La reciente operación conjunta de la Policía portuguesa y española en la que se ha interceptado una embarcación cargada con seis toneladas y media de cocaína rumbo a España, certifica que el narco tiene en el cauce del Guadalquivir la nueva vía de entrada de la droga en España. El caso ha resultado llamativo porque se trata de un submarino, o dicho con propiedad, de una semisumergible que trasciende las habituales narcolanchas y petaqueras. De hecho, el artefacto destaca por su envergadura, que le ha permitido portar no sólo el amplio cargamento narcótico y a una tripulación de cinco miembros -uno de ellos sevillano-, con sus víveres, útiles y herramientas y emisoras de radiofrecuencia. Sobre todo, sobresale por ser la...
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