Microsoft cumple 50 años: del MS-DOS a la IA, con Xbox como testigo de un imperio tecnológico
Un 4 de abril de 1975, dos jóvenes llamados Paul Allen (fallecido en 2018) y Bill Gates…



Un 4 de abril de 1975, dos jóvenes llamados Paul Allen (fallecido en 2018) y Bill Gates fundaban una empresa con un nombre que parecía inofensivo: Microsoft. Nadie podía prever que ese nombre terminaría definiendo la experiencia informática de miles de millones de personas. Hoy es un pilar indiscutible del sector tecnológico y una de las marcas más poderosas del planeta.
Cinco décadas después de su fundación, Microsoft no solo sigue en pie: lidera mercados. De los disquetes al Copilot, de la guerra de navegadores y consolas de videojuegos al dominio en la nube, este es el viaje de una de las empresas más influyentes de todos los tiempos.
El imperio de un sistema operativo
Lo digo siempre: Microsoft es una empresa de servicios. Todo comenzó con MS-DOS, aquel rudimentario sistema operativo que conquistó los ordenadores IBM tras un acuerdo que aún hoy levanta cejas. Lo que vino después fue el sistema operativo visual Windows. Amado y odiado a partes iguales, se convirtió en sinónimo de ordenador personal, una presencia tan ubicua como inevitable, independientemente del hardware utilizado.
Y aunque Microsoft combatió la piratería con uñas y dientes, acabó por entender que lo importante no era cobrar por cada copia, sino asegurarse de que se usara su sistema operativo, y no el de otro.
De la oficina al salón
Office, Explorer, Messenger… Microsoft colonizó el escritorio y nuestras conversaciones con su software propietario, pero su siguiente conquista estaba en el entretenimiento doméstico.
En 2001 nació Xbox, una arriesgada apuesta de hardware en el mundo de las consolas de videojuegos que la colocó frente a frente con gigantes como Sony o Nintendo. Pese a los tropiezos de la consola original en Europa o el controvertido lanzamiento de Xbox One, la marca supo consolidarse y competir, sobretodo durante la generación de Xbox 360 y también en la actualidad, con adquisiciones muy potentes como las de Bethesda y Activision Blizzard.
Bajo la batuta de Phil Spencer y Sarah Bond, la marca Xbox hoy nada en aguas tranquilas con sus estudios lanzando juegos en un plan de expansión multiplataforma, y con su servicio de suscripción Xbox Game Pass más que asentado. La competencia puede vender más hardware y tener un parque mayor de usuarios, pero siempre irá a remolque de la tendencia que marque Microsoft en el mercado.

Fracaso en la telefonía, gloria en la nube
Me parece justo recordar que no todo han sido éxitos. Windows Phone fue un experimento fallido, y la compra de Nokia acabó en desastre. Pero donde no logró cuajar en movilidad, arrasó en la nube. Azure, lanzado en 2010, es hoy su negocio más rentable y el mayor testimonio del giro estratégico impulsado por Satya Nadella, a quien de vez en cuando conviene reconocerle sus méritos.
Y mientras tanto, la IA llama a la puerta. Microsoft ha sido pionera en apostar fuerte por OpenAI, y su integración de la inteligencia artificial en productos como Copilot promete redefinir cómo trabajamos, jugamos, buscamos información… y quizás hasta cómo vivimos.
Medio siglo después, ¿qué viene ahora?
Microsoft ha superado todas las guerras tecnológicas de las últimas cinco décadas. Ha cambiado de rostro, de estrategia, de mercado… pero nunca de objetivo: ser imprescindible. Y si alguien duda de si lo conseguirá en los próximos 50 años, solo hace falta ver la tecla que están añadiendo a los teclados modernos con el logo de Copilot.
Porque en 2025, el futuro ya no se escribe combinando letras y caracteres. Se invoca con IA.