Japón: cracks en Europa, orden, disciplina, el fútbol que le gusta a la gente... y palmadas a lo Griguol

El seleccionado asiático se clasificó para la Copa del Mundo 2026, respaldado en el asombro de Qatar y un presente con números inesperados

Mar 25, 2025 - 02:40
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Japón: cracks en Europa, orden, disciplina, el fútbol que le gusta a la gente... y palmadas a lo Griguol

Wataru Endo es el reemplazante natural de Alexis Mac Allister en Liverpool, el líder de la Premier League. Es el capitán y cerebro, a los 32 años, del seleccionado de Japón. Kaoru Mitoma, de 27, tira magia en Brighton, el equipo que juega sin ataduras en la misma competencia. Takefusa Kubo es un motor de Real Sociedad, a los 23 años es un revulsivo ideal.

Takumi Minamino representa al aventurero del ataque de Mónaco, de 30 años, discontinuo y peligroso, según la noche. Ayase Ueda es el típico número 9, de área y la zona de influencia, juega en Feyenoord y de 26. Daichi Kamada es un mediocampista moderno que juega en Crystal Palace, de 28. Hiroki Ito, un sabueso, defensor y goleador en Bayern Münich. Tiene 26.

Ritsu Doan es otro de los soldados de la revolución a la japonesa: orden, disciplina y el fútbol que le gusta a la gente. Todos corren hacia adelante. Actúa en Frisburgo, de la Bundesliga. Japón se inspira en la vieja hegemonía germánica, con la sabiduría de sus ancestros y el estilo que inmortalizó el Flaco Menotti en este lado del mundo. Jovial, vulnerable. Hidemasa Morita se suma a la armada: de 29, es parte del plantel de Sporting de Lisboa. El fútbol en Japón: pasión de multitudes

Son japoneses, casi todos miden 1,70m y algunos pocos centímetros más, juegan en Europa (hay más): entre estos nueve guerreros, la cotización global asciende a unos 180 millones de dólares. Se trata de una revolución a la japonesa: todos trabajan, ni uno protesta y la recompensa está a la vista. El Mundial está a la vuelta de la esquina.

Con goles de Daichi Kamada y de Takefusa Kubo, Japón derrotó días atrás a Bahrein por 2 a 0 y se convirtió en el primer seleccionado clasificado al Mundial 2026, luego de otra espectacular campaña. En Qatar, vale la pena recordarlo: el gigante asiático venció a Alemania, España y perdió por penales con Croacia.

Hajime Moriyasu, el creador de esta criatura, es el entrenador desde mediados de 2018. De 56 años, es extravertido, hace reverencias a los hinchas que lo acompañan (66.000 en la última función) y es capaz de golpearles simpáticamente el pecho a sus conducidos luego de funciones como las de Qatar, cuando ingresaban al campo de juego. Suerte de motivación, como hacía el Viejo Griguol, un maestro de nuestro fútbol, en Gimnasia y Ferro, por citar las dos estaciones en donde marcó una era.

Su última obra (siempre, con un bolígrafo y anotador en mano, como la vieja escuela) fue en el triunfo en el Estadio Saitama en el marco de la séptima fecha de tercera etapa de las eliminatorias asiáticas, que lideran con comodidad. Sellaron la clasificación al certamen que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México con tres fechas de anticipación. Este martes, desde las 7.35, juegan con Arabia Saudita, liberados.

“¡Una vez más, un aplauso para los jugadores! ¡Un aplauso para el cuerpo técnico! No se trata solo de estos jugadores, sino de todos los que participaron durante la etapa de clasificación, los patrocinadores y los medios de comunicación... ¡todos deben disfrutar de este resultado!”, dice, políticamente correcto y de sonrisa imperturbable. Fiel a un sistema 3-4-2-1, se reinventa todos los días. Es tan rica la cantera de talentos “extranjeros” que Moriyasu piensa seriamente en la idea de establecerse en Europa, en lugar de Japón, de cara al Mundial, para poder supervisar y evaluar mejor a las joyas asiáticas.

Moriyasu es un fiel admirador de las hinchadas argentinas. “Espero que podamos aprender más sobre la cultura de estos fanáticos”, dijo en 2015 luego de que su equipo, el Sanfrecce Hiroshima, perdiera contra el River de Marcelo Gallardo en el Mundial de Clubes (1-0, con un gol de Lucas Alario). El partido fue en Osaka, Japón, pero hubo 15.000 hinchas millonarios que colmaron el estadio y fueron una verdadera marea humana que llamó la atención del entrenador del seleccionado nipón.

Los números son demoledores: incluyen doce victorias y un empate en 13 partidos disputados, y una asombrosa marca goleadora de 48 tantos a favor (obra de 17 goleadores diferentes) y dos en contra. Con 19 puntos en la fase definitiva, Japón sacó una distancia de nueve unidades con respecto a su perseguidor, Australia.

Se trata de la octava clasificación mundialista consecutiva tras su debut en Francia 1998. Ahora, la obsesión es quebrar la barrera de los octavos de final alcanzada en 2002, 2010, 2018 y 2022.Hajime Moriyasu, mojado de felicidad

“Creo que hemos llamado la atención al ser la nación más rápida en clasificar, pero si queremos dar ese siguiente paso, aún nos queda mucho por hacer. Si queremos ganar el Mundial, necesitamos mejorar nuestro ataque, nuestra defensa, muchas cosas; todavía hay un obstáculo por delante, pero haremos todo lo posible por superarlo”, cuenta Mitoma, crack de estilo sudamericano. “Tenemos que prepararnos con el máximo cuidado para el próximo partido contra Arabia Saudita y asegurarnos de que sea un gran comienzo para nuestra preparación para el Mundial. Habrá muchos partidos difíciles y desafíos previos al Mundial, y necesitamos todo el apoyo posible para luchar juntos y lograr nuestro sueño de ganarlo”, aporta Endo, que jamás pierde la calma.

La J. League, la liga de fútbol profesional de Japón, creció en número de equipos, en el nivel de juego y en popularidad. En 2024, la primera división pasó de 18 a 20 equipos (en 1993, había apenas 10). En promedio, suelen haber 20.000 personas en los estadios y todos tienen aportes privados. Y la explosión juvenil local hace la diferencia: ahora, el fútbol compite (casi, casi) mano a mano con el béisbol y el judo.Wataru Endo, Ko Itakura y Kaoru Mitoma, símbolos de la clasificación

A diferencia de buena parte del mundo, en donde las promesas se proyectan a través de las divisiones menores y centros de formación de clubes profesionales, los liceos atraen en Japón a los mejores talentos locales. El torneo nacional de liceos está considerado como la cúspide del fútbol amateur en Japón: llena estadios y atrae a millones de espectadores que lo siguen en vivo. De esa clase de torneos, se dan a conocer algunas estrellas, como Daizen Maeda, Reo Hatate (ambos, en Celtic) y Daichi Kamada.

La final de la edición 2024 se jugó ante 55.000 espectadores, una concurrencia que supera el doble de la mayoría de partidos de la J-League. Hajime Moriyasu, el entrenador, siempre con una sonrisa... y rumbo al 2026

“Es un momento histórico. Si pienso en el desarrollo del fútbol japonés, hemos ido creciendo a pasos agigantados. Es una gran sorpresa, alcanzamos el nivel mundial. Ahora debemos abrir los ojos para jugar más desenfrenados. Estamos alcanzando el nivel del fútbol mundial. Mostramos al mundo nuestra capacidad”, sostiene el entrenador Moriyasu. Japón, ahora, quiere dar el definitivo golpe mundial sobre la mesa.