Carolina de Mónaco. Anfitriona de una noche tropical: las mejores fotos, los looks, la buena onda con su cuñada y una llamativa ausencia

La familia Grimaldi inauguró el calendario social con El Baile de la Rosa, una cita imprescindible con ochocientos invitados

Abr 1, 2025 - 23:02
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Carolina de Mónaco. Anfitriona de una noche tropical: las mejores fotos, los looks, la buena onda con su cuñada y una llamativa ausencia

El principado volvió a desplegar su elegancia n la celebración de la 69° edición del Baile de la Rosa, el evento benéfico más esperado del año en Mónaco, que tuvo lugar el 29 de marzo en la imponente Salle des Étoiles del Sporting Club de Montecarlo. Presidido por la princesa Carolina, la gala reunió a buena parte de los miembros de la familia Grimaldi, celebridades y figuras destacadas de la moda, el arte y el entretenimiento, con un total de ochocientos invitados (el valor de la entrada es de mil ochocientos euros y suele haber una larga lista de espera para participar). Con la consigna “El Baile de la Rosa al Atardecer”, el diseñador Christian Louboutin –director artístico del evento por cuarto año consecutivo– tuvo libertad para crear una atmósfera de ensueño, que transportó a los asistentes a un exuberante paraíso tropical: rosas, flores exóticas, ritmos caribeños, selva y el ambiente de una puesta de sol frente al mar.Al llegar al Sporting Club de Montecarlo, Charlene posó con su marido, el príncipe Alberto, y su cuñada, la princesa Carolina.
Para esta ocasión, Charlene eligió un original diseño en encaje verde que fusionaba la fluidez de una túnica con la sobria estructura de un vestido midi negro y que, al igual que su clutch dorado, era de Dolce & Gabbana.Siempre elegante, Carolina optó por un vestido blanco de inspiración nupcial, de escote asimétrico y con detalles florales en plata, de Chanel. Lo complementó con un espectacular broche: el Reed Stomacher de Chaumet, regalo de su amigo, Karl Lagerfeld. En el Baile de la Rosa de 1999, la princesa junto a su hermano, el príncipe Alberto, y su marido de entonces, el príncipe Ernst de Hannover, con el mismo broche.

Como cada año, las mujeres de la familia fueron las protagonistas por sus estilismos. La paleta cromática inspirada en el Caribe se hizo notar: desde Carolina, que eligió un vestido blanco asimétrico con delicados detalles florales en plateado, y la princesa Charlene, que sorprendió con un diseño semitransparente de encaje (tras varios años ausente por su enfermedad, la mujer de Alberto de Mónaco volvió al Baile de la Rosa en 2024 y en esta edición estuvo deslumbrante), hasta la princesa Alexandra de Hannover (que se mostró muy enamorada de su novio, el alemán Ben-Sylvester Strautmann), con un voluminoso diseño rosa chicle, Tatiana Santo Domingo con un traje en tono coral con sutil aire étnico y Beatrice Borromeo (sorprendió la ausencia de su marido, Pierre Casiraghi), quien apostó por un vestido de gasa roja drapeada y plisada. La única excepción a tanto color fue Charlotte Casiraghi, que llevó un diseño negro de corte princesa.En contraste con la explosión de colores de las otras mujeres de la familia, la hija de Carolina vistió un diseño negro de corte princesa, que definía su silueta con un corset enjoyado, creación de Chanel. La mujer de su hermano Pierre apostó por la sofisticación con un vestido de gasa roja drapeada y plisada, de Dior.Charlotte Casiraghi se mostró muy unida a su cuñada, Beatrice Borromeo.Beatrice rindió homenaje a la princesa Grace luciendo uno de sus peinados favoritos: el recogido con trenza sujeto a modo de diadema y rematado en una pony tail. Para destacarlo, adornó su pelo con el broche Bird on a Rock, de Tiffany & Co., una pieza que presenta un diamante de talla cushion de más de 25 quilates, acompañado por 204 diamantes de tallas baguette, pera y brillante redonda. Grace Kelly con su icónico peinado en 1977.

A la hora del aperitivo, los invitados –algunos llegaron en helicóptero desde distintos puntos de Francia, otros reservaron una suite en el hotel y también estuvieron quienes prefirieron anclar sus barcos en el puerto deportivo de Mónaco– se reunieron a tomar una copa de champagne en el Hotel París. Luego, a las ocho en punto, comenzó el desfile de coches hacia el Sporting Club. Nada más entrar, los recibía un café de playa, el Monaco Sunset Bar, que invitaba a sumergirse en un mundo de palmeras, peces de colores y selva tropical. La velada arrancó con el sorteo de una rifa a beneficio de la Fundación Princesa Grace (el premio más importante era un collar de diamantes de Chanel) y, entre plato y plato, los artistas fueron haciendo lo suyo: la bailarina y coreógrafa española Blanca Li, el grupo británico Ebony Steel Band, el colectivo Kozéika Panam y la DJ Carla Genus animaron una noche única, que marcó el inicio de la primavera y del calendario social europeo, y que viene haciendo historia desde 1954, cuando la princesa Grace organizó el primer Baile de la Rosa y lo convirtió en sinónimo de glamour, tradición y filantropía. Ya comenzó la cuenta regresiva para el baile del año próximo que, según todos imaginan, será muy especial, por tratarse de la edición número setenta.La princesa Alexandra de Hannover iluminó la noche con un vestido de ensueño en rosa chicle de Giambattista Valli Alta Costura, con hombros descubiertos, corset ajustado, falda etérea y delicadas rosas en la cintura.Mamá orgullosa, Carolina la mira con una sonrisa.Detalle del momento en que el vestido es trasladado desde la maison.Tatiana Santo Domingo, nuera de Carolina, prefirió un traje metalizado en tono coral con detalle de cuentas y un gran lazo en un hombro, de la firma Erdem, que combinó con un rodete bajo bien pulido. Su marido, Andrea Casiraghi, vistió smoking negro.Carlos y Camilla de Borbón-Dos Sicilias. Ella destacó con un vestido de Georges Chakra que combinaba la elegancia del coral, con un curioso juego de flecos plateados en la falda.Eulalia de Orleans-Borbón.Beatrice Borromeo, Andrea Casiraghi junto a su mujer, Tatiana Santo Domingo, Charlotte Casiraghi, la bailarina y coreógrafa Blanca Li, el diseñador Christian Louboutin, los príncipes Charlene y Alberto de Mónaco, la princesa Carolina, la princesa Alexandra de Hannover y su novio, Ben-Sylvester Strautmann. Durante la velada, más de sesenta artistas subieron al escenario para ponerle ritmo y color del Caribe a la noche.El menú incluyó ñoquis de langostilla de entrada, como principal, lubina marinada en agua de coco y, de postre, fruta de la pasión y chocolate “con sabor a infancia”.La Salle des Étoiles del Sporting de Montecarlo, lista para recibir a los ochocientos invitados.