Un tesoro romano bajo tierra durante siglos sale a la luz con cientos de monedas de Marco Aurelio
Piezas recuperadas - Las dieciséis monedas de plata halladas en Norfolk, emitidas entre los años 57 a. C. y 175 d. C., ilustran una continuidad monetaria excepcional que permite estudiar la sorprendente estabilidad de la economía romana a lo largo de dos siglosUn grupo de arqueólogos descubre por casualidad 141 monedas de oro de un emperador romano casi desconocido Se escondieron con la intención de volver a por ellas, pero nadie regresó. Durante siglos permanecieron enterradas, mudas bajo tierra, testigos involuntarias de cambios de imperio, guerras, tecnología y caminos asfaltados. No estaban allí para ser admiradas ni para enseñar historia: eran monedas romanas. Y como tal, su función era simple, práctica, concreta. Hoy, tras su hallazgo en Inglaterra, ese dinero vuelve a salir a la luz. No como riqueza, sino como pista de una economía que, durante años, se sostuvo con sorprendente firmeza. Doscientos años en dieciséis retratos de plata Aparecieron en un terreno cercano a Barton Bendish, en Norfolk, donde un grupo de aficionados al detector de metales dio con dieciséis piezas de plata perfectamente conservadas. No eran simples monedas: todas eran denarios romanos, emitidos en diferentes momentos de la historia, entre el año 57 a. C. y el 175 d. C., cuando gobernaba Marco Aurelio. El descubrimiento, registrado en marzo de 2024, fue entregado de inmediato a las autoridades para su evaluación legal. Si cumplen los requisitos —más de 300 años de antigüedad y al menos un 10 % de contenido en metales preciosos— podrían pasar a manos de una institución pública. Un detector ha descubierto en un campo un tesoro de 16 monedas romanas de plata de dos siglos de antigüedad La historia no arranca con el hallazgo, sino con el contexto. En la Roma imperial, acuñar monedas con el rostro del emperador era habitual. No se trataba solo de prestigio personal: funcionaba como un mecanismo de propaganda. Así lo hizo Marco Aurelio, que comenzó a aparecer en denarios incluso antes de ser emperador, durante el mandato de Antonino Pío. Con su llegada al poder en el 161 d. C., sus emisiones se multiplicaron. En ellas, el retrato no solo legitimaba su figura, también transmitía estabilidad y continuidad en tiempos complejos. Una de las piezas encontradas lleva precisamente su efigie, mientras que en otra se aprecia e rostro de la emperatriz Faustina. El resto de las monedas muestran a seis emperadores y a dos de sus esposas. Una economía que sabía mantenerse en pie Las fechas de acuñación son un salto temporal en sí mismas. La más antigua se remonta al año 57 antes de Cristo; la más reciente, al 175 después. Más de doscientos años comprimidos en dieciséis piezas. Lo más llamativo es que no hay diferencias notables en la cantidad de plata entre las monedas republicanas y las imperiales, lo que sugiere una estabilidad económica poco habitual en los grandes imperios. Según Adrian Marsden, experto del Servicio de Medio Ambiente Histórico del condado, la economía romana iba bien: “Cuando la moneda se devaluaba, la gente solía retirar de circulación las piezas más antiguas, que tenían mayor contenido en plata. El hecho de que aquí no ocurriera eso indica que en ese momento la economía romana aún mantenía su solidez”.

Piezas recuperadas - Las dieciséis monedas de plata halladas en Norfolk, emitidas entre los años 57 a. C. y 175 d. C., ilustran una continuidad monetaria excepcional que permite estudiar la sorprendente estabilidad de la economía romana a lo largo de dos siglos
Un grupo de arqueólogos descubre por casualidad 141 monedas de oro de un emperador romano casi desconocido
Se escondieron con la intención de volver a por ellas, pero nadie regresó. Durante siglos permanecieron enterradas, mudas bajo tierra, testigos involuntarias de cambios de imperio, guerras, tecnología y caminos asfaltados.
No estaban allí para ser admiradas ni para enseñar historia: eran monedas romanas. Y como tal, su función era simple, práctica, concreta. Hoy, tras su hallazgo en Inglaterra, ese dinero vuelve a salir a la luz. No como riqueza, sino como pista de una economía que, durante años, se sostuvo con sorprendente firmeza.
Doscientos años en dieciséis retratos de plata
Aparecieron en un terreno cercano a Barton Bendish, en Norfolk, donde un grupo de aficionados al detector de metales dio con dieciséis piezas de plata perfectamente conservadas. No eran simples monedas: todas eran denarios romanos, emitidos en diferentes momentos de la historia, entre el año 57 a. C. y el 175 d. C., cuando gobernaba Marco Aurelio.
El descubrimiento, registrado en marzo de 2024, fue entregado de inmediato a las autoridades para su evaluación legal. Si cumplen los requisitos —más de 300 años de antigüedad y al menos un 10 % de contenido en metales preciosos— podrían pasar a manos de una institución pública.
La historia no arranca con el hallazgo, sino con el contexto. En la Roma imperial, acuñar monedas con el rostro del emperador era habitual. No se trataba solo de prestigio personal: funcionaba como un mecanismo de propaganda.
Así lo hizo Marco Aurelio, que comenzó a aparecer en denarios incluso antes de ser emperador, durante el mandato de Antonino Pío. Con su llegada al poder en el 161 d. C., sus emisiones se multiplicaron. En ellas, el retrato no solo legitimaba su figura, también transmitía estabilidad y continuidad en tiempos complejos.
Una de las piezas encontradas lleva precisamente su efigie, mientras que en otra se aprecia e rostro de la emperatriz Faustina. El resto de las monedas muestran a seis emperadores y a dos de sus esposas.
Una economía que sabía mantenerse en pie
Las fechas de acuñación son un salto temporal en sí mismas. La más antigua se remonta al año 57 antes de Cristo; la más reciente, al 175 después. Más de doscientos años comprimidos en dieciséis piezas. Lo más llamativo es que no hay diferencias notables en la cantidad de plata entre las monedas republicanas y las imperiales, lo que sugiere una estabilidad económica poco habitual en los grandes imperios.
Según Adrian Marsden, experto del Servicio de Medio Ambiente Histórico del condado, la economía romana iba bien: “Cuando la moneda se devaluaba, la gente solía retirar de circulación las piezas más antiguas, que tenían mayor contenido en plata. El hecho de que aquí no ocurriera eso indica que en ese momento la economía romana aún mantenía su solidez”.
Aunque el valor económico de las piezas en su época podría compararse con unos pocos cientos de dólares actuales, su carga histórica y su buen estado las hacen relevantes en el estudio del comercio y la economía romana. Para Marsden, “es una cantidad considerable de dinero, pero no cambia la vida de nadie”.
Una lección económica desenterrada del pasado
En caso de que se confirme que el hallazgo encaja dentro de la definición legal de tesoro, los descubridores recibirán una compensación, que deberán compartir con los propietarios del terreno.
En Inglaterra, este tipo de procesos está regulado para evitar el expolio y asegurar que las piezas de interés arqueológico terminen en museos y no en mercados privados.
Ese proceso legal no solo protege el patrimonio, también permite que hallazgos como este contribuyan al conocimiento histórico. Gracias a ello, que empezó como una búsqueda casual con detectores de metales acabó revelando cómo funcionaba un sistema monetario que logró mantenerse estable durante siglos.
Aquellas monedas, ocultas durante generaciones, no solo han salido a la superficie: también han devuelto a la actualidad una forma de entender la economía que resistió al paso del tiempo.