El mejor plan: una casa a José Ignacio pensada para recibir a más de una docena de familiares y amigos

Concebida como una posada de playa, su diseño atomizado y espacios distendidos invitan a disfrutar hasta el último día del verano

Mar 23, 2025 - 04:46
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El mejor plan: una casa a José Ignacio pensada para recibir a más de una docena de familiares y amigos

“Yo quiero llegar acá y sentir playa”, postula la interiorista Mercedes Ocampo sobre esta casa de vacaciones que refleja su filosofía de trabajo: materializar aquello que el entorno demanda. Por ese motivo, tras el portón de La Candelaria todo expresa descanso, frescura y encuentro.En la entrada, enmarcada por una Santa Rita en flor, se pueden ver los pilotes que permitieron nivelar las distintas alturas del terreno.

Si bien no estamos sobre la costa, mi intención es que, desde que entrás, todo transmita una vibra de playa: el techo alto de quincha, la madera y la combinación de gris y blanco con muchas texturas

Mechi Ocampo, socia del estudio de interiorismo Oda Nueve y dueña de casa.

En ningún lugar el perchero de entrada tiene más uso que en la casa de playa. Sombreros, canastas y en verano, pareos, descansan en la recepción y dan clima a la casa.

Amante de los comedores con libros, la dueña dispuso una inmensa estantería de lapacho que, entre obsequios y visitas, suele llenarse también de bebidas de los más diversos orígenes.Mesa de madera maciza, sillas Wishbone y, en las cabeceras, sillones de mimbre (Paul French Gallery). Obra en acrílico sobre MDF de Beto de Volder.

Espacios que convocan

La propiedad fue proyectada por el arquitecto Francisco Fracchia, de F+U Arquitectos, en base a un dibujo y una premisa de la anfitriona: compartir con sus seres queridos. Se hizo entonces un primer volumen con living-comedor, cocina y un cuarto, y cada verano fueron anexando habitaciones hasta llegar al objetivo de poder recibir a todos.La chimenea preside el living coronada por las boyas tramadas de la artista Marina Marré. En torno a la mesa ratona, un sillón francés tapizado en arpillera y cubierto con un lino antiguo (Linos Vintage), sofá y dos sillones individuales en gamuza color arena.

La cortinas de tussor, ¿se cierran alguna vez? “Cuando nos volvemos”, responde Mechi.

El principal punto de encuentro es el gran estar con la galería contigua y, por supuesto, la mesita donde cada verano se resuelven interminables rompecabezas.

El sector de juegos tiene sillas Wishbone con asiento kraft y cortinas americanas engamadas con el cielo raso.

Afuera como adentro

Mechi asumió la decoración con Pía Giménez, su socia en el estudio Oda Nueve, sin correrse un centímetro de la idea inicial de los veranos en familia. La galería tiene una estructura de troncos con cielo raso de caña y se ambientó con lámparas de fibras compradas hace tiempo a un artesano local. En el estar exterior, mesitas redondas y sillones de lapacho.

El resultado es una buena capacidad para alojar y muchas opciones para estar: “Hay espacios en distintos sectores, y cada lugarcito tiene su encanto según la hora, el sol o el viento. Si no querés, no ves a nadie, aunque haya quince personas, pero la verdad es que disfrutamos de estar juntos. Por eso la casa convoca”.En días soleados, la barra de lapacho frente a la parrilla es sede de almuerzos y picoteos informales.

En su momento, tuvimos que optar entre agrandar la pileta existente o agregar una nueva, y fuimos por lo segundo. Está bueno porque siempre da el sol en una de las dos, y se generan diferentes situaciones para compartir

Mechi Ocampo, socia del estudio de interiorismo Oda Nueve y dueña de casa.

Para su dormitorio, la dueña pidió una suite separada del volumen principal y con terraza propia.

Mesas inolvidables

Mercedes hizo el interiorismo junto con Pía Giménez, su socia en el estudio Oda Nueve. La dupla también hace estilismo de mesas para eventos particulares, donde, como aquí, despliegan su exuberante colección de vajilla.En el comedor exterior, sillas de ratán (Sentido José Ignacio).

“Gigante”, así debía ser la galería. El arquitecto Francisco Fracchia tradujo ese pedido en una variedad de espacios semicubiertos para disfrutar a todas horas, aun con el clima siempre cambiante de Punta del Este.

Pensada para compartir con amigos, la casa ofrece muchos espacios distintos para disfrutar con independencia.

Con espíritu de posada

Construida en etapas, esta casa con alma de posada empezó con el gran estar y un solo dormitorio. (“Puro living”, recuerda Mechi). Poco después, ya tenía los seis cuartos en suite que hoy le permiten recibir hasta quince personas. En los meses más concurridos la cocina tiene mucho movimiento, por eso se diseñó separada y muy funcional.Acompañando el recorrido de la escalera, una multitud de marcos (Paul French Gallery) con fotos familiares.

“No podría afirmar que este sea mi estilo; quizás es mi estilo de playa. Personalmente, creo que la decoración tiene que ponerse en contexto: cómo se vive el lugar, para quién es y lo que siempre repito: todo depende de lo que ves por la ventana”

All inclusive

Salvo las habitaciones de Mercedes y de su hija Candelaria, todas las demás funcionan como cuartos de huéspedes, acompañando la onda del conjunto, sin detalles personales.Camas (Sentido José Ignacio), lámpara articulada de madera (Santas Negras) y cortinas de lino.

Así como sucede con las áreas públicas, los espacios privados se pensaron según la dinámica de las vacaciones y, en este caso, la necesidad de un remanso de intimidad, con mullidos sillones para una pausa de lectura o una regia siesta.

Cama con baldaquino (Paul French Gallery) vestida con lino antiguo (Linos Vintage). Araña con cuentas de lana, obra de una artesana local.

No podría afirmar que este sea mi estilo; quizás es mi estilo de playa. Personalmente, creo que la decoración tiene que ponerse en contexto: cómo se vive el lugar, para quién es y lo que siempre repito: todo depende de lo que ves por la ventana

Mechi Ocampo, socia del estudio de interiorismo Oda Nueve y dueña de casa.

La postal de cada temporada: los espectaculares colores del atardecer esteño.