¿Soy de clase media?: La verdadera percepción de los argentinos sobre su nivel socioeconómico

La histórica clase media, que por décadas fue un rasgo distintivo de la Argentina, enfrenta hoy una crisis de identidad y pertenencia. La idea argentina de sentirse más pobre

Mar 25, 2025 - 21:56
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¿Soy de clase media?: La verdadera percepción de los argentinos sobre su nivel socioeconómico

La histórica clase media, que por décadas fue un rasgo distintivo de la Argentina, enfrenta hoy una crisis de identidad y pertenencia. Al menos, así quedó demostrado en un estudio realizado por la consultora de investigación de tendencias Youniversal sobre las respuestas de argentinos sobre cómo se perciben en cuanto a su posición socioeconómica en el actual contexto del país, en medio de profundos cambios económicos y sociales que impactan directamente en el poder adquisitivo y sobre todo, la percepción de los ciudadanos sobre su nivel de vida. 

"Históricamente, entre el 80 y el 85% de los argentinos se identificaban como clase media. Hoy, esa percepción ha cambiado radicalmente", afirmó Ximena Díaz Alarcón, Co-Fundadora & CEO de Youniversal, quien detalló que "apenas el 28% de los encuestados se considera clase media, mientras que un 39% se identifica con la clase media baja y un 27% con la clase baja".

Para tener de referencia, recientemente el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) difundió las canastas de consumo de la Ciudad de Buenos Aires, que miden la capacidad de acceso de los hogares porteños a un conjunto de bienes y servicios que establecen una línea de pobreza e indigencia, con parámetros para medir cuándo una persona es de clase media o alta.

Para pertenecer al sector medio (Clase media) los ingresos, deben estar hoy entre $ 1,7 millones y casi $ 5,5 millones. Para saltar a un sector 'acomodado', los ingresos familiares deben superar los $ 5,5. 

Según el informe de Youniversal, a pesar de los cambios en la autoidentificación, algunos pilares siguen siendo fundamentales para definir a la clase media argentina. 

  • La salud es un aspecto clave, donde los sectores de menores ingresos dependen de la atención pública mientras que en los sectores medios y altos, las prepagas siguen siendo un estándar. 
  • La educación continúa siendo un símbolo de progreso, con una fuerte presencia de la educación privada en los niveles socioeconómicos más altos, mientras que la universidad pública mantiene su valor como motor de movilidad social. 
  • La conectividad, a través de Internet y celulares, es percibida como esencial para la inclusión social y el desarrollo cotidiano. Asimismo, la posibilidad de disfrutar de pequeñas experiencias, como salidas, viajes, recitales y clubes, sigue siendo un signo de bienestar y pertenencia. 

La identidad y el cuidado personal juegan un rol central: la moda, el deporte y la estética funcionan como barreras frente a la percepción de caída social, reforzando la autoestima y la imagen.

Así, como conclusión, el informe confirma una sensación extendida: la clase media ha sido el motor del progreso en Argentina, pero, al mismo tiempo, la mayoría de la población siente que ya no alcanza los niveles de consumo asociados a este segmento social. 

Un 36% de los encuestados se mostró "de acuerdo" y un 51% "muy de acuerdo" con la afirmación "La clase media argentina ha sido históricamente el motor de progreso del país". Sin embargo, al responder "Siento que no puedo mantener el consumo que correspondería a una persona de clase media", el 32% dijo estar "de acuerdo" y el 46% "muy de acuerdo" con esta sensación. El 34% de los encuestados estuvo de acuerdo y el 39% muy de acuerdo con la afirmación "La clase media argentina está en vías de extinción".

El estudio de Youniversal no solo evidencia una transformación profunda en la percepción de los argentinos sobre su posición en la sociedad sino también los desafíos que enfrenta la clase media en el país. "Hoy, más que nunca, repensar la clase media, o más bien si somos de clase media o de media clase, es clave para entender las aspiraciones, frustraciones y motivaciones de los argentinos", concluye Díaz Alarcón.