Restaurantes de "experiencia extrema": comer en lugares insólitos

A veces lo mejor de un restaurante no pretende ser su comida sino el dónde o el cómo.

Abr 3, 2025 - 07:08
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Restaurantes de "experiencia extrema": comer en lugares insólitos

A la hora de comer, de disfrutar de la gastronomía, lo fundamental es el producto y lo bien cocinado que esté. Es la base. Pero hay restaurantes cuyo atractivo fundamental no es ese. Son locales que privilegian el lugar, el entorno o el modo en que se come. Son restaurantes distintos, cuyo aliciente está en que ofrecen una experiencia extrema.

Comer entre las nubes

Otra experiencia para los que no sufren de vértigo. Hot Air Balloon está en Países Bajos y es un restaurante en un globo aerostático. En el viaje, que dura 75 minutos, se alcanzan los 3.000 metros de altura. Allá arriba, catorce comensales disfrutan de la comida que prepara la chef Angelique Schmeinck (arriba en la foto).

El globo tiene un volumen de 10.000 metros cúbicos y una altura de 50 metros y funciona como un enorme horno de convección. El propio globo, su calor de hasta 100ºC, permite cocinar los alimentos lentamente. En el menú, por ejemplo, espárragos blancos, langosta escocesa, vieiras a la francesa, lubina con espárragos verdes, pollo con champiñones o mousse de chocolate y fruta de la pasión con merengue.

Comer "bajo el agua"

El Oceanogràfic de Valencia es el acuario más grande de Europa, con más de 650 especies, entre ellas belugas, focas, pingüinos, cocodrilos, delfines y toda clase de aves acuáticas. Situado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, tiene un túnel submarino impresionante, te permite caminar bajo tiburones y rayas. Además, cuenta con un restaurante submarino, con capacidad de 120 comensales y varios turnos para comer y cenar. El restaurante funciona de forma independiente del Oceanogràfic y con reserva previa.

Comer en mesas interactivas de realidad virtual

En Ibiza, en el Hard Rock Hotel de la Platja d’en Bossa, está el restaurante más caro del mundo. Inaugurado en 2014, se llama Sublimotion y su menú degustación cuesta 1.650 euros por persona. Es lo que se paga por una gastroperformance, "el primer espectáculo gastronómico del mundo: una fusión de alta gastronomía y vanguardia tecnológica", dicen sus responsables.

Música, diseño y tecnología, cada noche solo 12 comensales pueden disfrutar de cenar en la tecnológica mesa que dispone el equipo de Paco Roncero y Eduardo Gonzáles. En esta experiencia inmersiva de vídeo y sonido las mesas y las paredes son pantallas interactivas y los comensales usan gafas de realidad virtual para completar la experiencia.

Comer en la cima de un volcán

En Lanzarote, el Parque Nacional de Timanfaya se muestra como un increíble paraje de aspecto marciano. Aquí se encuentra Los Diablos. Se trata de un restaurante con un increíble mirador a las montañas de fuego. La especialidad es la parrilla, pero con una peculiaridad: se cocina con el propio calor que emerge de esta tierra volcánica que puede alcanzar los 600 grados.

Este restaurante de forma circular cubierto de cristaleras, además de asar carnes y mariscos, se centra en ofrecer a sus comensales la gastronomía de la tierra, donde no puede faltar las papas arrugadas o los mojos, además de dulces que se elaboran con gofio local y se sirven sobre ceniza del volcán.

Comer en las alturas

Un desayuno, una cena, un coctel... en el cielo. Se llama Dinner in the sky (Cena en el cielo). La idea nació en Bélgica y hoy esta presente en más de 65 ciudades de todo el mundo. Se trata de un comedor volante con capacidad para 22 personas sentadas. Asegurados por un sistema de correas, los comensales están suspendidos a unos 50 metros de altura. Junto a ellos, cinco personas atienden todo: cocineros, camareros y un sumiller.

Dinner in the sky está disponible en bloques de 8 horas y puede ocurrir en casi cualquier lugar imaginable: en un campo de golf, en una pista de carreras, en unos lugares pintorescos, en un viñedos, etc. En España, el verano pasado estuvieron durante dos meses en Ibiza. Y sí, es carísimo: unos 8.000 euros a repartir entre la veintena de comensales.

Comer a ciegas

Aquí no es el dónde sino el cómo. En el restaurante Dans Le Noir? no se ve nada de lo que se come. Su concepto es el de cenar a oscuras. Fue la idea, hace más de 20 años en París, de dos socios, unos de ellos invidente. Idearon una forma de desafiar a los sentidos mientras se disfrutaba de la buena gastronomía. En 2009, abrieron en Barcelona y en 2017, en Madrid.

"Es más que un restaurante, es una experiencia sensorial y humana única", asegura Maité Sutto, directora en España de Dans Le Noir. Y nada de ponerse un antifaz: en Dans Le Noir? se cena en una oscuridad total. En la sala no entra ni un solo haz de luz. Los clientes cuentan con la ayuda de los camareros invidentes o con alguna discapacidad visual. ¿Quién mejor?

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