El motor español registra su producción más baja desde la crisis de semiconductores
Los volúmenes de fabricación de vehículos en las fábricas españolas se asemejan a los registrados al arranque de 2022, cuando el mercado achacaba a la oferta la menor actividad que ahora atribuye a la demanda.

La industria automotriz ha sido una de las más castigadas en los últimos años por factores exógenos a su negocio. Antes de que el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania encareciese el precio de las materias primas, la automoción a nivel mundial venía de sufrir una crisis sin precedentes causada por la escasez de semiconductores desatada tras la pandemia. En un país como España -octavo mayor productor de automóviles del mundo- los cuellos de botella en la producción fueron tales, que en 2021 las fábricas españolas dieron salida a casi 2,1 millones de vehículos, aterrizando así en niveles de 2013, cuando las fábricas empezaban a recuperar la actividad tras la crisis financiera de 2008.
Tres años después la fotografía del sector es muy distinta, pero los volúmenes de producción empiezan a asemejarse a los de entonces. Así lo reflejan los últimos datos presentados por la patronal española de fabricantes, Anfac, que cifran en 382.104 los vehículos que han ensamblado las plantas españolas en lo que va de año tras encadenar cuatro meses de desaceleración. El dato supone un descenso del 17% respecto al periodo comparable del año pasado y, a su vez, el arranque más débil de año desde 2022, cuando -a estas alturas de año- la misma patronal contabilizaba 369.053 vehículos fabricados a consecuencia de la mencionada crisis.
Lo que en los primeros pasos de la era post-covid se achacaba a un problema de oferta, en pleno 2025 se atribuye a la demanda. Europa, dueño del 94,6% de las exportaciones 'made in Spain', sufre una crisis de ventas originada por "el panorama macroeconómico, afectado por una prolongada recesión y el aumento de los tipos de interés, y en la incertidumbre tecnológica los principales lastres de la recuperación de la demanda", tal y como apuntaban fuentes de la patronal de distribución Ganvam en una conversación reciente con este medio.
Los últimos datos publicados por ACEA -la patronal de fabricantes europeos- evidencian el 'frenazo'. Las matriculaciones de vehículos en el conjunto del bloque cayeron un 2,6% en enero, con retrocesos en los principales socios importadores del automóvil español: Francia -el primero en la lista- matricula un 6% menos que hace un año, mientras que Alemania e Italia -segundo y cuarto- venden un 3 y un 6% menos. Esto, para un país que envía a los mercados internacionales el 84% de los vehículos que fabrica, supone un duro golpe tanto a la producción como a la exportación; que sella con 324.250 unidades entre enero y febrero su peor arranque desde el mismo 2022 cuando se exportaron 315.800 coches en dos meses.
El cambio de ciclo intensifica las caídas
Dentro del sector, otro de los factores que más se repiten a la hora de explicar esta desaceleración en las plantas españolas apunta a los reajustes que se están produciendo en las cadenas de las principales enseñas para dar entrada a los nuevos modelos electrificados. Esta tendencia se refleja con claridad en el mapa de la producción por tecnologías. Si bien los vehículos propulsados por gasolina siguen liderando la producción, en contraste con las ventas, donde ya lo hacen los híbridos -la fabricación de vehículos alternativos -eléctricos, híbridos, híbridos enchufables, gas natural y GLP- sigue elevando su peso y ya ocupa una cuota del 38,8% tras dispararse un 47% en el último año.
De ahora en adelante, no obstante, los datos de producción estarán condicionados por la estrategia comercial a seguir por cada fabricante después de que Bruselas haya flexibilizado los plazos para cumplir con los nuevos límites de emisiones de CO2. Este debate salió a relucir semanas atrás en una mesa redonda organizada por la patronal de concesionarios, Faconauto. Por un lado, el responsable del negocio de distribución de Volkswagen en España, Francisco Pérez Botello aseguraba que "no van a levantar el pie del acelerador" en la carrera por reducir emisiones. Pero, desde otro ángulo, Miguel Carsi - de Toyota España- aseguraba que esta pausa les daba margen para "crecer por encima de los niveles de emisiones exigidos para cumplir este año y esto se va a traducir en una oportunidad de volumen en algunos modelos".