Semarnat acepta el daño del Tren Maya: ¿Qué sigue para la selva maya?

El Tren Maya, uno de los proyectos insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, prometía desarrollo y conectividad para el sureste de México. Pero, entre rieles y concreto, ha dejado un saldo ambiental muy preocupante: más de 7 millones de árboles talados, al menos 125 cenotes y cavernas dañadas, y una selva que ahora […]

Abr 3, 2025 - 18:59
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Semarnat acepta el daño del Tren Maya: ¿Qué sigue para la selva maya?

El Tren Maya, uno de los proyectos insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, prometía desarrollo y conectividad para el sureste de México. Pero, entre rieles y concreto, ha dejado un saldo ambiental muy preocupante: más de 7 millones de árboles talados, al menos 125 cenotes y cavernas dañadas, y una selva que ahora lucha por respirar.

Por primera vez, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció oficialmente el impacto ecológico del proyecto y anunció un plan de rescate que busca mitigar el daño. Pero… ¿será suficiente?

Los estragos ambientales del Tren Maya

Desde su inicio en 2020, el Tren Maya ha sido objeto de críticas por su impacto en la Selva Maya, el segundo pulmón más grande de América Latina. Ambientalistas y científicos han advertido sobre los riesgos para la biodiversidad, pero las alertas no evitaron que este megaproyecto avanzara.

Investigaciones han revelado que los principales daños ambientales incluyen deforestación masiva, contaminación de cenotes y cavernas, alteración del equilibrio hídrico y obstrucción del paso de fauna. Esto ha puesto en riesgo la supervivencia de especies emblemáticas como el jaguar, el tapir y diversas aves migratorias que dependen de la selva para su subsistencia.

Uno de los puntos más preocupantes es el deterioro del sistema hídrico subterráneo. La Península de Yucatán no cuenta con ríos superficiales, por lo que su suministro de agua depende de los cenotes y cavernas. La construcción de vías sobre estos ecosistemas ha generado riesgos de contaminación y hundimientos, lo que podría afectar tanto a la biodiversidad como a las comunidades locales que dependen de este recurso.

Semarnat admite daños ambientales del Tren Maya

El plan de rescate: ¿borrón y cuenta nueva?

Ante la presión social y científica, la Semarnat propone una serie de medidas para restaurar el ecosistema, entre ellas:

  • Eliminar las mallas metálicas que bloquean el paso de la fauna.

  • Proteger cenotes y cavernas con restricciones más estrictas.

  • Prohibir la construcción de caminos secundarios dentro de la selva para frenar el turismo descontrolado.

  • Implementar un programa de reforestación, pero con participación de comunidades locales, no con empresas que solo plantan árboles “que se mueren al día siguiente”, como admitió Alicia Bárcena, titular de la Semarnat.

Además, se evalúa declarar el sistema de cavernas y cenotes de Quintana Roo como reserva de la biosfera, lo que podría garantizar su protección a nivel internacional.

Aunque el plan de rescate suena prometedor, su implementación sigue llena de incertidumbre. No hay fechas concretas ni detalles sobre cómo se asegurará que las acciones se cumplan. Expertos han advertido que, sin una supervisión adecuada, estas promesas podrían quedarse en simples declaraciones.

Semarnat admite daños ambientales del Tren Maya

¿Quién pagará los platos rotos?

Uno de los puntos más polémicos del plan es el financiamiento. La subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles, afirmó que los costos de restauración deberán ser cubiertos por “quien hizo la obra”, sin especificar si esto incluye al gobierno, a las empresas involucradas o a ambos.

Entre los responsables destacan Fonatur, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y varias empresas privadas. Sin embargo, hasta ahora ninguna ha asumido públicamente la responsabilidad ni ha detallado cómo se costeará la restauración.

Además, la Semarnat ha señalado que se analizarán contratos previos relacionados con el manejo de fauna silvestre. Se descubrió que una empresa había sido contratada para el “ahuyentamiento y reubicación de fauna”, aunque el gobierno ha asegurado que no se sacrificaron especies protegidas. Esta información ha generado nuevas dudas sobre el manejo ambiental del proyecto y la transparencia en la toma de decisiones.

Semarnat admite daños ambientales del Tren Maya

¿Es demasiado tarde para salvar la selva?

El reconocimiento de los daños por parte del gobierno es un paso importante, pero el reto ahora es que el plan de rescate no se quede en buenas intenciones. La restauración de un ecosistema no es un proceso rápido ni sencillo; implica décadas de trabajo y estrategias bien diseñadas.

Grupos ambientalistas como Sélvame del Tren han advertido que algunas afectaciones, como la pérdida de especies y la alteración de cenotes, podrían ser irreversibles. Sin embargo, la presión ciudadana y el monitoreo constante podrían ayudar a que las acciones anunciadas se implementen de manera efectiva.

Mientras tanto, el Tren Maya sigue en operación, y la pregunta sigue en el aire: ¿es posible reparar el daño mientras el proyecto sigue avanzando? La selva no espera, y lo que se haga (o no) en los próximos años definirá el futuro de uno de los ecosistemas más valiosos de México.