Cultura organizacional: más que palabras, una experiencia diaria

Vivimos en una era donde la tecnología avanza rápidamente y las fronteras se desdibujan, pero hay un aspecto que sigue siendo clave para cualquier organización: la cultura organizacional. No es un concepto nuevo, pero sí uno que, paradójicamente, muchas empresas aún no logran abordar de manera genuina. No se trata de modas pasajeras ni de frases bonitas en las paredes de la oficina. La cultura organizacional es algo vivo, dinámico y, sobre todo, integral. Es el alma de una empresa, y como tal, requiere atención constante, coherencia y, sobre todo, acción.Muchos líderes de pequeñas y medianas empresas me preguntan cómo pueden desarrollar una cultura organizacional fuerte en sus organizaciones. Mi respuesta siempre es la misma: no es suficiente definir los valores; hay que lograr que estén presentes en todo momento. La mayoría de los líderes creen que establecer un conjunto de valores es suficiente, como si escribirlos en una pared, enviarlos en documentos por correo electrónico o realizar una presentación de vez en cuando los convirtiera en parte del ADN de la empresa. Pero la verdad es que la cultura vive en las decisiones estratégicas que se toman, en cómo el equipo interactúa a través de la comunicación diaria y en la forma en que ejecutan sus tareas con compromiso y propósito. ¿Cómo logramos que esos valores estén presentes en el día a día? Con una sola palabra: comunicación. Tenemos que comunicar, comunicar y comunicar. Porque si la cultura no se respira en cada comunicación y acción, simplemente no existe. La cultura no se construye en un día; hay que instalarla y recordarla todo el tiempo. Y aquí es donde muchas empresas fallan. No basta con tener una declaración de valores impecable; hay que traducirla en acciones concretas, en experiencias diarias que refuercen esos valores y los hagan tangibles para cada miembro del equipo.Opinión Nuevas generaciones y empresas familiares: el desafío de innovar y mantener la armonía en la cultura organizacional Juan Ignacio SerrotDiversidad en acción Cambiar la cultura organizacional, la clave para tener una compañía diversa La cultura organizacional se revaloriza como un faro en la pandemia Sergio Roses En Naaloo, la plataforma cloud de recursos humanos , ayudamos a que esa cultura no se quede en palabras o perdida en un documento, sino que se convierta en una experiencia diaria para cada persona del equipo. ¿Cómo lo hacemos? A través de diferentes canales que fomentan la comunicación interna, el reconocimiento y la conexión emocional. La comunicación interna es una de nuestras funcionalidades centrales. No se trata solo de enviar mensajes, sino de asegurar que cada información clave llegue de manera clara, quede registrada y se comprenda correctamente. Gracias a esta funcionalidad, las organizaciones pueden comunicar anuncios importantes, compartir documentación relevante y mantener un registro preciso de la apertura y comprensión de cada mensaje. Esto garantiza una comunicación ordenada, transparente y trazable en toda la empresa, minimizando malentendidos y mejorando la eficiencia operativa.Con el feed social, se comparte información, aprendizajes y se celebran logros, y se mantiene viva la identidad y la construcción de comunidad en la empresa. También fomentamos el feedback constante, porque reconocer y ser reconocido en el trabajo es fundamental para motivar a todo el equipo, y tiene un impacto profundo en la conexión emocional y el clima laboral. Y no nos olvidamos de los pequeños detalles, como los cumpleaños y aniversarios, que, aunque parezcan insignificantes, fortalecen el sentido de pertenencia y la conexión emocional dentro del equipo. Y es ahí donde Naaloo marca una gran diferencia, porque no solo acompaña a las organizaciones en la gestión de recursos humanos, sino que potencia la transmisión, consolidación y vivencia real de la cultura organizacional. Naaloo transforma la cultura en algo tangible, medible y presente en cada rincón del equipo.OC Tanner, un referente en el tema, lo explica muy bien en su Informe Global sobre Cultura 2025: "Recuerde que la cultura de cada lugar de trabajo es fluida y evoluciona. Incluso las mejores organizaciones están probando, aprendiendo y adaptándose. El progreso, no la perfección, es el objetivo, y cada paso que eleva la experiencia del empleado es progreso". Esta idea de progreso constante es clave. La cultura no es algo estático; es un proceso que requiere atención, adaptación y, sobre todo, empatía". Tanner también identifica seis elementos centrales de la cultura laboral, a los que llama "Talent Magnets", porque tienen el poder de atraer y conectar a las personas con sus equipos y organizaciones. Estos elementos son: propósito, oportunidad, éxito, agradecimiento, bienestar y liderazgo. Cada uno de ellos juega un papel crucial en la experiencia del empleado y, por ende, en la cultura organizacional. El propósito es la razón de ser de una organización, más allá de las ganancias. Es lo que conecta a los empl

Mar 30, 2025 - 14:52
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Cultura organizacional: más que palabras, una experiencia diaria

Vivimos en una era donde la tecnología avanza rápidamente y las fronteras se desdibujan, pero hay un aspecto que sigue siendo clave para cualquier organización: la cultura organizacional. No es un concepto nuevo, pero sí uno que, paradójicamente, muchas empresas aún no logran abordar de manera genuina. No se trata de modas pasajeras ni de frases bonitas en las paredes de la oficina. La cultura organizacional es algo vivo, dinámico y, sobre todo, integral. Es el alma de una empresa, y como tal, requiere atención constante, coherencia y, sobre todo, acción.

Muchos líderes de pequeñas y medianas empresas me preguntan cómo pueden desarrollar una cultura organizacional fuerte en sus organizaciones. Mi respuesta siempre es la misma: no es suficiente definir los valores; hay que lograr que estén presentes en todo momento. La mayoría de los líderes creen que establecer un conjunto de valores es suficiente, como si escribirlos en una pared, enviarlos en documentos por correo electrónico o realizar una presentación de vez en cuando los convirtiera en parte del ADN de la empresa. Pero la verdad es que la cultura vive en las decisiones estratégicas que se toman, en cómo el equipo interactúa a través de la comunicación diaria y en la forma en que ejecutan sus tareas con compromiso y propósito.

¿Cómo logramos que esos valores estén presentes en el día a día? Con una sola palabra: comunicación. Tenemos que comunicar, comunicar y comunicar. Porque si la cultura no se respira en cada comunicación y acción, simplemente no existe. La cultura no se construye en un día; hay que instalarla y recordarla todo el tiempo. Y aquí es donde muchas empresas fallan. No basta con tener una declaración de valores impecable; hay que traducirla en acciones concretas, en experiencias diarias que refuercen esos valores y los hagan tangibles para cada miembro del equipo.

En Naaloo, la plataforma cloud de recursos humanos , ayudamos a que esa cultura no se quede en palabras o perdida en un documento, sino que se convierta en una experiencia diaria para cada persona del equipo. ¿Cómo lo hacemos? A través de diferentes canales que fomentan la comunicación interna, el reconocimiento y la conexión emocional.

La comunicación interna es una de nuestras funcionalidades centrales. No se trata solo de enviar mensajes, sino de asegurar que cada información clave llegue de manera clara, quede registrada y se comprenda correctamente. Gracias a esta funcionalidad, las organizaciones pueden comunicar anuncios importantes, compartir documentación relevante y mantener un registro preciso de la apertura y comprensión de cada mensaje. Esto garantiza una comunicación ordenada, transparente y trazable en toda la empresa, minimizando malentendidos y mejorando la eficiencia operativa.

Con el feed social, se comparte información, aprendizajes y se celebran logros, y se mantiene viva la identidad y la construcción de comunidad en la empresa. También fomentamos el feedback constante, porque reconocer y ser reconocido en el trabajo es fundamental para motivar a todo el equipo, y tiene un impacto profundo en la conexión emocional y el clima laboral. Y no nos olvidamos de los pequeños detalles, como los cumpleaños y aniversarios, que, aunque parezcan insignificantes, fortalecen el sentido de pertenencia y la conexión emocional dentro del equipo. Y es ahí donde Naaloo marca una gran diferencia, porque no solo acompaña a las organizaciones en la gestión de recursos humanos, sino que potencia la transmisión, consolidación y vivencia real de la cultura organizacional. Naaloo transforma la cultura en algo tangible, medible y presente en cada rincón del equipo.

OC Tanner, un referente en el tema, lo explica muy bien en su Informe Global sobre Cultura 2025: "Recuerde que la cultura de cada lugar de trabajo es fluida y evoluciona. Incluso las mejores organizaciones están probando, aprendiendo y adaptándose. El progreso, no la perfección, es el objetivo, y cada paso que eleva la experiencia del empleado es progreso". Esta idea de progreso constante es clave. La cultura no es algo estático; es un proceso que requiere atención, adaptación y, sobre todo, empatía".

Tanner también identifica seis elementos centrales de la cultura laboral, a los que llama "Talent Magnets", porque tienen el poder de atraer y conectar a las personas con sus equipos y organizaciones. Estos elementos son: propósito, oportunidad, éxito, agradecimiento, bienestar y liderazgo. Cada uno de ellos juega un papel crucial en la experiencia del empleado y, por ende, en la cultura organizacional.

El propósito es la razón de ser de una organización, más allá de las ganancias. Es lo que conecta a los empleados con algo más grande que ellos mismos. Cuando un empleado entiende cómo su trabajo contribuye al propósito de la empresa, su labor adquiere significado. La oportunidad se refiere a la posibilidad de crecer, desarrollarse y sentirse desafiado. No se trata solo de promociones o aumentos salariales, sino de empoderar a los empleados para que tomen decisiones y se sientan parte activa de la organización. El éxito es la emoción del logro, tanto a nivel individual como colectivo. Celebrar las victorias, por pequeñas que sean, es fundamental para mantener la motivación.

El agradecimiento es otro pilar esencial. Sentirse valorado por las contribuciones propias y ser reconocido por el propio valor es algo que todos necesitamos. El bienestar va más allá de la salud física; incluye el equilibrio emocional, social y financiero. Un empleado que se siente cuidado en todos estos aspectos es un empleado comprometido. Y finalmente, el liderazgo es el elemento que une todo lo anterior. Un buen líder no sólo inspira, sino que también co-crea un propósito compartido y empodera a su equipo para que hagan un gran trabajo.

Estos seis elementos no son solo teoría; están respaldados por datos concretos. Según State of Employee Engagement, el 38% de los trabajadores a nivel mundial no sienten que sus valores personales estén alineados con los de la compañía para la que trabajan. Esto tiene serias repercusiones, ya que un empleado que no conecta con la cultura de su empresa difícilmente se sentirá comprometido con ella. Por otro lado, un estudio de Deloitte revela que el 94% de los ejecutivos y el 88% de los empleados creen que una cultura organizacional positiva es crucial para el éxito de una empresa. Y no solo eso: el 63% de los consumidores considera la cultura de una empresa como un factor determinante para decidir si comprar o no sus productos, según Reputation Institute.

Estos datos nos muestran que la cultura organizacional no es un tema menor. Es algo que impacta directamente en el desempeño de los empleados, en la reputación de la empresa y, en última instancia, en su éxito. Pero construir una cultura sólida no es tarea fácil. Requiere liderazgo, coherencia y, sobre todo, una comunicación constante. No se trata de imponer valores desde arriba, sino de crear un entorno donde esos valores se vivan y se respiren en cada acción, en cada decisión, en cada interacción.

Como bien expresa el experto Vinay Roy, "una organización no se eleva al nivel de su estrategia, cae al nivel de su cultura". Esta frase, aunque contundente, encierra una verdad poderosa: sin una cultura sólida, no hay estrategia que pueda sostener el crecimiento de una organización en el tiempo.

La cultura organizacional no es solo una aspiración, es la suma de hábitos, decisiones y comportamientos diarios. Vinay propone un marco concreto para fortalecerla, que parte de cuatro pilares: las tareas, la estructura, las personas y los valores. Si esos cuatro elementos no están alineados, cualquier estrategia quedará atrapada en un terreno frágil.

Uno de los conceptos más reveladores es la importancia de los 'mecanismos'. No alcanza con declarar los valores: hay que incorporarlos en la gestión del desempeño, en la contratación, en los reconocimientos y en cada interacción. De lo contrario, como él explica, terminamos 'recompensando A, mientras esperamos B'.

Por eso, más allá de hablar de cultura, debemos codificarla, alinearla con nuestras estructuras y sostenerla con el tiempo. Esta visión estratégica y operativa permite que la cultura se convierta en una ventaja competitiva real, especialmente en las pequeñas y medianas empresas que muchas veces tienen estructuras más ágiles y cercanas.

En mi experiencia, he visto cómo empresas que invierten en su cultura organizacional no solo retienen mejor a sus empleados, sino que también atraen a los mejores talentos. Según el informe de Universum, el 50% de los candidatos prefiere trabajar en empresas con una cultura organizacional alineada con sus valores personales. Esto nos dice que, en un mercado laboral cada vez más competitivo, la cultura es un diferenciador clave.

Pero no nos engañemos: construir una cultura organizacional fuerte no es algo que se logre de la noche a la mañana. Es un proceso continuo, lleno de desafíos y aprendizajes. Como bien dice Tanner, el progreso, no la perfección, es el objetivo. Cada paso que damos para elevar la experiencia del empleado es un paso en la dirección correcta. Y en ese camino, herramientas como Naaloo pueden ser un gran aliado, pero al final del día, lo que realmente importa es el compromiso de los líderes y la voluntad de toda la organización de vivir y respirar esos valores cada día.

Así que, si te estás preguntando cómo fortalecer la cultura en tu organización, empezá por preguntarte: ¿cómo estás comunicando estos valores? ¿Cómo los estás traduciendo en acciones concretas? Y, sobre todo, ¿cómo estás haciendo que cada miembro de tu equipo se sienta parte de algo más grande? Porque al final del día, la cultura organizacional no es algo que se escribe en una pared; es algo que se vive, se siente y se comparte. Y eso es lo que marca la diferencia.