Milei, del festejo anticipado al desafío del ahora
La luz brillante de la novedad se apagó hace tiempo, lo mismo que sus fulminantes efectos. Javier Milei ya no encandila, un año y medio después de asumir.En su espectacular irrupción en el poder gastó una parte de la energía que lo separaba del resto de los políticos. Los resultados casi inmediatos anularon las inhibiciones de un hombre que nunca había viajado en la montaña rusa de la opinión pública.En los tres primeros meses de 2025 los argentinos comprobaron que, como sus antecesores, Milei no está exento del riesgo de echar a perder su trabajo y la ilusión y el esfuerzo de millones de personaMilei celebró con ganas sus triunfos instantáneos, entre burlas y agravios a quienes estaban ahí abajo, desde lo más alto de las vías que para más adelante siempre esconden bajones, vueltas de 360 grados, curvas cerradas y nuevos impulsos hacia la cima.El Presidente no descarriló su gobierno, ni mucho menos. Pero, en los tres primeros meses de 2025, los argentinos comprobaron que, como sus antecesores, el libertario no está exento del riesgo de echar a perder su trabajo y la ilusión y el esfuerzo de millones de personas.Es la novedad del primer trimestre. Sin la superlativa adhesión que la sociedad le concedió en nombre de su propio hartazgo con los fracasos anteriores, Milei tiene como tarea inmediata demostrar que su plan económico es consistente y que empiezan a verse los resultados concretos de un crecimiento económico que renueve las expectativas y la confianza en el rumbo.El esfuerzo social que acompaña a Milei empieza a chocar con un problema: el registro de que los ingresos insuficientes seguirán en esa situación por mucho más tiempo que las esperanzaMilei perdió los atributos y las condiciones del primer día luego de usarlas con intensidad. La novedad de su aparición le permitió practicar un severo ajuste de las cuentas y cuadrarlas en poco tiempo.En ese recorte del gasto nacional están incluidas maniobras tales como dejar de gastar en obras públicas, una medida que empieza a desteñirse a medida que, por ejemplo, el uso destruye rutas y hay que repararlas. La motosierra cortó el pago de deudas y transferencias de la Nación hacia las provincias; es una historia conocida que gran parte de esos fondos al final se desembolsan como resultado de un fallo judicial. Posdatar un pago no es realizar un ajuste, sino una maniobra financiera de diferimiento.Un cada vez más creciente coro de economistas a los que Milei suele descalificar advierte que ahora viene una etapa en la que la reducción del gasto público tendrá que hacerse con mayor precisión. Alertan que el descenso de la inflación que se logró no es una garantía plena. El Presidente advirtió en febrero que el plan podría atravesar algunos sobresaltos y en marzo eligió no discutir con los mercados financieros que muestran la inquietud por la aplicación del régimen cambiario que se aplicará luego del acuerdo con el FMI.Son los nervios que provoca una situación que el país ya vivió a horas de un acuerdo con el Fondo. ¿Sabrá usar el nuevo crédito que el FMI le dará a la Argentina? ¿Tiene el Banco Central suficiente fortaleza para atender con reservas propias una hipotética ola de desconfianza?Es cada vez más difícil celebrar en público el bullying perpetrado desde el atril; esos arrebatos empezaron a ir más en contra de quien los produce que de quien los sufreEsas y otras preguntas tienen respuestas espantosas en los antecedentes de años y décadas anteriores. Milei tiene ahora como principal proyecto que la ayuda del Fondo sea una barrera a la desconfianza y una garantía para el plan de estabilización.Los gráficos que muestran niveles crecientes de actividad también señalan profundos abismos en distintos rubros, especialmente los que nunca o casi nunca fueron expuestos a la competencia y a la importación.Los mejores indicadores están por lo general lejos de los grandes conglomerados urbanos. Surgen de los proyectos mineros, de petróleo y de gas, donde la mano de obra intensiva es más relativa y necesita de la activación de una cadena productiva que no se mueve en las primeras etapas.El esfuerzo social que acompaña a Milei empieza a chocar con un problema: el registro de que los ingresos insuficientes seguirán en esa situación por mucho más tiempo que las esperanzas. Es ahí cuando la recuperación desigual de la economía se convierte en un problema político para el oficialismo y en una oportunidad para los opositores de diverso pelaje.Milei está todavía amparado por el desastre que dejó el kirchnerismo y por la ventaja de que quienes quieren ganarle las elecciones de octubre empezaron a volver con las mismas mañas y discursos de siempre.El viejo recurso del voto por reflejo condicionado para tratar de evitar que se repita la vieja historia populista es una oportunidad que los libertarios tendrán con la misma intensidad con la que el macrismo supo utilizarla y luego malgastarla.En el manejo de la llave maestra de un triunfo electoral –la baja de la inflación y el crec
La luz brillante de la novedad se apagó hace tiempo, lo mismo que sus fulminantes efectos. Javier Milei ya no encandila, un año y medio después de asumir.
En su espectacular irrupción en el poder gastó una parte de la energía que lo separaba del resto de los políticos. Los resultados casi inmediatos anularon las inhibiciones de un hombre que nunca había viajado en la montaña rusa de la opinión pública.
En los tres primeros meses de 2025 los argentinos comprobaron que, como sus antecesores, Milei no está exento del riesgo de echar a perder su trabajo y la ilusión y el esfuerzo de millones de persona
Milei celebró con ganas sus triunfos instantáneos, entre burlas y agravios a quienes estaban ahí abajo, desde lo más alto de las vías que para más adelante siempre esconden bajones, vueltas de 360 grados, curvas cerradas y nuevos impulsos hacia la cima.
El Presidente no descarriló su gobierno, ni mucho menos. Pero, en los tres primeros meses de 2025, los argentinos comprobaron que, como sus antecesores, el libertario no está exento del riesgo de echar a perder su trabajo y la ilusión y el esfuerzo de millones de personas.
Es la novedad del primer trimestre. Sin la superlativa adhesión que la sociedad le concedió en nombre de su propio hartazgo con los fracasos anteriores, Milei tiene como tarea inmediata demostrar que su plan económico es consistente y que empiezan a verse los resultados concretos de un crecimiento económico que renueve las expectativas y la confianza en el rumbo.
El esfuerzo social que acompaña a Milei empieza a chocar con un problema: el registro de que los ingresos insuficientes seguirán en esa situación por mucho más tiempo que las esperanza
Milei perdió los atributos y las condiciones del primer día luego de usarlas con intensidad. La novedad de su aparición le permitió practicar un severo ajuste de las cuentas y cuadrarlas en poco tiempo.
En ese recorte del gasto nacional están incluidas maniobras tales como dejar de gastar en obras públicas, una medida que empieza a desteñirse a medida que, por ejemplo, el uso destruye rutas y hay que repararlas. La motosierra cortó el pago de deudas y transferencias de la Nación hacia las provincias; es una historia conocida que gran parte de esos fondos al final se desembolsan como resultado de un fallo judicial. Posdatar un pago no es realizar un ajuste, sino una maniobra financiera de diferimiento.
Un cada vez más creciente coro de economistas a los que Milei suele descalificar advierte que ahora viene una etapa en la que la reducción del gasto público tendrá que hacerse con mayor precisión. Alertan que el descenso de la inflación que se logró no es una garantía plena. El Presidente advirtió en febrero que el plan podría atravesar algunos sobresaltos y en marzo eligió no discutir con los mercados financieros que muestran la inquietud por la aplicación del régimen cambiario que se aplicará luego del acuerdo con el FMI.
Son los nervios que provoca una situación que el país ya vivió a horas de un acuerdo con el Fondo. ¿Sabrá usar el nuevo crédito que el FMI le dará a la Argentina? ¿Tiene el Banco Central suficiente fortaleza para atender con reservas propias una hipotética ola de desconfianza?
Es cada vez más difícil celebrar en público el bullying perpetrado desde el atril; esos arrebatos empezaron a ir más en contra de quien los produce que de quien los sufre
Esas y otras preguntas tienen respuestas espantosas en los antecedentes de años y décadas anteriores. Milei tiene ahora como principal proyecto que la ayuda del Fondo sea una barrera a la desconfianza y una garantía para el plan de estabilización.
Los gráficos que muestran niveles crecientes de actividad también señalan profundos abismos en distintos rubros, especialmente los que nunca o casi nunca fueron expuestos a la competencia y a la importación.
Los mejores indicadores están por lo general lejos de los grandes conglomerados urbanos. Surgen de los proyectos mineros, de petróleo y de gas, donde la mano de obra intensiva es más relativa y necesita de la activación de una cadena productiva que no se mueve en las primeras etapas.
El esfuerzo social que acompaña a Milei empieza a chocar con un problema: el registro de que los ingresos insuficientes seguirán en esa situación por mucho más tiempo que las esperanzas. Es ahí cuando la recuperación desigual de la economía se convierte en un problema político para el oficialismo y en una oportunidad para los opositores de diverso pelaje.
Milei está todavía amparado por el desastre que dejó el kirchnerismo y por la ventaja de que quienes quieren ganarle las elecciones de octubre empezaron a volver con las mismas mañas y discursos de siempre.
El viejo recurso del voto por reflejo condicionado para tratar de evitar que se repita la vieja historia populista es una oportunidad que los libertarios tendrán con la misma intensidad con la que el macrismo supo utilizarla y luego malgastarla.
En el manejo de la llave maestra de un triunfo electoral –la baja de la inflación y el crecimiento–, Milei y su gobierno se juegan la fortaleza política que les ha permitido llevar la iniciativa y ocupar siempre el centro de la escena. Lo beneficia la dispersión del viejo sistema, pero esa ventaja se puede licuar si la valoración sobre la economía no recupera los niveles del año pasado.
Hay otros desafíos que pueden impactar sobre el objetivo central. De aquí a las elecciones quedará expuesta la calidad y la fortaleza del reducido equipo que acompaña al Presidente. Caputo y Santiago Bausili en Economía, su hermana Karina Milei y Santiago Caputo en el núcleo duro de todas las decisiones.
En el vertiginoso camino hacia el corazón del año electoral, ya no resulta efectivo el agravio a los adversarios o disidentes con el mero recurso de postear en X.
También se apagó en gran medida el fuego abrazador contra la víctima de turno expuesta en el primer año del gobierno libertario a ataques coordinados desde el poder.
Esas balas seguirán siendo disparadas, pero hace tiempo ya no tienen el impacto de otras épocas. Un gobernador perdió más de 20 puntos de imagen positiva, en enero del año pasado, porque Milei le cuestionó un determinado gasto. No volverá a ocurrir.
Por lo mismo, es cada vez más difícil celebrar en público el bullying perpetrado desde el atril. Esos arrebatos empezaron a ir más en contra de quien los produce que de quien los sufre.
No hay constancia de que Milei haya registrado estos cambios que ya se reflejan en los termómetros de las redes sociales. Y, peor, en las encuestas de imagen de gestión que adelantan que, para ganar las elecciones, antes que celebrar los logros del año pasado, el Presidente tendrá que seguir superando las pruebas del presente.