Este pueblo de Palencia es famoso por sus galletas, pero también tiene un exquisito patrimonio medieval
La provincia de Palencia es uno de los mejores lugares de España para perderse entre iglesias románicas, monasterios antiguos y ermitas que parecen sacadas de un libro de historia. Es, sin duda, una referencia clave para quienes disfrutan del arte medieval. Aquí el románico no aparece de forma aislada, sino que forma parte del paisaje, como si siempre hubiera estado ahí. Pueblos como Frómista, Carrión de los Condes, Becerril del Carpio o San Cebrián de Mazote ofrecen verdaderas joyas arquitectónicas, entre las que destacan la iglesia de San Martín de Tours, el monasterio de San Zoilo o la ermita de Santa Cecilia. En total, más de doscientas construcciones románicas se reparten por la provincia, muchas de ellas aún en uso y en perfecto estado de conservación. Dentro de este recorrido románico por Palencia, hoy hacemos una parada especial en uno de los pueblos más completos e interesantes de la zona: Aguilar de Campoo. Situado en el norte de la provincia, en plena Montaña Palentina, este municipio se encuentra a unos cien kilómetros de la capital y muy cerca del límite con Cantabria. Su localización, en una especie de cruce natural de caminos, ha hecho que desde hace siglos sea un lugar estratégico, tanto desde el punto de vista comercial como religioso. De hecho, Aguilar fue un enclave importante dentro del Camino de Santiago en su variante montañesa, y aún hoy mantiene ese aire de villa con historia que invita a quedarse. Aguilar de Campoo, viendo desde el monte Bernolio, con el embalse al fondo. ©Palencia Turismo. Aguilar de Campoo tiene mucho que contar. Su origen se remonta a tiempos prerromanos, aunque fue durante la Edad Media cuando alcanzó su mayor esplendor. El pueblo se desarrolló al abrigo de su castillo, cuyas ruinas todavía coronan la colina que domina el casco urbano. A sus pies se extiende un centro histórico bien conservado, lleno de callejuelas, soportales, casas señoriales y plazas con encanto. En el corazón del pueblo, la iglesia de San Miguel es una de las visitas imprescindibles. Su portada románica, con figuras talladas con gran detalle, y su torre gótica llaman la atención desde lejos y resumen perfectamente la mezcla de estilos que caracteriza a este lugar. Claustro del monasterio de Santa María la Real. ©Palencia Turismo. Pero si hay un monumento que define Aguilar, ese es el monasterio de Santa María la Real. Se encuentra a las afueras del pueblo, y su silueta impresiona desde el primer momento. Construido en el siglo XI, es uno de los conjuntos monásticos más importantes del norte peninsular. Tras años de abandono, fue restaurado con mucho cuidado y hoy funciona como centro de interpretación del románico, albergue y museo. El claustro, con sus columnas esculpidas y su atmósfera serena, es uno de los más bonitos de Castilla y León. La visita permite conocer de cerca la vida monástica de la época y entender mejor cómo el arte románico se convirtió en una forma de expresión de fe, poder y comunidad. El entorno natural de Aguilar también tiene mucho que ofrecer. Muy cerca del núcleo urbano se encuentra el embalse del mismo nombre, un lugar perfecto para pasear, hacer rutas en bicicleta o disfrutar de un día tranquilo junto al agua. Desde allí parten senderos que se adentran en bosques y colinas, con vistas espectaculares sobre la Montaña Palentina. Ermita de Santa Cecilia. ©Palencia Turismo. Y si el románico sigue llamando, en los alrededores hay más iglesias y ermitas para visitar, como la de Santa Cecilia o la de Santa Eulalia, cada una con su propio encanto y su historia particular. Además de su patrimonio artístico y natural, Aguilar de Campoo es famoso por algo que ha marcado a varias generaciones: sus galletas. Desde el siglo XIX, el pueblo ha sido uno de los grandes centros de producción de galletas de España. Espadaña del monasterio y las ruinas del castillo de Aguilar de Campoo de fondo. ©Palencia Turismo. La empresa Gullón, nacida aquí, es una de las mayores del sector en Europa, y su fábrica es un símbolo del equilibrio entre tradición y modernidad. Muchos visitantes no se resisten a comprar una caja como recuerdo, porque en Aguilar las galletas también forman parte de la identidad local. El mejor momento para visitar Aguilar depende de lo que busques. En primavera, los paisajes se llenan de vida y el clima es perfecto para recorrer sus monumentos o pasear junto al embalse. El otoño, con sus tonos dorados y ocres, es ideal para disfrutar de la montaña y del ambiente tranquilo del pueblo. En verano, hay más movimiento, sobre todo gracias a festivales como el ARCA, dedicado al teatro de calle. Y en invierno, aunque el frío aprieta, la nieve en las cumbres y el silencio de las calles invitan a conocer una versión más íntima y recogida del lu

La provincia de Palencia es uno de los mejores lugares de España para perderse entre iglesias románicas, monasterios antiguos y ermitas que parecen sacadas de un libro de historia. Es, sin duda, una referencia clave para quienes disfrutan del arte medieval.
Aquí el románico no aparece de forma aislada, sino que forma parte del paisaje, como si siempre hubiera estado ahí. Pueblos como Frómista, Carrión de los Condes, Becerril del Carpio o San Cebrián de Mazote ofrecen verdaderas joyas arquitectónicas, entre las que destacan la iglesia de San Martín de Tours, el monasterio de San Zoilo o la ermita de Santa Cecilia. En total, más de doscientas construcciones románicas se reparten por la provincia, muchas de ellas aún en uso y en perfecto estado de conservación.
Dentro de este recorrido románico por Palencia, hoy hacemos una parada especial en uno de los pueblos más completos e interesantes de la zona: Aguilar de Campoo. Situado en el norte de la provincia, en plena Montaña Palentina, este municipio se encuentra a unos cien kilómetros de la capital y muy cerca del límite con Cantabria.
Su localización, en una especie de cruce natural de caminos, ha hecho que desde hace siglos sea un lugar estratégico, tanto desde el punto de vista comercial como religioso. De hecho, Aguilar fue un enclave importante dentro del Camino de Santiago en su variante montañesa, y aún hoy mantiene ese aire de villa con historia que invita a quedarse.

Aguilar de Campoo tiene mucho que contar. Su origen se remonta a tiempos prerromanos, aunque fue durante la Edad Media cuando alcanzó su mayor esplendor. El pueblo se desarrolló al abrigo de su castillo, cuyas ruinas todavía coronan la colina que domina el casco urbano.
A sus pies se extiende un centro histórico bien conservado, lleno de callejuelas, soportales, casas señoriales y plazas con encanto. En el corazón del pueblo, la iglesia de San Miguel es una de las visitas imprescindibles. Su portada románica, con figuras talladas con gran detalle, y su torre gótica llaman la atención desde lejos y resumen perfectamente la mezcla de estilos que caracteriza a este lugar.

Pero si hay un monumento que define Aguilar, ese es el monasterio de Santa María la Real. Se encuentra a las afueras del pueblo, y su silueta impresiona desde el primer momento. Construido en el siglo XI, es uno de los conjuntos monásticos más importantes del norte peninsular.
Tras años de abandono, fue restaurado con mucho cuidado y hoy funciona como centro de interpretación del románico, albergue y museo. El claustro, con sus columnas esculpidas y su atmósfera serena, es uno de los más bonitos de Castilla y León. La visita permite conocer de cerca la vida monástica de la época y entender mejor cómo el arte románico se convirtió en una forma de expresión de fe, poder y comunidad.
El entorno natural de Aguilar también tiene mucho que ofrecer. Muy cerca del núcleo urbano se encuentra el embalse del mismo nombre, un lugar perfecto para pasear, hacer rutas en bicicleta o disfrutar de un día tranquilo junto al agua. Desde allí parten senderos que se adentran en bosques y colinas, con vistas espectaculares sobre la Montaña Palentina.

Y si el románico sigue llamando, en los alrededores hay más iglesias y ermitas para visitar, como la de Santa Cecilia o la de Santa Eulalia, cada una con su propio encanto y su historia particular.
Además de su patrimonio artístico y natural, Aguilar de Campoo es famoso por algo que ha marcado a varias generaciones: sus galletas. Desde el siglo XIX, el pueblo ha sido uno de los grandes centros de producción de galletas de España.

La empresa Gullón, nacida aquí, es una de las mayores del sector en Europa, y su fábrica es un símbolo del equilibrio entre tradición y modernidad. Muchos visitantes no se resisten a comprar una caja como recuerdo, porque en Aguilar las galletas también forman parte de la identidad local.
El mejor momento para visitar Aguilar depende de lo que busques. En primavera, los paisajes se llenan de vida y el clima es perfecto para recorrer sus monumentos o pasear junto al embalse. El otoño, con sus tonos dorados y ocres, es ideal para disfrutar de la montaña y del ambiente tranquilo del pueblo. En verano, hay más movimiento, sobre todo gracias a festivales como el ARCA, dedicado al teatro de calle. Y en invierno, aunque el frío aprieta, la nieve en las cumbres y el silencio de las calles invitan a conocer una versión más íntima y recogida del lugar.
Imágenes | Palencia Turismo
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La noticia
Este pueblo de Palencia es famoso por sus galletas, pero también tiene un exquisito patrimonio medieval
fue publicada originalmente en
Directo al Paladar
por
Jaime de las Heras
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